Sucre

Centellas alienta a no ser indiferentes hacia los más pobres en esta Navidad

Centellas en día de Navidad 2020

Cada 25 de diciembre se celebra la fiesta solemne del nacimiento de Jesucristo. Es un día de alegría y gozo porque el Señor ha venido al mundo a traernos la salvación. Por eso, la Arquidiócesis de Sucre les desea una feliz Navidad y que Jesús también nazca en su familia y su corazón.

En este tiempo del año llegan nuestros hermanos del interior del departamento, buscando llegar a los corazones solidarios de la ciudad, sobre todo en las plazuelas del centro. Ante esta situación la iglesia en Sucre llama a no ser indiferentes con nuestros hermanos que, a pesar de la inclemencia del tiempo, tienen la esperanza de ser ayudados en la Navidad.

Monseñor Ricardo Centellas, en su homilía, alienta a las familias, instituciones, parroquias, a abrir los corazones y no ser indiferentes con esos niños y familias enteras de la periferia de la ciudad y los que llegan buscando su solidaridad. Teniendo siempre presente los protocolos de bioseguridad precautelando la salud ante el Covid-19.

“Que sea un tiempo para renovar nuestros compromisos humanos y cristianos. Que la celebración del Niño Jesús renueve este espíritu de buscar el bien, no tanto mío sino de nosotros, especialmente de los más pequeños, de los más vulnerables, de los más pobres. Recordemos que Jesús nació marginado fuera del pueblo, en un pesebre, en un corral de animales. Ni siquiera en una casa. Para darnos a entender que desde la pequeñez, desde lo más humilde de nuestra condición humana se puede trabajar para que todos vivan con dignidad”

Homilía de Monseñor Ricardo, Arzobispo de Sucre
Solemnidad de la Navidad

Ya anoche hemos celebrado esta alegría y hoy, en el día de la Navidad, con gozo nos reunimos para celebrar esta gran festividad, que prácticamente da inicio a la era cristiana. En el evangelio de hoy se nos presenta a Jesús como la Palabra de Dios. Dios habló de distintas maneras, en distintas épocas a la humanidad, al hombre como tal. Pero finalmente quiere hablar a través de su Hijo, a la manera humana: con gestos, con palabras, con expresiones y actitudes humanas. Esa es la vida de Jesús, la Palabra de Dios, la expresión de Dios. Por eso nos dice: “el Verbo se hizo carne”, la Palabra se hizo carne, la Palabra se hace carne. Por eso la Navidad es un tiempo especial para el encuentro con Dios, para reunirnos en torno a Dios, porque su Hijo es su Palabra, es su testimonio.

Dios quiere comunicarnos…

Tiempo especial para iluminarnos con la vida de Dios. Tiempo especial para renovar nuestro compromiso de trabajar por la paz, por la justicia, por la verdad en este mundo. Uno puede contemplar la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección, y uno encontrará en esta historia de Jesús lo que realmente Dios quiere comunicarnos. La preocupación de Dios es que el hombre viva bien, que el hombre viva: varón, mujer, niño, joven, adulto. Que el hombre sea capaz de vivir en un ambiente de hermandad y solidaridad, pero una solidaridad fruto de haber descubierto que somos hermanos, que somos humanos y estamos en este mundo para apoyarnos, no para destruirnos. Estamos para caminar en comunidad, en comunicación, en unidad. No para marginarnos y excluirnos, no para armar grupos cerrados que vivan bien, mientras otros vivan mal.

La pobreza ha crecido…

Celebrar la Navidad en estos tiempos es una ocasión para renovar esta escucha de Dios, que nos invita a profundizar la condición humana, bajo los principios de la solidaridad, de la fraternidad, de la hermandad. Y viene bien porque el mundo de hoy lo necesita, nuestra patria Bolivia lo necesita. No podemos estar a un lado de una lectura de nuestra realidad. La pobreza ha crecido, no sólo por la pandemia sino porque la organización en el país no está bien. El desempleo crece, las necesidades básicas para tanta gente en Bolivia crecen y Navidad es la fiesta de la solidaridad, de la hermandad. Todos los humanos, todos los creyentes en este caso, estamos llamados a vivir con dignidad, a buscar y luchar por el bien de todos.

Tiempo de SOLIDARIDAD

Que sea un tiempo para renovar nuestros compromisos humanos y cristianos. Que la celebración del Niño Jesús renueve este espíritu humano y cristiano de buscar el bien, no tanto mío sino de nosotros, especialmente de los más pequeños, de los más vulnerables, de los más pobres. Recordemos que Jesús nació marginado fuera del pueblo, en un pesebre, en un corral de animales, ni siquiera en una casa, para darnos a entender que desde la pequeñez, desde lo más humilde de nuestra condición humana, se puede trabajar para que todos vivan con dignidad. Que la Navidad nos renueve en este espíritu. Por eso es un tiempo especial para encontrarnos, para limar asperezas en nuestra vida, de manera que no crezca la división, la desacreditación, el odio, la violencia, la venganza y la indiferencia. Los cristianos tenemos el alto compromiso de erradicar todo lo que está en contra de esto. Necesitamos vivir sin miedo, apoyados en nuestros hermanos y en nuestra organización política. Si esto no nos apoya en nuestra búsqueda del bien común, estamos mal. Entonces pidamos a Dios que nos bendiga y sostenga esta alegría que celebramos en la Navidad,  pero firmes en la búsqueda de una vida digna y en la búsqueda del bien común. Pidamos esto de manera especial. AMÉN.

 

[Fuente: CENACOM]