InicioNacionalLa PazAfrontar la crisis implicará severas medidas para corregir problemas estructurales

Afrontar la crisis implicará severas medidas para corregir problemas estructurales

Perspectivas para el próximo gobierno:

Los indicadores económicos muestran un panorama muy complicado, resultado de una crisis que empezó a gestarse desde hace más de una década. Las soluciones no serán inmediatas y la población deberá estar preparada para soportar duras medidas de ajuste que permitan estabilizar la economía, velando por reducir los impactos en los más vulnerables de la sociedad.

En un contexto de carrera electoral, los candidatos a la Presidencia del Estado tienen la responsabilidad de proponer  planes  realistas y que corrijan los desequilibrios persistentes, con medidas como una reducción del gasto público, incluyendo la subvención a los hidrocarburos; flexibilizar el tipo de cambio; y aplicar políticas para promover al productor nacional, entre otras medidas estructurales.

Los partidos políticos y/o alianzas preparan sus programas de gobierno para la próxima gestión. La opción que gane las elecciones y ejerza el mandato deberá plasmar esas  medidas en su Plan de Desarrollo Económico y Social para el siguiente periodo.

Sin embargo, el país atraviesa por una crisis económica, resultado de políticas que generaron profundos desequilibrios macroeconómicos y limitaron el crecimiento.

Se tiene en frente una situación de inestabilidad económica con un profundo déficit fiscal, escasez de divisas, mayor inflación y otros que, en perspectiva, tienden a agravarse, de modo que se prevé una crisis profunda y de larga duración, que afectaría principalmente a los sectores más pobres.

La estabilidad económica es la condición mínima para tener un nivel de confianza y de certidumbre para emprendimientos e inversiones, y para que los diferentes actores puedan desarrollar sus actividades económicas con oportunidades para generar ingresos y empleo.

Esta condición es válida al margen de cualquier tendencia política, puesto que, por un lado, en una situación de crisis en que el dinero pierde valor constantemente y no hay confianza en la economía, difícilmente se registrarán inversiones privadas de cualquier escala. Por otro lado, el apostar por el Estado como el principal actor en la economía, que en la actualidad no dispone de los recursos que tenía en el pasado, es poco viable; más aún al estar próximos al impago de deuda (default), lo que implicaría impedimentos para acceder a nuevos financiamientos.

Consecuentemente, más que un programa de gobierno, como tradicionalmente se plantea, con promesas electorales y propuestas de desarrollo, el momento actual demanda un plan de ajuste que estabilice la economía.

Principales desequilibrios y problemas económicos

  1. Alto gasto público, profundo déficit fiscal y endeudamiento

El gasto público se incrementó en forma constante, hasta niveles demasiados altos que, finalmente, se reflejaron en profundos déficits fiscales (más gastos que ingresos), y consecuente endeudamiento.

A pesar de que los ingresos del sector hidrocarburos cayeron desde 2015, el Gobierno continuó con la expansión del gasto, a partir de un mayor y acelerado endeudamiento (externo e interno), en el marco de su política o modelo de estimular la demanda interna a través del gasto, lo que no era y no es sostenible.

En 2025 se cumplen 12 años de déficit fiscal acumulado y con un nivel bastante preocupante, con un promedio en los últimos años de alrededor de 10% del PIB.

  1. Tipo de cambio congelado, fracaso de la política de hidrocarburos
    y caída de las reservas internacionales

Por otro lado, desde 2011, el tipo de cambio se halla congelado en 6,96 bolivianos por cada dólar. Con este tipo de cambio en un contexto diferente al actual (con la moneda nacional sobrevaluada), en general, los productos importados y de contrabando fueron más baratos, por lo que el mercado se inundó con productos extranjeros. Esta situación afectó al productor nacional y, por otro lado, significó una constante salida de divisas. Se registraron déficits en la balanza comercial (importaciones mayores que las exportaciones) que, sumado a otros factores, derivaron en una constante caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN) del país.

La situación de la balanza comercial y la caída de las reservas se agravó con el fracaso de la política hidrocarburífera, expresada en la caída de la producción y la exportación de hidrocarburos (por falta de inversiones en el sector, principalmente referidas a la exploración), con la consecuencia del incremento de la importación de diésel y gasolina en los últimos años.

El 2014, cuando se llegó al pico de la bonanza, el Estado disponía de Reservas Internacionales Netas (RIN) de más de 15 mil millones de dólares. Debido a esta última razón y ante un notable incremento en el precio internacional del oro, las reservas registraron un incremento en su valor, el último año.

Sin embargo, el Presupuesto 2025 autoriza empeñar las reservas en oro como garantía para acceder a crédito externo.

Los desequilibrios citados anteriormente son el resultado de las políticas aplicadas en el marco del modelo del Gobierno y de haber postergado los ajustes que eran necesarios en su oportunidad.

  1. Sector Productivo – Modelo

Además de los desequilibrios macroeconómicos, el modelo o políticas implementadas no dieron resultados en términos de lograr un desarrollo productivo y sostenible.

La dinámica se resumió fundamentalmente en captar la renta generada por la explotación de recursos naturales, como el gas, e inyectar esos recursos a la economía a través del gasto; lo que, a su vez, generaba, en el periodo de bonanza, un movimiento económico de actividades principalmente informales en sectores como comercio, servicios y construcción.

Por el lado de la oferta o de la producción, la apuesta estuvo básicamente orientada a las empresas públicas, varias de ellas cuestionadas por sus resultados y, más aún, las inversiones en esos proyectos fueron con recursos estatales que afectaron en la disminución de las reservas internacionales del país.

Adicionalmente, las políticas en los sectores estratégicos de la economía, como hidrocarburos, no fueron adecuadas, lo que dio como resultado la caída de la producción y exportación.

En cambio, las condiciones para el productor nacional (no estatal) han sido y son adversas respecto a la seguridad jurídica y clima para las inversiones, la cargas y regulaciones laborales y tributarias, así como el actual tipo de cambio congelado que resta competitividad a la producción nacional (de bienes transables).

Es así que a pesar de la gran oportunidad que significó el periodo de bonanza, no se ha constituido una economía productiva y diversificada que involucre procesos de transformación o industrialización y generación de empleo formal.

Medidas necesarias, pero antipopulares

Existe la necesidad de corregir las distorsiones y desequilibrios macroeconómicos, empezando por la reducción de gastos. Asimismo, abordar el problema del actual tipo de cambio oficial, con la moneda nacional sobrevaluada; y la subvención a los hidrocarburos; elementos que han distorsionado el sistema de precios.

Para salir de la crisis será imprescindible, mas allá de las medidas de ajuste, orientar a la población sobre las expectativas ante este delicado momento en el país, tarea que, en el marco de la responsabilidad, debiera ser incorporado en el debate electoral, en los siguientes términos:

  • Inicialmente, debido a las medidas que se vayan a tomar para estabilizar la economía y buscar el inicio de soluciones, la crisis se manifestaría con mayor intensidad, como ser una alta inflación, lo que podría ocasionar un mayor descontento de la población, incluso con posibles escenarios de conflictividad, por lo que es fundamental que la población tenga conocimiento preciso de la magnitud de la complicada situación que el país afronta, información que se ha ocultado por varios años.
  • Serán medidas necesarias, pero antipopulares, por lo que los candidatos deberán asumir el desafío con responsabilidad y estar conscientes si realmente tienen una vocación patriótica que el momento actual demanda.
  • Por otro lado, las medidas que se tomen no resolverán la situación económica de forma inmediata, puesto que están destinadas a enfrentar problemas estructurales que se han ido gestando y agravando durante muchos años. Entre los elementos necesarios para salir de este tipo de crisis se requiere constituir o reconstituir el sector exportador, lo que implica un proceso de mediano plazo hacia delante.
  • Bolivia transitó por un periodo excepcional denominado de bonanza económica que ha sido posible gracias a la venta de un recurso natural no renovable, como el gas, en un contexto en que el mercado internacional alcanzó precios altos (y con el antecedente de haber generado las condiciones desde décadas anteriores con la captación de inversiones, construcción de infraestructura y negociación de mercados de exportación).
  • En general, las políticas públicas inadecuadas o la ausencia de políticas han resultado en que estos extraordinarios recursos terminen simplemente en una fiebre del consumo, tanto en el sector público como en el privado.
  • A mediano plazo, salir de la crisis no implicará un retorno a un nivel de consumo irreal o ficticio. En adelante, habrá que construir un desarrollo que sea sostenible; es decir, sostenido en un aumento de la productividad, no por la venta de la riqueza natural del país. En síntesis, salir de la crisis no necesariamente implicará un retorno a la situación previa, sino a una situación real.
  • Para implementar estas medidas se necesitará financiamiento externo que permita sostener estos cambios. En los últimos años, la deuda pública se incrementó notablemente; sin embargo, ha sido deuda orientada a alimentar un modelo que no funciona y a postergar la atención a los problemas. Ahora será necesario recurrir nuevamente a financiamiento externo, pero de manera responsable; es decir, que destine esos recursos a resolver los problemas de la economía y a sostener las políticas de ajuste.

La economía está en una evidente situación de crisis, porque ha sido manejada de manera inadecuada en los últimos años, dejando una potencial debacle económica para los próximos gobiernos, con deudas y diferentes obligaciones difíciles de cumplir, problemas que políticamente van a ser complicados de afrontar, además que no se resolverán inmediatamente por tratarse de temas estructurales.

Más grave aún cuando se prevé que sectores que están en el umbral de la pobreza retornarían a esa condición, con las consecuencias que conlleva, comprometiendo, incluso, el futuro de las nuevas generaciones.

Los diferentes candidatos se enfrentan a esta situación de mostrar y plantear propuestas reales y responsables, con la dificultad que significa presentarse a la contienda electoral con malas noticias.

(Fuente: Fundación Jubileo)

 

 

 

 

 

 

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