Santa Cruz

“El que es humilde no tiene miedo de ser generoso” P. Hugo Ara Rector Catedral Santa Cruz

 El Señor Jesús en su camino a Jerusalén nos enseña a ser humildes y  gratuitos y en este caminar de nuestra vida de discipulado estamos llamados a celebrar el banquete del Reino con alegría y esperanza, es el Señor nuestro anfitrión que nos reserva el lugar de honor en este día de fiesta….día de la resurrección.

Y en este domingo acompañamos a nuestro Arzobispo Mons. Sergio que tiene una visita al centro de rehabilitación Palmasola, llevando a los internos e internas la Palabra de Dios como alimento de verdadera esperanza, les lleva el abrazo fraterno de nuestra Iglesia, para animarles a que no sea la violencia o la venganza que turbe sus corazones y que puedan trabajar porque su Fe les anime a construir una vida digna y llena de ideales nuevos.

Celebramos también el día del peatón, es bueno recordar que el ser humano es el centro de la creación realizada por Dios y que debemos todos responsabilizarnos por la vida, en todo momento y no sólo en días especiales….responsables de la vida desde su concepción hasta la muerte natural.

Hoy empezamos septiembre y volvemos a llenarnos de vitalidad…se acaba el invierno para empezar nuevas primaveras, pidamos a Dios que quede atrás la violencia, que la verdadera alegría sea construida en dignidad y respeto por el otro…por nuestro prójimo, que en septiembre se vean verdaderos cambios, fundamentados en la verdad, el diálogo y un sincero trabajo por la justicia y el bien común.

¿ Cual es la verdadera humildad en la vida?

Se trata de tener consciencia de que Dios es poderoso y bueno. El hombre como criatura de Dios debe recurrir siempre a El,  de esa convicción viene la actitud llena de sabiduría: La confianza esta en Dios  y el siempre está del lado los débiles, de los excluídos. En esta lectura podemos remarcar la humildad que se antepone a la autosuficiencia.

Ser humilde es sentirse pequeño, tener la conciencia que recibo todo de Dios como un Don lleno de gratuidad., por eso el que es humilde no tiene miedo de ser generoso, sabe repartir porque sabe recibir y por eso sabrá compartir no con orgullo ni para llamar la atención sobre si mismo sino con alegría de hacer partícipes a los otros de los bienes recibidos por Dios.

Humilde es aquel que conociendo sus cualidades se pone al servicio de todos y considera a los demás como su señor. Con esta actitud el humilde glorifica a Dios y glorificar a Dios es proporcionar felicidad al prójimo.

EL EVANGELIO NOS DICE DOS PALABRAS CLAVES DE ACTITUD DEL CRISTIANO: HUMILDAD Y GRATUIDAD

Lucas nos presenta al Señor como un viajante y un huésped y el lugar de la comunión y de la amistad es la mesa, allí se comparte el alimento del pan material, como también el alimento de la Palabra de Dios. El Señor Jesús quiere ser amigo y el amigo no esconde la verdad, en la casa del fariseo ese sábado enseña las verdaderas actitudes que debe tener el discípulo:

  1. a)No buscar el primer lugar para que el dueño de casa pueda ofrecerte el lugar que desea ofrecerte.
  2. b)No invitar a las personas de bien que puedan retribuirte, si a los que no pueden retribuirte la invitación, así demostrarás gratuidad y magnanimidad. Debemos recibir gratuitamente y dar también gratuitamente.
  3. c)El sentido profundo de esta lección la encontramos en la ultima cena, donde el anfitrión, el mismo hijo de Dios, es el siervo que da su propia vida

 Jesús critica la actitud farisaica del que busca primeros sitios por considerarse virtuoso, El nos dice que el mejor lugar es el del último para que el anfitrión le invite a ocupar un sitio de honra, pero no se trata de falsedad y de calculismo, o de mostrar falsas humildades,  si de reconocer que en el Reino de Dios se debe estar en actitud de receptividad no de autosuficiencia. Atentos a la voluntad de Dios.

La segunda parábola nos invierte la costumbre de saber quién es el invitado de honra, para ellos eran los amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos, para el Maestro son los pobres, los paralíticos, cojos y ciegos. Así el Señor anuncia un nuevo banquete, donde los excluidos son los primeros invitados.

El banquete del Reino está organizado y ofrecido con los criterios de Dios no del mundo, del mundo VIP (very important person);  el banquete del Reino es el espacio donde el pobre, el enfermo, el marginado es aceptado sin pedir nada a cambio. Así el amor gratuito es imitación del amor de Dios. Jesús no nos pide no amar y servir a nuestros parientes y amigos si nos llama a imitar el amor gratuito; amar como Dios ama haciendo opción preferencial por los que menos interesan a nuestra sociedad.

El apóstol Pablo nos recuerda una gran noticia: que DIOS SE HIZO CERCANO Y ACCESIBLE EN CRISTO

La manifestación de Dios en el Sinaí, era inaccesible y en el nuevo testamento se vive lo contrario, la manifestación de Dios en Cristo se hace cercano…accesible menos terrible y por ello más comprometedora….en nuestra Humanidad se revela Dios mismo y nos hace comprensible el misterio divino. No por ser más humana se hace menos divina, al contrario en el hombre Jesús, Dios se hace presente y esta presencia se llama Monte Sión, Ciudad del Dios viviente, Jerusalén celeste, a una fiesta solemne…por ello no podemos recusar la Palabra de Cristo; con corazón agradecido debemos reconocer la gratuidad del amor de Dios  por hacerse gratuitamente accesible en Jesucristo.

Este Don nos debe llenar de alegría no de miedo…y debemos agradecer la gratuidad con que se nos manifiesta Dios mismo llenándonos de esperanza y alegría y que nos abre el corazón para decir que hay más alegría en dar que en recibir y que la verdadera alegría está en saber dar generosamente con gratuidad. Esto nos torna más cercanos a Dios…

Nuestro Papa Francisco nos pide que en este mes de septiembre, muchas veces llena de ruidos y estruendos bulliciosos, sepamos descubrir el valor del silencio, para escuchar la voz de Dios y de nuestros hermanos, sepamos escuchar para dialogar, sepamos escuchar para encontrar la verdad, sepamos escuchar para encontrar soluciones a tantos problemas que nos aquejan, sepamos escuchar para comunicarnos mejor.

AMEN.