Santa Cruz

Aldeas cierran filas para evitar traslado del p. Alfredo

El padre Alfredo Johann Spiessberger (77) tiene tres enfermeras y un equipo médico que lo asiste las 24 horas del día. A diario los niños le alegran sus tardes cuando sale al patio de la aldea que él fundó, ubicada en la avenida Virgen de Cotoca y cuarto anillo. El mal de alzhéimer y el de párkinson deterioran cada vez más su salud.

Sus hijos adoptivos y los responsables de la aldea se oponen a que este religioso sea trasladado a otro lugar, porque aseguran que allí recibe la atención y el cariño que necesita.

El religioso descansa en una habitación que conecta a otro cuarto donde permanecen las enfermeras y médicos que lo asisten. Pese a sus dolencias, por momentos el religioso se da modo para interactuar y responder con señas. Quienes lo cuidan aseguran que hay momentos en que se pone a conversar y hasta pide que le hagan partícipe de las charlas.

Rosmery Molina, una de las enfermeras, dice: “El padre Alfredo está mucho mejor aquí. Su enfermedad no tiene cura y los cambios le pueden afectar. Aquí le damos atención y cariño”. 

Las posiciones
La representante legal de las Aldeas Padre Alfredo, Wilma Candia, explicó que el miércoles una comisión de autoridades que acompañó a la representación provincial de los franciscanos llegó con una orden para trasladar al sacerdote a otro sitio, pero que los hijos adoptivos del religioso se opusieron. “Esta es su obra y es su voluntad quedarse”, agregó Candia.

El doctor Daniel Suárez, que es su médico de cabecera y su hijo adoptivo, dijo orgulloso que se dedica a atenderlo porque el padre Alfredo lo hizo estudiar. Explicó que el alzhéimer que afecta al sacerdote está en etapa avanzada, por ello, por momentos desconoce a las personas a su alrededor. Gracias al tratamiento que recibe puede oír, ver y articular palabras, aunque ya no puede caminar.

Hace tres años fue afectado por líquido en el cerebro, por lo que se le colocó una válvula, que a veces le produce dolor y hay que asistirlo. También tiene placa en la pierna izquierda por una fractura que sufrió.
Por su parte, Cristina Rodríguez, de asesoría legal de la Comunidad Franciscana de los Frailes de Bolivia, reiteró que insistirán en que el sacerdote “vuelva a su casa”, a su comunidad