Santa Cruz

Sergio Montes sacerdote jesuita: “Para Vivir Bien se necesita más Dinero”

Sergio Montes SJ. Con esto del doble aguinaldo uno no sabe ni por dónde empezar pues se entremezclan un sin fin de temáticas importantes. Por ese motivo prefiero hacer un punteo sencillo de algunos criterios sobre la medida establecida por el gobierno mediante el Decreto Supremo 1802. Aquí van las reflexiones:

 1. ¿Quién en su sano juicio no quiere -y en muchos casos necesita- algo más de ingresos para que su economía mejore? ¿Habrá algún funcionario público o privado que rechace recibir el aguinaldo por estar en contra de esta medida? ¿El segundo aguinaldo acaso no es beneficioso para miles de personas? En ese sentido es plausible que el Estado se preocupe porque las ganancias de la producción se distribuyan más ampliamente, otra cosa es si lo que ha determinado es lo más acertado o no.

2. Pero profundicemos en lo que esta acción representa. ¿Acaso todos los sectores públicos y privados, todas las empresas grandes, medianas y pequeñas han crecido en la misma proporción? Por cierto que no. Un sólo ejemplo basta para demostrar lo contrario. Pero a todos se les exige el mismo pago. Eso en palabras simples es injusticia e inequidad económicas y abuso de poder. En el discurso tan alardeado por el gobierno del Vivir Bien imagino que los más ricos y los más pobres tienen que pagar lo mismo; así a unos se les saca unos pesos más de su riqueza y ya no son tan ricos mientras que a otros se los hunde en la miseria. Vivir Bien debe ser sinónimo de igualarnos en la pobreza ¿eso es equidad?

3. El ministro de Economía ha señalado que las alcaldías y gobernaciones tienen platita porque no han ejecutado todo su presupuesto y que de ahí pueden sacar no más; imagino que es de lo más fácil en la gestión pública plurinacional modificar poas y reformular presupuestos, aunque él sostiene que ya era una medida prevista para el presupuesto de este año o sea que ¿ya lo sabían los alcaldes y gobernadores? También ha dado un sabio consejo, las ONGs que recibieron un monto aprobado ya definido de las financiadoras que sustentan sus proyectos que les pidan más dinero para sufragar este gustito, digo gastito, debe pensar que en todo el mundo están pagando doble aguinaldo.

4. Uno se pregunta si no sería mejor establecer medidas económicas de verdadera justicia social, económica y distributiva (para hacer algo distinto de lo que se critica con razón al neoliberalismo) que beneficien a todos y todas en el país (varios millones) y no sólo para algunos y algunas (no llegan al millón) que tienen la bendición de contar con un trabajo con salario estable. ¿A cuántos se beneficia, lo que no está mal en principio, y a cuántos se discrimina? Las personas que no tienen posibilidad de recibir un beneficio así, por diversas razones ¿no merecen un trato digno y mejores políticas económicas? Sólo se premia a los que producen, los otros ¿qué son para el gobierno? No sólo se trata de igualdad económica sino de equidad; la verdadera justicia da a quien más necesidad tiene y le facilita las oportunidades para una mejor inversión y no mero consumo.

5. En vez de dar otro aguinaldo para favorecer la mayor adquisición de bienes de consumo, uno que otro producto de contrabando, y porqué no algo lujosito que esté de moda, al estilo del capitalismo salvaje (porque imagino que el gobierno no establecerá por decreto en qué se tiene que gastar el regalito), sería deseable que el gobierno pensase, o al menos simplemente obrase, para dotar de mejor infraestructura y equipamiento a los establecimientos educativos fiscales, mejorase las carreteras de las poblaciones más alejadas de los centros urbanos, ayudase efectivamente a poblaciones marginales que no tienen vivienda, servicios ni renta alguna, que apoyase iniciativas de ayuda social para niños de la calle, ancianos, enfermos y otros más, cuidase de darse una vueltita por los centros de salud no en visita oficial sino como uno más de la población y viese las necesidades reales no la de los papeles burocráticos.

6. ¿Dónde quedan los más pobres y marginales en estas acciones? ¿Será acaso que con el doble aguinaldo los funcionarios del gobierno van a hacer una colecta para aumentarles la limosna que piden en las calles? Tal vez algunos no se percataron de su existencia al circular en los lujosos autos del Estado. Lastimosamente parece que el discurso del Vivir Bien del gobierno establece que cuando se organiza la fiesta para repartir la torta de la producción hay algunos que no están invitados. Es cierto que el doble aguinaldo no convertirá en millonarios a los trabajadores y después de la borrachera ocasionada por la medida las cosas no mejorarán sustancialmente y los ricos seguirán siendo ricos, lo lamentable es que su insensible justicia económica ha olvidado a los pobres y eso es insultar su dignidad. ¿Es la mejor medida un doble aguinaldo para realizar una acción de justicia redistributiva o es posible distribuir de otra mejor manera el crecimiento económico? Al parecer el quid está en las intenciones de la acción.

7. Y todo lo anterior no deja de nublarnos la visión frente otros temas que estaban en debate en el país. Todos nos hemos puesto a hacerle el jueguito al gobierno para hablar y hablar del doble aguinaldo, nuevamente consigue instalar los temas de debate, de agenda y de interés nacional señalando de qué tendríamos que discutir y naturalmente la oposición política se acoplará al debate para cuidar sus intereses. Así no se dice mucho sobre las muertes recurrentes en unidades militares y policiales, se deja en paz el estudio de la coca, se posiciona el eje discursivo para las elecciones, la violencia e inseguridad ciudadanas se convierten sólo en crónica roja o se olvida la problemática carcelaria, ¿qué más se querrá acallar? Por cierto, no estaría mal que con algún doble aguinaldo se comience un fondo para los jubilados pues lo que produjeron para el país no alcanzó ni para una pastilla este año.