Mons. Braulio Sáez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, manifestó su alegría por la inauguración de la exposición sobre la importancia que tiene la palabra de Dios en la vida del Cristiano. Mons. Braulio dijo que es Dios el que camina con nosotros y tenemos que iluminar toda nuestra vida con la palabra de Dios para vivir una vida mejor.
Mons. Saez manifestó su pesar por el reciente fenómeno natural ocurrido en Francia y que ha causado varios muertes, indicó que “nos unimos a los daminificados del terremoto”.
Por otro lado expresó su preocupación por los graves hechos acontecidos los últimos días en Bolivia. Enfatizó que no podemos ser indiferentes por los sufrimientos que vienen dándose en nuestro país, a raíz de los enfrentamientos por el conflicto con los mineros que han originado la pérdida de vidas humanas y por tanto ha llevado luto y dolor a varios hogares bolivianos.
Mons. Sáez evocó el último comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana en la que los Obispos de Bolivia han manifestado su dolor por esos sucesos, pues se rompe la armonía y convivencia pacífica en nuestro país. La CEB ha pedido que se de el entendimiento franco y sincero, pues la violencia nunca lleva a soluciones verdaderas y duraderas. La violencia es fuente de dolor y de muerte como en el presente conflicto.
Mons. Sáez se sumó al comunicado indicando que como iglesia defensora de la vida condenamos vehementemente la violencia, venga de donde venga. Urge optar por el diálogo para que sea verdadero. Urge reinstalar un diálogo responsable. Asimismo instó a que hoy todos los cristianos oremos para que haya entendimiento y no haya violencia de ninguna clase.
También hizo un llamado a todos los bolivianos, a sentarnos en la misma mesa y a comer los mismos alimentos sin diferencias de clases, de posiciones, ya que en nuestro país hay pobreza, hay marginación, hay diferencias sociales, hay sectores que viven con opulencia frente a los que viven en pobreza y en extrema pobreza.
Reiteró que Dios quiere igualdad e invita de manera particular a los pobres para que ellos si puedan participar del Reino de Dios.


