La Paz

Arzobispo de La Paz, participó en la reunión de la fundación Populorum Progressio que financiará proyectos en América Latina

La fundación vaticana “Populorum Progressio” financiará 125 proyectos a favor de las poblaciones campesinas, indígenas y afroamericanas de Latinoamérica.

Un apoyo efectivo que no modificará inmediatamente la injusticia y la pobreza, pero cambiará la realidad inmediata de cientos de personas. Se trata del financiamiento aprobado por la fundación vaticana “Populorum progressio” a 125 proyectos de desarrollo e infraestructura que beneficiarán a poblaciones marginadas, campesinas e indígenas de América Latina. Por un monto total de 1.8 millones de dólares. 

Las personas son más que “bocas a las cuales quitar el hambre”. Ellos tienen anhelo de Dios y por eso necesitan no sólo la ayuda material, también el servicio espiritual. Eso le dijo el Papa Francisco a los miembros del consejo de administración de dicho ente, fundado en 1992 por Juan Pablo II para ayudar a los más necesitados en Latinoamérica. 

Con ellos se reunió el viernes pasado. Con esto se selló el encuentro anual del consejo, que la semana pasada sesionó en Roma para analizar el apoyo económico a las 135 iniciativas presentadas. Sólo 10 de ellas no cumplieron los requisitos del financiamiento. 

“Hay proyectos de todo tipo, de apoyo a la educación, que promueven pequeños emprendimientos, de apoyo a la infraestructura, a la salud, a las necesidades básicas de la gente. Los proyectos tienen un límite pequeño a nivel financiero, que es de 15 mil dólares”, explicó al Vatican Insider Edmundo Abastoflor Montero, arzobispo de La Paz (Bolivia). 

“Cuando la gente sabe trabajar con poco y son los pobres los que piden, los efectos son muy grandes, más importantes que inversiones de cientos de miles de dólares que se pierden por aquí, por allá, con malos manejos”, agregó el presidente del consejo de la fundación. 

De los 135 proyectos presentados provenían de 17 países de la región, siendo Colombia (con 34) la nación con más solicitudes, seguida por Perú (22), Brasil (14), Haití (12), Ecuador (10) y Bolivia (6). 

Durante una audiencia privada con los integrantes del consejo, que duró 40 minutos, el Papa advirtió que las instituciones católicas no se pueden considerar como Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Además abordó el drama de la desocupación juvenil, que provoca generaciones de muchachos sin futuro, fáciles presas de las dependencias y la criminalidad. Solicitó a la fundación actuar en beneficio de este grupo de personas, con proyectos de educación y formación profesional. 

“El Papa nos pidió tener muy en cuenta a los sectores de la población que están descartados: los niños, los ancianos y ahora se va formando un tercer grupo que son los jóvenes. Muchos de ellos se sienten marginados de la sociedad porque no tienen posibilidades de trabajo, de inserción social”, precisó Abastoflor. 

“Si se les da conciencia de su dignidad, si se les apoya a formarse mejor para encontrar otras alternativas de trabajo, empleo, para poder ser pequeños emprendedores, pueden tener mejores posibilidades para la sociedad, teniendo en cuenta la capacidad del joven”, añadió. 

El prelado aclaró que los proyectos financiados no necesariamente son coordinados por instituciones católicas, aunque cuentan con el aval de algún representante de la Iglesia que garantice la seriedad de la asociación involucrada. Esto ocurrió, por ejemplo, con el apoyo brindado a una iniciativa de rehabilitación para drogadictos. 

“Vemos la necesidad de los destinatarios. Es un trabajo de tipo hormiga, que permite a la gente mejore la vida. No exigimos ni obligamos a nadie a que tenga una visión cristiana, sin embargo ofrecemos y decimos que es buena la formación en los valores cristianos, del hombre y la sociedad”, explicó. 

Desde su establecimiento hasta la actualidad (incluidos este 2014) la fundación “Populorum progressio” ha patrocinado cuatro mil 140 proyectos de desarrollo en América Latina, por un total de 38 millones 314 mil 219 dólares. 

La fundación concluyó su encuentro anual con un pendiente postergado por demasiado tiempo: encontrar nuevos donadores. Desde el inicio prácticamente todos los recursos han sido aportados por la Conferencia Episcopal Italiana. El desafío futuro es diversificar.