Análisis

Elogio al resentimiento

Señor Director;
al retornar a Bolivia, después de algunos años en el exterior, compruebo con preocupación y molestia, que diariamente se hace un elogio al resentimiento racial, social, cultural. Y esto no sólo en esferas del poder político imperante,–lo que no es de extrañar por el pobre nivel educacional–, sino entre personas de opinión pública; periodistas, escritores . Lo que sí es de preocupárse.

Desciendo de una familia valluna, los Rojas-Tardío, asentados en este valle desde siempre. El primer Rojas llegó al valle de Arani, allá por el siglo XVI, apellida Juarez de Cermeño y Rojas, se une en matrimonio con una cacica de la zona y tienen vasta descedencia mestiza. Por su parte los Tardío llegan de Chuquisaca ( familia fundadora) y se asientan en el mismo valle de Arani, en Collpaciaco, por oportuno matrimonio con una Paz-Soldán, propietarios de esa finca, ex convento agustino. Forman una familia extensa.

La familia, en catorce generaciones por lo menos de mestizaje ha producido personas de trabajo y servicio a la comunidad. Se cuenta entre sus descendientes a notables Jurisconsultos, Ministros de Estado, Senadores, Maestros, Periodistas, Médicos y otros profesionales, Escritores, Sacerdotes, Religiosas, Hombres y Mujeres de bien,( por eso los pongo con mayúscula inicial). No hay muchos militares, ni políticos, es decir fueron personas que vivieron de su trabajo y servicio. No profitando del Estado, ni de un poder excluyente, pasajero y oportunista.

El idioma que se hablaba familiarmente ( hasta el 52) fue el Quechua, y si bien es cierto que conocí de niño a los pongos en las casa solariegas, como decía una querida tía de feliz memoria; “se peleaban por venir a la casa de la ciudad a servir rotativamente”, nunca hubo maltrato ni desprecio, al contrario fueron tratados, quizás hoy día diríamos con paternal benevolencia clasista. Una anécdota refleja esto que relato; la abuela en persona vigilaba que los atendieran con la comida y les preguntaba; “mijunkunicha?” ( has comido) a lo que respondían: “llamiricuychaj” ( me han hecho probar…), un chilllami que rebalsaba…!.

No fuimos conscientes de la diferencia, es cierto, hasta que la realidad se impuso. Perdimos las haciendas vallunas, pero no las raíces, y en la familia cultivamos y enseñamos a las nuevas generaciones las tradiciones ancestrales que son mestizas, hasta el día de hoy. No me considero discriminador, ni mejor a nadie por mis apellidos primeros que son hispánícos. Tengo otras mezclas de sangre vasca, portuguesa, alemana, araucana. Y creo que es mismo fenómeno de la mayoría de los bolivianos ( Morales-Ayma). Al respecto Don Salvador de Madariaga, en su hermoso y magnifico libro: ” La Cruz de Piedra Verde”, relata este proceso de mestizaje entre los hispanos y los aztecas: Un conquistador noble, lleva a la corte a su hijo para que se eduque como Grande, pues es noble por los dos lados, su padre español y su madre una princesa azteca. El mozuelo crece en el rigor de las costumbres cristianas y le sobreviene un arrebato de su sangre azteca, mata ritualmente a un servidor. El padre, indignado le reclama por lo que ha hecho. Y el joven le responde; “Padre, Usted me dijo que por su lado soy mezcla de visigodo, hispano, moro y judío, y por mi madre llevo sangre Azteca, Tolteca y de otros pueblos, ahora dígame usted…QUIÉN VA A GOBERNAR A TANTA GENTE QUE TENGO DENTRO MÍO…!!!!”.

Este racionamiento nos pone en la evidencia de nuestros orígenes mestizos, a veces difíciles de conciliar, pero que hemos de complementar sanamente si queremos vivir libres del resentimiento o la sobrevaloaración de sólo un aspecto de nuestra herencia genética y cultural. Esa es la verdadera nobleza y bondad de un ser humano, aceptarse a sí mismo para poder aceptar y convivir en paz con las diversidades. Lo otro, fomentar el resentieminto, sólo es odioso y conduce al odio, sino que además es atrabiliario y necio.

Lo saludo con cordial afecto.