Internacional

Caso de Asia Bibi culmina este 13 de octubre

El caso de Asia Bibi llega a la recta final: el próximo 13 de octubre, la Suprema Corte, en la sección de Islamabad, será la audiencia para examinar la situación de la mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia.

El abogado católico Khalil Tahir Sindhu, actual ministro de derechos humanos y para las minorías en el gobierno provincial de Punjab, refiere a Vatican Insider: «La comparición del proceso de apelación “Asia Bibi contra el Estado” fue fijada en el calendario de las audiencias el 13 de octubre. Escuchará el caso la Sección penal de la Suprema Corte de Islamabad, compuesta por el colegio de los tres jueces Mian Muhammad, Saqib Nisar, Muhammad Iqbal Hameed Ur Rehman y Muhammad Manzoor Mali. Allí estaremos, con el abogado de Asia Bibi, Saif Ul Malook. Siendo un caso muy sensible, necesitaremos el apoyo y la oración por ambos».

Asia Bibi, campesina de Punjab, se encuentra actualmente en la cárcel femenina de Multán. Fue arrestada en junio de 2009 con base en la conocida ley sobre la blasfemia, después de una banal discusión con sus compañeras de trabajo en los campos; fue condenada a muerte en noviembre de 2009, y el veredicto fue confirmado en apelación en 2014. En julio de 2015 la Suprema Corte suspendió la pena y dispuso un nuevo análisis del caso.

El abogado católico promete su mayor empeño y revela que reza cada día por Asia. Sindhu, que estará en el tribunal para seguir la audiencia entre las autoridades, como representante institucional del gobierno provincial, confirma sus impresiones: «Habiendo estudiado a fondo el caso, estoy convencido de que será absuelta. Las acusaciones fueron claramente fabricadas. El imán que es el acusador principal no es un testigo ocular de la presunta blasfemia y refiere circunstancias que le contaron. Es una denuncia de oídas».

Otro de los elementos que examinará la Corte es favorable para Asia, según una jurisprudencia penal consolidada: «La tardanza de cinco días entre el episodio de la presunta blasfemia y la presentación de la denuncia ante la policía contradice uno de los principios cardinales de la justicia penal (la rapidez de la denuncia) y da valor a la hipótesis de la conspiración»; explica Sindhu.

En el pasado, especialmente en el juicio ante el tribunal de primer grado, las «presiones de los extremistas islámicos orientaron la condena», recordó el Ministro, pero ahora ha llegado el momento de volver a dar la libertad a una inocente, confío en el trabajo de la Suprema Corte, que demostrará transparencia, rectitud y ecuanimidad para administrar la justicia», admitió.

El autorizado Centro de estudios Jinnah Institute de Karachi (dedicado al fundador de Paquistán, Muhammad Alí Jinnah, y que corresponde a un “think tank” conformado por intelectuales musulmanes y comprometido por el estado de derecho y la defensa de un país democrático y laico, como quería su fundador) ha indicado varias irregularidades e instrumentalizaciones en el proceso (que se ha convertido en un caso emblemático de la petición de justicia para los cristianos en Paquistán y de los abusos de la controvertida ley sobre la blasfemia).

El instituto reveló que «en las investigaciones y en los interrogatorios preliminares, conducidos por la policía, Asia no tuvo un abogado». Esta flagrante violación de un derecho constitucional, el de la asistencia de un defensor, «es suficiente para invalidar la condena», indicó.

Jinnah concuerda con la «hipótesis de una orquestación de las acusaciones», que se habría consolidado entre el día de la discusión (cuando Asia habría cometido la blasfemia) y el día de la denuncia, en el que «Qari Muhammad Salim, líder religioso musulmán local, citando a tres mujeres como testigos, interpuso una denuncia oficial que llevó al arresto de Asia.

Tales perplejidades e incongruencias fueron descritas en el informe que redactaron Shabhazz Bhatti y Salman Taseer, respectivamente ministro federal para las minorías y gobernados del Punjab, que fueron asesinados en 2011 por haber defendido a Asia Bibi. Las presiones sobre la política y sobre la magistratura son nocivas para el sistema, notó el Jinnah Institute, recordando el homicidio del juez de la Suprema Corte, Arif Iqbal Bhatti, asesinado en 1997 después de haber absuelto a dos chicos cristianos que habían sido condenados a muerte por blasfemia.

EL caso de Asia Bibi, se afirma, debería servir como «despertador» para la sociedad paquistaní que defiende y tutela los derechos humanos; como un llamado al sistema judicial, que debería liberarse de icompetencias y conservadurismo; como invitación al gobierno, para que demuestre la voluntad política e intervenga en la ley de la blasfemia.

Con respecto a este último punto, la Comisión para los Derechos Humanos del senado de Paquistán, anunció recientemente una serie de encuentros con expertos abogados y estudiosos de religión para discutir sobre el uso inadecuado de la ley sobre la blasfemia utilizada, como en el caso de Asia Bibi, para completar venganzas personales.