La Paz

Aprender a vivir con la pandemia del covid-19 en Bolivia

En esta pandemia, he aprendido que es necesario ser buenos aquí y ahora, mantenernos firmes en la fe, para poder llegar al reino de Dios, cuando él nos llame. Estas palabras que reflejan una profunda espiritualidad fueron expresadas por Narda, una joven paceña, que en dos oportunidades enfermó de COVID-19 y en la víspera compartió su testimonio sobre una experiencia que en sus palabras ha marcado su vida.
Con el objetivo de generar un espacio de diálogo y análisis que permita conocer las pautas necesarias para “aprender a vivir con la pandemia del COVID-19 en Bolivia”, el Centro de Promoción del Laicado “Ricardo Bacherer” CEPROLAI, desarrolló el segundo conversatorio “Sueños de país” con el fin de promover una conciencia crítica y actitud proactiva en el público participante mediante la plataforma virtual Zoom.
La dinámica que siguió el mencionado espacio de diálogo se realizó bajo la metodología del: ver, juzgar y actuar. Se contó con dos exposiciones de alto nivel gracias a la participación, de Juan Carlos Suarez, psicólogo y teólogo y de Javier Muñoz, médico de la comunidad ADSIS.

“Como me acompaño, en tiempos de Pandemia” 

La presencia del COVID-19 en el mundo, ha generado un estímulo traumático que no conocemos a plenitud y no sabemos cómo actuar ante él, sostuvo Juan Carlos Suarez, quien además destacó que es significativo trabajar en la paz interior, en la tranquilidad y equilibrio emocional.
El especialista aseguró que en primera instancia es importante “aprender a gobernar mis emociones” identificar si el miedo, el enojo o la ansiedad se ponen en manifiesto y prevalecen.
Otro aspecto a ser considerado según el expositor, es tener la certeza de que “mis pensamientos crean la realidad” por tanto, se sugiere actuar atentos a los pensamientos que se fortalecen ya que algunas personas concentran su atención en pensamientos catastróficos.
“Por tus actos te conocerás” fue otro punto tratado por Juan Carlos Suarez, que afirmó que se hace inminente la necesidad de organizar bien los horarios para evitar acciones que puedan llevar al consumo de alcohol o drogas, en este tiempo de pandemia y que pueden acentuar más la crisis que se vive.
Finalmente, “me acompaño con calidez en tiempos de pandemia” esta afirmación propuesta por el ponente, pretende sugerir la necesidad de dejar que el amor, la fe, la esperanza y la caridad toquen nuestro ser.

“Nueva normalidad o nueva espiritualidad, ¿o será más de lo mismo?”

Javier Muñoz, médico de la comunidad ADSIS, de la Iglesia católica en la urbe alteña, inició su exposición dando a conocer datos estadísticos en los que Bolivia, a la fecha tiene una tasa de letalidad por el COVID-19 del 4,5% que, de manera comparativa, con otros países de nuestro entorno, como Perú que tiene el 3,3% nos hace decir que estamos viviendo un drama, afirmó el expositor.
“Hay muchas definiciones de fe, pero a mí la que me gusta es que la fe, es mantener la esperanza en medio de la incertidumbre” continuó con su relato el ponente, quien sostuvo que la primera pregunta que surge ante la incertidumbre es ¿Cómo resolverla? y que la respuesta es que no podemos resolverla porque existen muchos factores que nos impiden hacerlo.

Entonces, surgen otras interrogantes ¿Qué sentido tiene todo esto?, ¿Dónde está Dios?, ¿Quién es el culpable? ¿Quién contagió a quién? preguntas recurrentes que generan angustia, lecturas desde la culpa. Pero que también existen familias y pacientes que hacen la lectura de la situación desde la gratuidad desde la que han podido ayudar, se han ayudado, ayudaron al personal médico y se implicaron como en el caso de las misioneras salesianas en el hospital “Jesús obrero” y otros jóvenes que han podido acompañar y ayudar a personas en una situación en la que no se tenían enfermeras ni medicamentos disponibles, pero en la que se vivía como una comunidad de salud y de fe. Testimonio de vida del doctor Muñoz.
Continuó su relato afirmando que todos somos globales, vivimos conectados unos con otros, por tanto, me afecta lo que le afecta al otro, lo que yo hago afecta al bien común, a la salud común, a detener el virus o ayudar a que se expanda en una ética común.
Espiritualidad a veces se confunde con contemplar el mundo sin hacer nada, escapar del sufrimiento. Sin embargo, dos cosas positivas resultaron del aprendizaje de este tiempo que el galeno compartió con los participante: el primero a entrar a un territorio más profundo personal, de manera introspectiva, para ver su yo interior y  el segundo le permitió reconocer su ser más compasivo con los otros.
Finalmente afirmó que una espiritualidad que no te permite llorar, protestar y revelarte no responde a las necesidades del ser humano que sufre y muere. “Vivo el duelo y acompaño a los dolientes” sostuvo.

¿Qué hemos aprendido en este tiempo de pandemia?

“Si algo hemos podido aprender en todo este tiempo, es que nadie se salva solo”. Este pensamiento del Papa Francisco fue altamente respaldado por quienes participaron de las cuatro salas de diálogo y contaron sus testimonios de fe y valor.
Dentro de los aprendizajes que relataron los participantes en este tiempo de pandemia están: el valorar la vida y a sus seres queridos; tomar conciencia de que esta enfermedad no discrimina a nadie; alimentarse mejor, cumplir con las medidas de bioseguridad necesarias para prevenir los contagios; a ser más empáticos, pacientes y solidarios con los que sufren y a mantenerse firmes en la fe.

Encuesta

Producto de una pequeña encuesta que se realizó en el evento a través de google forms, el 65,2% sostuvo que sintió estrés en este tiempo de pandemia, mientras que el 60,9% afirmó que tuvo una actitud de solidaridad durante esta etapa y el 56,5% afirmó que ahora se comunica más con sus seres queridos.


Si de lo que se trata es de salvar vidas, es relevante entender que la salud, es responsabilidad de todos, por tanto, es necesario promover acciones de solidaridad que lleven a la participación de la sociedad en su conjunto.