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A los pies de la Virgen de Guadalupe, la Iglesia pide orar por el fin de la pandemia y su protección ante intereses personales

Portada Fiesta Virgen de Guadalupe

Al iniciar la Eucaristía el Arzobispo de Sucre saludó a las autoridades presentes en la celebración en honor a la Patrona de la ciudad, la Virgen de Guadalupe, y a los Obispos que acompañaron la Santa Misa, dando la bienvenida a Mons. Edmundo Abastoflor, Arzobispo emérito de La Paz, quien retorna a su tierra natal después de alrededor de 30 años.

Celebramos en Sucre el cumpleaños de la Virgen de Guadalupe, la natividad de la Virgen María, un día especial de regocijo y encuentro de todos los corazones chuquisaqueños y fieles devotos, que se congregan alrededor del Santuario para dedicarle un momento de oración.

La homilía estuvo centrada en el pedido de todos los bolivianos en este tiempo de crisis: la protección de nuestra madre la Virgen María, ante esta enfermedad que aqueja al país y al mundo entero. También el pedido se extiende a la protección de Guadalupe para renovar la verdadera devoción, que nos permita ser fuertes en los momentos difíciles, fuertes en la oración, en el espíritu, unidad, transparencia y  honestidad. “A los pies de la Virgen de Guadalupe, pedir que nos proteja de personas que solo piensan en sí mismas y en sus intereses, que proteja al país de personas que se aprovechan de las riquezas de Bolivia, de personas que manipulan las leyes para intereses grupales y personales, de personas que no viven en la verdad, justicia y la paz”, enfatizó el Arzobispo de Sucre.

Mons. Ricardo Centellas también hizo mención a la importancia de dos aspectos sobresalientes de nuestra Madre: María “discípula”, porque camina siempre con su hijo y “misionera” porque comparte desde el principio la experiencia de la voluntad de Dios en su vida.

“De diferente manera, pero con la misma intensidad de siempre, estamos a los pies de la Virgen para pedirle su intercesión y protección en este tiempo de pandemia. A pesar del pos-confinamiento, estamos llamados  a vivir con responsabilidad este tiempo y cuidarnos con todos los métodos de bioseguridad. OREMOS POR LOS QUE ESTÁN ENFERMOS Y SU PRONTA RECUPERACIÓN. Esta es la oración central de esta celebración del natalicio de la Virgen María.

¡Cómo no alegrarnos de la fiesta patronal! Siempre es ocasión para reflexionar un momento: la Virgen María es Discípula y Misionera, ejemplo para cada uno de los bautizados. Teniéndola como referencia somos discípulos y misioneros.

ES DISCÍPULA: porque camina con su hijo, alimentándose de la palabra de Dios y es ella la primera en escuchar la palabra, y renovar sus compromisos cotidianos en torno a la palabra de Dios. Nosotros debemos hacer lo mismo. A ejemplo de María renovemos nuestra vida escuchando la palabra de Dios, siendo oyentes asiduos de la palabra para no distraernos. Tampoco nos desmarquemos de la identidad de un discípulo de Dios. En ese sentido la virgen María es discípula seguidora de Jesús.

MISIONERA: es la primera misionera porque comparte la experiencia de Dios y de vivir con Jesús, desde el comienzo, empezando con su prima Isabel. La experiencia de Dios es para compartirla. La Virgen María es testimonio de apertura, nunca camina sola, nunca piensa sola sino en comunidad y nos muestra con su vida que la humanidad crece en la medida de ser capaces de abrirnos con los demás. Esta es la filosofía de María, jamás encerrada en sí misma. Se alimenta de la comunidad y como iglesia tenemos que aprender mucho de ella. No crecemos si nos encerramos. Al contrario, decrecemos y nos deshumanizamos. Es misionera porque confía totalmente en la vida de Jesús su hijo y nosotros estamos llamados a confiar en Jesús. Como discípulos misioneros de Jesucristo jamás debemos decidir fuera de los valores de la vida de Jesús.

Queridos hermanos, que la Virgen María renueve nuestra devoción, nuestra cercanía a Dios, que nos permita ser fuertes en los momentos difíciles. Hay que ser fuertes en la oración, en el espíritu, unidad, transparencia y la honestidad. Esto nos permite avanzar. Quisiera orar junto a ustedes y el pueblo Chuquisaqueño, a los pies de la Virgen de Guadalupe, y decirle que nos proteja de todas las personas que solo piensan en sí mismas y en sus intereses, que de estas personas estemos lejos. Que nos proteja de los que se aprovechan de las riquezas de Bolivia, de personas que manipulan las leyes para intereses grupales y personales, que nos aparte de las personas que no viven en la verdad, justicia y la paz.

Somos hermanos, experimentamos la fraternidad y hospitalidad y debemos estar con la protección de la Virgen María, lejos de todo aquel que mata la aspiración de vivir dignamente en este país, especialmente la vida de los pobres. Esto hay que pedir en nuestra oración: que nos proteja, nos cuide como sus hijos y que pasemos lo más pronto posible de esta enfermedad del Covid. Amén”.

 

[Fuente: CENACOM]