Análisis Internacional

Daniela Cortés: “Las misiones fueron más grandes de lo que se cree”

El periodista y realizador cinematográfico Sergio Raczko está trabajando en  una serie de documentales que buscan demostrar la conexión entre la cultura que gestaron guaraníes y jesuitas en las reducciones que funcionaron hace 400 años en lo que actualmente es la provincia de Misiones, y los seis pueblos jesuíticos de Chiquitos, en la actual Bolivia.

“La provincia jesuítica del Paraguay no estaba formada solamente por los 30 pueblos fundados en los actuales territorios del Nordeste argentino y del Sur de Paraguay y Brasil, sino que además incluyó a los seis pueblos fundados por los jesuitas en Bolivia”, señaló a El Territorio Sergio Raczko, autor de varios documentales sobre los pueblos jesuíticos.
Según el historiador, “es mucha la evidencia que aún permanece intacta en las seis reducciones de Chiquitos que abona la idea de que esas poblaciones también formaron parte de la ‘Paraquaria’, que fue esa gran provincia jesuítica que albergó a las 30 reducciones que funcionaron en el Nordeste argentino y Sur de Brasil y Paraguay pero que también llegaba hasta lo que hoy es Bolivia”.
Esa historia está contada en uno de los últimos documentales de Raczko, denominado Paraquaria: Las misiones de Chiquitos, Dulce Jesús Mío-Iyai Jesucristo,  que hace un repaso por la historia de las misiones jesuíticas fundadas en Bolivia hasta la etapa de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.

En esa filmación, antropólogos e historiadores explican que cuando los jesuitas fundan las misiones de Chiquitos a partir de 1691, ya tenían la experiencia de la convivencia lograda con los pueblos guaraníes y, en ese sentido, la música también fue un elemento fundamental en el encuentro de esas culturas porque, al igual que los guaraníes, los nativos de Chiquitos también tenían gran capacidad en la ejecución de instrumentos y en la composición de melodías.

En ese contexto, el documental de Raczko hace énfasis en la figura del célebre músico italiano Doménico Zipoli, que a los 28 años dejó Roma para instalarse en Córdoba, desde donde enseñó dirección de coro y orquesta a miembros de las comunidades guaraníes y chiquitenses que en épocas de las misiones jesuíticas supieron cultivar el arte de la música como camino de encuentro y comunicación.
Para revalorizar la función que cumplió la música dentro de las misiones jesuíticas, Raczko tituló su documental como Dulce Jesús Mío, en honor a una composición anónima guardada en el archivo musical de Chiquitos que sintetiza “el valor de la música como medio de expresión del profundo sentido religioso que movilizó ese encuentro entre jesuitas y los pueblos originarios locales, y que aún puede percibirse en las comunidades que viven en la provincia boliviana ”.

Paraquaria, provincia de jesuitas

En el documental Paraquaria: Las Misiones de Chiquitos, Dulce Jesús Mío-Iyai Jesucristo, se cuenta la fundación de las seis misiones jesuíticas en la región de Chiquitos que se levantaron entre 1691 y 1755: San Francisco Javier, San Rafael, San José, Inmaculada Concepción, San Miguel y Santa Ana. Además, se muestra el presente de esas poblaciones con sus templos intactos y a cargo de los cabildos indigenistas que son los que mantienen viva las tradiciones y la cultura gestada allí hace más de 300 años.
El filme no es un trabajo aislado sino que forma parte de una colección de documentales realizados por Raczko que muestran la historia de las misiones jesuíticas en América.
La serie también contiene la historia de las reducciones jesuíticas que se fundaron en el actual territorio de la provincia de Misiones que están relatadas en la cinta Paraquaria: camino al cielo.
Razcko forma parte del equipo de trabajo del estudio de video Roque González de Santa Cruz, que funciona en el Colegio del Salvador en la ciudad de Buenos Aires como una especie de foro de difusión de la obra jesuítica realizada en América, que es siempre motivo de nuevos hallazgos a medida que historiadores e investigadores empiezan a  bucear sobre esa cultura única que lograron crear los miembros de la Compañía de Jesús en conjunto con los pueblos originarios de América del sur, durante sus tareas de evangelización en el nuevo continente.

Por Daniela  –    El Territorio