Análisis

El autor de nuestra bonanza

Al llegar los últimos días del mes me pongo de mal talante porque debo pagar todas las facturas por servicios, el sueldo a “la Winonna” y todos los intereses por los préstamos que contraje con mi comadre a lo largo de estos dos últimos años, mientras que mi Asesora Espiritual y Financiera comienza a frotarse las manos en señal de regocijo.

Por esta suprema razón económica, esta mañana la recibí con mi jeta caída y lo primero que me dijo fue “buenos días compadre aunque sospecho que no deben ser muy buenos porque hoy su cara parece la de una chola multada…” a lo cual no repuse nada.

Ante mi silencio, ella empezó a usar su pequeña computadora anunciándome cuánto debería cancelarle por intereses normales y penales por dos préstamos que me había concedido para carnavalear los años 2011 y 2012 y así poder cumplir con mis promesas a la Virgen del Socavón.

Débilmente le argumenté que tales empréstitos habían sido dilapidados en su compañía, razón que desbarató fácilmente explicándome que ella me acompañó sólo para protegerme y cuidarme.

Condolida de mi pobreza, mi pariente espiritual me pidió seguir siendo amigos solidarios, pues el único culpable de ésta es el presidente Evo Morales porque desde el día en que ascendió al poder (siete años y algunos días) designó Ministro de Economía y Finanzas al señor Luis Arce Catacora, graduado en London School of  Economics en vez de designar para ese cargo a una chola como ella, graduada en la “escuela de la laif’- life” y quien me aseguró que lo habría hecho mejor solucionando la pobreza del pueblo boliviano y no sólo la de los masistas, cual lo hizo el Ministro favorecido.

Le di toda la razón a mi comadre Macacha, pues días antes conocí que el publicitado funcionario atribuyéndose éxitos en su política económica como la de ser el autor de la subida en los precios de nuestros minerales y del petróleo que exportamos.

Mi comadre cochabambina también me contó algo acerca de los planes del ministro famoso en contra de la banca privada, manifestándome sus temores de que seguiría con las prestamistas, actividad de la que se siente orgullosa en realizar.

Por todo lo que aprendí en mi charla con mi comadre prestamista, hoy concluyo esta crónica preguntando a nuestro presidente ¿Por qué prefiere usted a un Ministro egresado de la London School of Economics y discrimina a una eficiente cholita nacida en Quillacollo y graduada como prestamista en la escuela de la life?