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Donde Jesús no es reconocido, los templos no sirven para más que museos, los palacios se convierten en bunkers, las universidades se reducen a recicladores de ideologías: Mons. Robert Flock

Dios hecho hombre no nace en el impresionante templo de Jerusalén, ni en palacios, ni en un hospital higiénico, llega al mundo en un establo

 

El nacimiento de Jesús convierte las chozas más humildes en palacios siempre que sea acogido con cariño, cuidado y amor

 

Con el corazón renovado por el ardor de la verdad, la vida misma se convierte en un cántico nuevo que proclama la grandeza del Señor

 

Homilía de Mons. Robert Flock
Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco
25 de diciembre de 2022
Navidad 2022

 

Canten al Señor un Canto Nuevo

Queridos hermanos,

Dios hecho hombre no nace en el impresionante templo de Jerusalén, ni en palacios, ni en un hospital higiénico, llega al mundo en un establo

Mientras la Misa anoche nos invita a contemplar al niño Jesús en el pesebre con los pastores del campo, invitados por los ángeles del cielo, esta mañana el Evangelio nos invita a profundizar nuestra mirada para ver lo que los mismos ángeles contemplan. Que este bebé nacido en Belén y acostado en un pesebre en medio de los animales del campo, es nada menos que el eterno y todopoderoso Dios hecho hombre. No nace en el impresionante templo de Jerusalén donde todos buscan a Dios; tampoco en los palacios ocupados por los reyes y gobernadores, ni siquiera en un hospital higiénico con personal capacitado. Llega al mundo en un establo, quizás un pahuichi que ofrece un poco de sombra, un muro para frenar el viento.

El nacimiento de Jesús convierte las chozas más humildes en palacios siempre que sea acogido con cariño, cuidado y amor

Pero si de esta manera llega al mundo, Aquel por quien el mundo fue creado, entonces su nacimiento convierte las chozas más humildes en palacios y los pahuichis más sencillos en templos del Dios vivo y verdadero, siempre que sea acogido con cariño y cuidado con amor, y al crecer en estatura, gracia y sabiduría, escuchado con devoción y obedecido con lealtad.

Donde Jesús no es reconocido, los templos no sirven para más que museos, los palacios se convierten en bunkers, las universidades se reducen a recicladores de ideologías

En cambio, en los templos donde Jesús no es reconocido como el Hijo único de Dios, el culto carece de espíritu y verdad, y ya no sirven para más que museos de un pasado oscuro. Y los grandes palacios donde gobiernan sin buscar el reino de Dios y su justicia, tomando en cuenta al Príncipe de la Paz y Rey del Universo, se convierten en bunkers donde conspiran para someter, oprimir y exterminar a sus enemigos. Y aquellas las universidades y escuelas que descartan la divina sabiduría de Emanuel, se reducen a recicladores de ideologías caducas.

Con el corazón renovado por el ardor de la verdad, la vida misma se convierte en un cántico nuevo que proclama la grandeza del Señor

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a las naciones.”, dice nuestro Salmo, invitándonos: “Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.” El canto es nuevo, no solo por la creatividad de los artistas, sino porque nace de la Alianza nueva y eterna entre Dios y los redimidos. Con el alma liberada de la pesadumbre del pecado, con la mente iluminada con la luz que brilla en las tinieblas, con un corazón renovado por el ardor de la verdad, la vida misma se convierte en un cántico nuevo como el de la Virgen María que proclama de grandeza del Señor.

Canten al Señor un Canto Nuevo.” Que su melodía sea parte del amor que se vive en cada familia entre esposos, padres, hijos y hermanos. Que su encanto inunda todas las artes en todas las culturas de la humanidad. Que su ritmo marca las leyes y acciones de todos los gobiernos de la tierra. “Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey.”