Oruro

Dedicación de la Catedral de Oruro

Este 3 de septiembre, se recuerda la dedicación de La Catedral de Oruro. La Catedral, es la parroquia del Obispo; la sede del Celebrante: “La Cátedra”. Es el referente de la cabeza de la Iglesia particular.

El 11 de Noviembre de 1924, por la Bula Praedesesoribus Nostris, es erigida la nueva Diócesis, desmembrándola de la Arquidiócesis de Sucre. Junto a esta Iglesia Particular, también son erigidas las Diócesis de Potosí y Tarija. El 15 de marzo del año siguiente, se consagran los Obispos para las nuevas Diócesis (Mons. Abel Isidoro Antezana de Oruro, Mons. Cleto Loayza de Potosí y Mons. Ramon Font de Tarija; son consagrados también, Mons. Augusto Sifert para La Paz y Mons. Julio Garret para Cochabamba)

Ya en 1535, los españoles asentados en Paria, y al descubrirse nuevas riquezas metalíferas en la serranía de los Urus, el 1° de Noviembre de 1606 fundan la Real Villa de San Felipe de Austria, teniendo como su protector al Apóstol San Felipe. Se dice que salieron en comitiva desde “la Matriz” (la Catedral) en la Plaza del Regocijo, hacia la Plaza de Armas, frente al templo y convento de los Jesuitas (hoy la Gobernación) donde, después de la Santa Misa, bendijo el estandarte de damasco carmesí…

Aquella Iglesia Matriz, fue testigo también de las revueltas libertarias, ya que frente a ella, el 9 de febrero de 1789 se congregaban los sublevados que iniciarían desde las primeras horas del 10 de febrero, aquella rebelión (uno de los rebeldes, era el tesorero de la Mayordomía de la Virgen de la Asunta, declarada Patrona de la Diócesis el 22 de octubre de 1963 por el Papa Paulo VI).

Pero aquel vetusto edificio pareció poco digno para la sede del nuevo Obispo, por lo que emprendió una cruzada para la construcción de una nueva Catedral; el 22 de agosto de 1929, con la presencia de Mons. Carlos Chiarlo, Nuncio Apostólico, se bendijo y colocó la Piedra fundamental de la nueva Catedral.

En aquella oportunidad, Mons. Abel Antezana, el Primer Obispo de Oruro decía: “Muchas y muy bellas cosas se han dicho y se dirán seguramente en honor de los templos, y todo será poco decir si no se afirma con viva fe, que son las casas del Dios tres veces santo, ya que en ellas mora, recibe nuestras oraciones y nos invita a su santa mesa.

Claro esta, que Dios está presente por su inmensidad de todas partes, pero nos consta positivamente que ha querido en la Ley Antigua y más aún en la Ley de gracia, que hubiese lugar en que pudiese habitar de un modo más particular y ser servido, honrado y glorificado.

Es el lugar en la Cristiandad son los templos, puesto que sabemos que en ellos se han consagrado una hostia y en ella permanece Jesucristo encerado en un sagrario más o menos precioso y artístico.

En este palacio podemos visitarle a todas horas ya que tenemos tanta necesidad de su influencia y de su auxilio. De aquí que fuera de su inconfundible condición de Casa de Dios: el templo es al propio tiempo verdadera casa del pueblo, en donde renace a la vida cristiana por medio de las regeneradoras aguas del bautismo y se perfecciona por los Sacramentos en el espíritu cristiano, labrando así la base de su felicidad verdadera temporal y eterna.

Los Pastores de las almas tenemos el grave deber de velar por el decoro de la Casa de Dios, no menos que todos los fieles de prestar su concurso para la conservación embellecimiento de ella, como de su casa común…”

Hoy, en tiempos de pandemia, se celebró la Hora Santa recordando aquella dedicación; y el domingo 6, junto a la Comunidad católica, Mons. Cristóbal Bialasik, celebrará este acontecimiento en este camino de preparación jubilar del Centenario de la Erección de la Diócesis, el 11 de Noviembre de 2024.