Análisis

Álvaro Puente: Señores obispos, ¡formen su partido!

El presidente sugiere a la Iglesia boliviana que conforme su propio partido político a favor del imperio. Los obispos publicaron una carta sobre la realidad nacional, vista por ellos y sobre las esperanzas que entienden que tenemos todos. Como toda opinión, es discutible. Puede ser una visión parcial, sesgada o incompleta, como pueden haber dado en el clavo. Era su parecer, tan valioso como el de cualquiera.

Por muy discutible que sea la carta, el presidente no la puede discutir. No sabe hacerlo. Es superior a sus fuerzas. Si lo alaban, baila y ríe. Si lo critican, odia y golpea. No sabe dialogar, no entiende cómo se hace. No acepta que en su entorno haya nada que no sea sumisión. Y lo más curioso de este caso es que la respuesta a los obispos transparenta ese carácter imperialista que le sale por los poros, precisamente cuando es más urgente el diálogo.

¿Acaso el imperialismo es bueno o malo, según el origen étnico del que abusa del poder? ¿Acaso unos pueden sojuzgar a un pueblo y otros no? ¿Los espejitos que regalaban los conquistadores para colonizar son malos y los millones del Fondo Indígena se convierten en buenos porque son de don Evo Morales? ¿Los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy no son también espejitos engañosos? ¿No son otra triquiñuela para conquistar la benevolencia de los que se quiere sojuzgar? ¿La masacre de Chaparina era liberadora y la liberación de los indígenas en Rurrenabaque fue imperialista? ¿Regalar las mejores minas y las mejores vetas a la minería privada, disfrazada de cooperativas, es antiimperialista? ¿Comprarse el avión más caro del mercado, cuando no hay dinero para tener jueces en los juzgados ni médicos en los hospitales, es antiimperialista? ¿Mantener a los niños campesinos en escuelas que los atrofian, en lugar de hacerlos crecer, es liberador? ¿Son antiimperialistas los que ofrecen droga en la puerta de las escuelas? ¿Criticar los errores es imperialista?

Señor presidente, los obispos pueden estar equivocados, pero es evidente que las críticas no son imperialistas. Son buenas y necesarias. Mucho de lo que hacen usted y su Gobierno sí es imperialista. Por ejemplo, ellos en ningún momento han propuesto que se deje sin trabajo y sin comida a los que votaron por el No en el referéndum. ¿No le recuerda esa orden lo que hicieron en alguna ocasión los españoles a los indígenas?

Usted ya tiene su partido, ¿por qué, antes de sugerir nuevos partidos, no intenta hacer al suyo más auténtico? Nos lo prometió