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“Seamos como Nazaria Ignacia, una misionera en tiempos difíciles” – Monseñor Adolfo Bittschi

Homilía de Mons. Bittschi en Fiesta Nazaria Ignacia

Monseñor Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis, hoy 6 de julio nos recuerda a la primera Santa de Bolivia, Santa Nazaria Ignacia. Una mujer apostólica y contemplativa, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia que nació en Madrid, pero por dificultades económicas de su familia tuvieron que emigrar a América. Fue destinada con otras nueve hermanas a Oruro a fundar un asilo de ancianos.

Monseñor aprovecha para agradecer y felicitar a las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia que trabajan entre nosotros: “Que Dios se lo pague toda su entrega a Dios y a su pueblo, a ejemplo de su santa fundadora Nazaria Ignacia con santas vocaciones para el Instituto”.

Homilía 6  de julio 2020

Evangelio según san Mateo 9, 18 – 26

MI HIJA ACABA DE MORIR. PERO VEN TÚ Y VIVIRÁ

Jesús sana a dos mujeres, una mayor y una niña muerta. El relato de un milagro se encaja en el relato de otro. En ambos casos es decisiva la fe y el contacto físico de Jesús; los dos están unidos por la necesidad de ser reintegrados a la vida en toda su plenitud. Mateo resume y  centra la atención en lo esencial del mensaje: por una parte, la fe del funcionario, padre de la niña, y de la mujer,  y por otra el poder de Jesús sobre la enfermedad y la muerte. La niña ya estaba muerta, o sea ya era un cadáver  y al que toca un cadáver queda impuro. También el flujo de sangre de la mujer la hacía impura a ella y a cada persona que ella tocara. Tanto el dolor del padre afligido como la vergüenza de la mujer enferma quedan sanados por el contacto con Jesús. Nosotros estamos invitados de ponernos debajo de la mano protectora, liberadora,  sanadora y salvadora de Jesús ahora y siempre.

Hoy, 6 de julio, recordamos a la primera Santa de Bolivia, Santa Nazaria Ignacia, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Nació en Madrid, pero por dificultades económicas de su familia tuvieron que emigrar a América. En el barco se encontró con la Hermanas de los Ancianos Desamparados y la pescaron para su congregación. Fue destinada con otras nueve Hermanas a Oruro a fundar un asilo de ancianos.  Nazaria se ha caracterizado por ser una mujer apostólica y contemplativa; observó que los desamparados no sólo eran los ancianos, sino también las mujeres, los niños, adolescentes y los hombres que necesitaban de una mano que los levante, los dignifique y que los conduzca al Reino de Dios. Estando en Oruro al bajar a la calle, ve la realidad social repleta de pobreza, de injusticias sociales, de analfabetismo. Ella palpó el hambre de pan y de la Palabra de Dios mientras salía a pedir limosna.  Estos hechos hicieron que el ámbito del asilo le resultase estrecho para su ardiente celo apostólico.

Por otra parte, le preocupaba el avance de las sectas protestantes, los conflictos entre la Iglesia y Estado,  la escasez de los sacerdotes y vida Religiosa. Ella veía la necesidad de una  catequesis de recristianización. De manera especial, sintió que “la mies era mucha y pocos los operarios” (Lc. 10,2). La mediación eclesiástica le confirma que era la voluntad de Dios, de fundar el nuevo Instituto. El Arzobispo Felipe Cortesi dijo a Nazaria “Ha llegado la hora de Dios y usted deberá ponerse al frente de ese nuevo Instituto, la Cruzada Pontificia”. Así nació el nuevo grupo de misioneras.

Nazaria desde el inicio fue una mujer extraordinaria. Junto a sus primeras compañeras, instalaron talleres de costura, escuelas nocturnas, catequesis cristiana; realizaron misiones por las comunidades rurales y mineras, creó la olla del pobre. Fue una misionera en tiempos difíciles. Le tocó acompañar espiritualmente a los soldados de la guerra del Chaco. Fundó hospitales de sangre para atender a los heridos de la guerra.

En el beaterio fundó el asilo de niñas pobres y huérfanas de guerra; el primer Sindicato de mujeres Obreras,  al mismo tiempo, instaló una imprenta en 1927 para imprimir el boletín llamado “Adalid de Cristo Rey”. La gente estaba sorprendida de ver a tantas jóvenes consagradas metiéndose en donde nadie quería estar.

Aprovecho para agradecer y felicitar a las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia que trabajan entre nosotros. Que Dios se lo pague toda su entrega a Dios y a su pueblo a ejemplo de su santa fundadora Nazaria Ignacia con santas vocaciones para el Instituto.

El Papa pide orar por nuestras familias. Rezamos: ¡Oh preciosísima Sangre de Cristo, Sangre de nuestra salvación!   ¡Sálvanos a nosotros, a nuestras familias, y al mundo entero!

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios +Padre, +Hijo, y +Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

+Monseñor Adolfo Bittschi Mayer
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Responsable de Misiones de la CEB

[Fuente: CENACOM]