Internacional

En las exequias de Wesolowski se usó el rito para los laicos

El arzobispo Konrad Krajevski, Limosnero del Papa, ofició el funeral para el ex-nuncio apostólico que perdió el estado clerical

“Que Dios conceda el reposo y la paz a nuestro hermano José”. Con estas palabras, el arzobispo Konrad Krajevski, Limosnero del Papa, comenzó el rito de las exequias para Joseph Wesolowski, el ex-nuncio apostólico reducido al estado laico por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aunque la sentencia de apelación de la Congregación que rechaza el recurso que fue propuesta por Wesolowski no había sido todavía publicada al momento de su muerte, el funeral se llevó a cabo con el rito para los laicos.

Es un signo de respeto por las víctimas inocentes. Durante el espacio dedicado a la homilía, monseñor Krajewski se limitó a invitar a los fieles a “meditar en silencio sobre el gran tesoro que nos ha dado el Señor con la Eucaristía y a ofrecerlo por nuestro hermano José”.

Durante la oración de los fieles, entre las intenciones leídas por una religiosa paulina había una por Wesolowski y otra por sus numerosas víctimas. Se rezó pues por “el alma de nuestro hermano José, para que el Señor la libere del poder de las tinieblas y de la muerte eterna”, pero también “por aquellos que están el el dolor, para que el Señor les dé consuelo”. El celebrante invocó “la remisión de cualquier culpa para que las almas de nuestros hermanos difuntos obtengan el perdón que siempre han deseado”. Y pidió que la Eucaristía “sea fuente para nuestro hermano José de alegría y perdón”.

Mons. Krajevski, al final del rito, impartió al difunto la última bendición con agua santa e incienso sobre el ataud. La fórmula elegida fue la más breve y sencilla, pero concluyó con palabras muy significativas: “Señor, cancela con tua amor los pecados que por la fragilidad humana nuestro hermano cometió en esta vida”.

La sobriedad de la liturgia, la ausencia de homilía y de cualquier otro discurso, además de la decisión de utilizar el ritual para los laicos representan la voluntad vaticana de cerrar dignamente la horrible página del caso Wesolowski, aunque tal vez contrastaba con esta actitud la presencia de más de 20 concelebrantes, empezando por el cardenal James Harvey, arcipreste de la Basílica de San Pedro y ex-prefecto de la Casa Pontificia, y del asesor de la Secretaría de Estado, mons. Wells, que acompañaron a mons. Krajevski en la Iglesia del Gobernatorado, a pocos metros de la residencia de los penitencieros de la Basílica de San Pedro, en donde Wesolowski se alojaba después del arresto del año pasado, y en donde lo encontraron muerto (por un ataque cardiaco, según la autopsia que llevaron a cabo médicos vaticanos). Entre los que participaron en la misa, había unas cincuenta monjas de diferentes congregaciones, algunos religiosos y un nutrido grupo de periodistas.