Destacadas Santa Cruz

Servir a Dios conlleva defender la vida, la dignidad, los derechos humanos, la justicia: Mons. Sergio Gualberti

La Santísima Trinidad: Un solo Dios en 3 personas iguales

 

El amor del Padre es fuente de la igual dignidad y hermandad entre todos, sin distinción

 

Somos personas creadas para la comunión, la comunicación con amor con los demás

 

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) son un testimonio humilde de la iglesia comunitaria

 

Las CEBs son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida

 

Que las CEBs sigan firmes en dar testimonio fiel y alegre del misterio de amor

 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Administrador Apostólico
Arquidiócesis de Santa Cruz
Solemnidad de la Santísima Trinidad
Domingo 12 de junio de 2022

Santísima Trinidad: Un solo Dios en 3 personas iguales

Esta solemnidad de la Santísima Trinidad nos ofrece la oportunidad para conocer y contemplar más en profundidad el misterio fundamental de nuestra fe: un solo Dios en tres personas iguales y distintas el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Desde niños hemos aprendido las primeras oraciones y la señal de cruz con palabras dirigidas a la Santísima Trinidad: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Con la sola razón humana no podemos entender este misterio

Hoy queremos contemplar este misterio con humildad y asombro, a la luz de la palabra de Dios: humildad porque con la sola razón humana no podemos entender este misterio y asombro porque Dios en su bondad ha querido compartir con nosotros su propio ser y su vida íntima.

Dios se hizo conocer gradualmente a la humanidad

El inicio de la carta a los hebreos nos dice que Dios se hizo conocer gradualmente a la humanidad: “Muchas veces y de diversas maneras Dios habló en la antigüedad a nuestros padres por medio de los profetas, y ahora, … nos habló por su Hijo, … por quien también hizo todas las cosas” (Hb 1,1).  En primer lugar, Dios se hizo conocer como el creador del mundo, Él que ha dado la vida a todos los seres existentes y, en particular, que nos ha creado a nosotros, hombres y  mujeres, a su imagen y semejanza, dándonos un lugar privilegiados entre las demás creaturas.

Dios, el Señor de la vida y de la historia

Con el devenir la historia, Dios se reveló al pueblo de Israel como el Señor de la vida y de la historia, aquel que lo eligió como su pueblo, que estrechó su alianza con él, entregándole su ley y preceptos, acompañándolo a lo largo de toda su historia y manteniendo una estrecha relación con él a través de los profetas, sus portavoces.

Por Jesucristo, la Palabra de la Verdad y el Espíritu Santo, conocemos que Dios es un Padre que nos ama  

Llegado el tiempo oportuno, Dios, a través de su Hijo y el Espíritu Santo, reveló más en profundidad su ser a la humanidad, como dice la oración colecta del inicio de esta Eucaristía: “Padre, que revelaste a los hombres tu misterio admirable al enviar al mundo la Palabra de Verdad y el Espíritu Santificador”. Es gracias a Jesucristo, la Palabra de la Verdad y al Espíritu Santo, que nosotros hemos conocido que Dios es un Padre que nos ama como hijos suyos y que quiere hacernos partícipes de su vida divina.

Dios es un padre que nos ama, no deberíamos tener miedo sino confiar en Él

A menudo no valoramos la gracia inestimable de tener a Dios como el Padre bueno y amoroso con quien podemos relacionarnos como hijos, el Padre misericordioso y providente, siempre dispuesto a perdonarnos. Si de verdad creyéramos que Dios es un Padre que nos ama, no deberíamos tener miedo sino confiar en Él.

Jesús a través del Espíritu Santo nos acompaña y sostiene en nuestro caminar

También, Jesucristo nos ha indicado que Él mismo es el camino para amar y encontrar al Padre: “Yo soy el camino”. Jesús es nuestro amigo fiel que, a través del Espíritu Santo, se hace cercano a nosotros, comparte nuestra vida y nos acompaña y sostiene en nuestro caminar, entre los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de la vida, hasta llegar a la casa del Padre. El mismo nos lo ha asegurado: “No los dejaré huérfanos… ¡Regresaré con ustedes!… El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo”.

El amor del Padre es fuente de la igual dignidad y hermandad entre todos, sin distinción

Después de la Ascensión de Jesús al Cielo, es el Espíritu Santo que nos ha revelado que Dios es amor, y que no Dios es un Ser solitario que vive en una espléndida soledad, sino que es una íntima comunión y comunicación de amor total y en su más alto grado entre las tres Personas divinas, la fuente inagotable de amor que se entrega y se comunica con nosotros sus creaturas.

Ante esta esperanzadora verdad, puede surgir una pregunta: ¿Por qué Dios ha querido revelarnos el misterio de su Ser? Él ha deseado hacerse conocer como Padre para que nosotros pudiéramos gozar de su amor y reconocer que somos todos sus hijos y que, por tanto, tenemos que relacionarnos entre todos con amor de hermanos. Porque su amor de Padre es la fuente de la igual dignidad y la hermandad entre todos, sin distinción y discriminación alguna.

Somos personas creadas para la comunión, la comunicación con amor con los demás

En segundo lugar, porque al conocer a Dios, nos podemos conocer más en profundidad a nosotros mismos, a nuestro ser, a quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, reconocer que somos personas creadas para la comunión, la comunicación de amor con los demás, ya que hemos sido creados a semejanza e imagen de Dios que es amor y comunión sublime y plena entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Llamados a vivir en comunión y comunidad de amor con la Santísima Trinidad

Pero no solo hemos recibido la gracia de haber sido creados a imagen de la Trinidad, sino que también hemos “bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. El bautismo nos ha abierto las puertas de la salvación, ha hecho que nos reconozcamos como hijos de Dios y miembros de la Iglesia, llamados a vivir en comunión y comunidad de amor como la Santísima Trinidad.

Llamados a caminar juntos al encuentro con nuestro Padre, siguiendo las huellas de Cristo

Por eso, como cristianos estamos llamados a caminar juntos hacia el encuentro con nuestro Padre, siguiendo las huellas de Cristo y dejándonos guiar por el Espíritu Santo en todas las circunstancias de la vida, no por interés o miedo o sino en respuesta al amor gratuito de Dios.

Servir a Dios conlleva defender la vida, la dignidad, los derechos humanos, la justicia

Dejarnos guiar por el Espíritu Santo, necesariamente conlleva servir a Dios en los hermanos, hacer el bien, defender a la sacralidad de la vida, a la “dignidad infinita” de cada persona, a los derechos humanos, a la justicia. En pocas palabras, es hacer realidad en nuestra vida de cada día, la petición del Padre Nuestro: “Venga a nosotros tu Reino y hágase tu voluntad”.

Dejarnos guiar por el Espíritu de Dios implica construir la Iglesia – comunión  y que todos trabajemos por la unidad en la diversidad, por la armonía y paz poniendo al servicio de la comunidad los dones que hemos recibido de Dios.

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) son un testimonio humilde de la iglesia comunitaria

En nuestra Iglesia en Bolivia, tenemos la alegría de contar con el testimonio humilde pero muy significativo de la Iglesia comunitaria y misionera al servicio del reino de Dios, gracias a las Comunidades Eclesiales de Base, surgidas hace más de cincuenta años por inspiración del Espíritu Santo y cuya Jornada se celebra en esta fiesta la Santísima Trinidad.

Las CEBs son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida

Los Obispos en la Conferencia General de Aparecida, han reconocido a estas comunidades como la “célula inicial de Iglesia y foco de fe y evangelización que recogen la experiencia de las primeras comunidades cristianas… que despliegan su compromiso evangelizador y misionero entre los más sencillos y alejados, y son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia”.

Que las CEBs sigan firmes en dar testimonio fiel y alegre del misterio de amor

Damos gracias a Dios por el compromiso de tantos hermanos y hermanas que integran a las Comunidades Eclesiales de Base y oramos para que sigan firmes en dar testimonio fiel y alegre del misterio de amor de la Comunidad Divina, la Santísima Trinidad. “¡Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra!”. Amén