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A través de Fraternidad Sacerdotal promueven en la Arquidiócesis de México el bienestar humano y espiritual de los sacerdotes

Hace 26 años, en 1988 nació en la Arquidiócesis de México la Fraternidad Sacerdotal ‘Fratesa A.C’, una asociación civil al servicio de la jurisdicción eclesial que tiene por objeto promover el bienestar humano y espiritual de los sacerdotes. Con su creación, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México y su Consejo Episcopal, encomendó a la fraternidad la misión de hacer más eficientes los programas de seguridad social para sacerdotes y religiosas, especialmente para los ancianos y los que se encuentran enfermos.

Por estos días la Arquidiócesis de México está dando un mayor impulso a varios de los programas de la Fraternidad Sacerdotal como es el Sistema de Gastos Médicos Mayores (Sigamend), por medio del cual se apoyan la seguridad social de más de 2 mil sacerdotes diocesanos, religiosas y religiosas de varias diócesis del país latinoamericano, entre las que se encuentran las Arquidiócesis de México, Tlalnepantla y San Luis de Potosí, entre otras jurisdicciones.

En la Arquidiócesis capitalina este programa cuenta con un convenio en 19 hospitales de la cadena Ángeles, así como con una red de laboratorios de análisis clínicos, farmacias y funerarias. “Se trata de un servicio médico de mucha calidad, con hospitales de especialidades y doctores de primera que operan en toda la república”, comentó el diácono Antonio Ortega Pardo, director administrativo de ‘Fratesa’, quien fue citado en nota de prensa del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME).

Un programa que brinda un muy importante apoyo a los sacerdotes, quienes en diversas ocasiones enfrentan un sinnúmero de aprietos al contratar los servicios tradicionales de seguridad social por cuenta propia, dificultades que se dan especialmente por la edad -el promedio de edad de los sacerdotes de la Arquidiócesis es de 58-, así como por algunas enfermedades preexistentes que hacen poco fácil el acceso a los servicios de salud. “Nosotros no hacemos excepciones, recibimos a los sacerdotes sin importar que tengan alguna enfermedad o su edad; tenemos uno de 104 años (…) Es una preocupación del Arzobispo de México (…) el bienestar de todo su presbiterio, no sólo de los padres eméritos y ancianos, es por ello que este sistema de gastosa mayores es para todos”, agregó el diácono Ortega Pardo.
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Justamente los sacerdotes eméritos y los que se encuentran enfermos reciben un acompañamiento especial de parte de la Fraternidad con seguimientos clínicos cada tres meses y a través de la atención médica domiciliaria. También cuenta con un servicio de ambulancias en caso de que los sacerdotes necesiten traslado para sus consultas o atenciones médicas.

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