Desde la Catedral Metropolitana el arzobispo de Sucre hace un llamado de oración, para encontrar un espacio para meditar porque sin la oración nuestra fe se torna débil:
El hombre no es una máquina, necesitamos detenernos para renovar fuerzas y seguir adelante. Hacer silencio en este mundo con tanto ruido. Si no somos capaces de meditar no podremos gozar de la vida”, reflexionó.
[Fuente: CENACOM]
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