Beni Destacadas

Sabio es el que cumple la voluntad de Dios, no el que quiere reemplazarlo por intereses políticos o ideológicos: Mons. Aurelio Pesoa

La sabiduría que procede de Dios es indispensable para impartir justicia con equidad

El discípulo auténtico de Cristo no nace, “se hace”

La fe en Jesús es un compromiso que exige la totalidad de la vida, seguir a Cristo compromete

La gloria humana es pasajera, el afán de acumular riquezas y poder es enemigo de la vida cristiana

Jesús no busca aclamación de la gente, quiere una Iglesia que acepte su palabra y proclame su presencia salvadora

Ser discípulo de Jesús no es fácil, pero tenemos al Espíritu Santo como guía de nuestras decisiones

Renunciar a nuestros intereses y dar paso a los intereses de Cristo para bien de todos, hará que su Espíritu habite en nosotros.

 Homilía de Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M.
Obispo del Vicariato del Beni
Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana
“Enséñame tus preceptos”
Mes de la Biblia: “Testigos de la Palabra, enviados al mundo”
04 de septiembre de 2022

 

 Link para ver la Santa Misa presidida por Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M.

 

La sabiduría que procede de Dios es indispensable para impartir justicia con equidad

1.- La primera lectura es una alabanza que el autor hace de la sabiduría como medio indispensable para que reyes y gobernantes de la tierra impartan la justicia con equidad, se refiere a la sabiduría que procede de Dios.

El texto además señala la incapacidad del ser humano de conocer los designios del Señor, y que para hacer la voluntad de Dios necesita que descienda sobre él su Espíritu.

Sabio es el que cumple la voluntad de Dios, no el que quiere reemplazarlo por intereses políticos o ideológicos

La sabiduría es un don de Dios. Es claro que aquí no se habla de la sabiduría de los filósofos, o la sabiduría de los doctores de cualquier rama de ciencia, se habla de una sabiduría práctica, de la Sabiduría de la vida que conduce al bien y a la salvación de todos, en este sentido, sabio es aquel que cumple la voluntad de Dios, no aquel que quiere reemplazar a Dios por otros intereses, sean estos políticos o ideológicos.

El discípulo auténtico de Cristo no nace, “se hace”

2.- La palabra de este domingo nos invita a responder con sinceridad las preguntas de: ¿sé qué es ser discípulo? ¿Soy discípulo de Jesús? Mi manera de relacionarme con los demás y con las cosas demuestra que Jesús es “Es el Señor, ¿el centro de mi vida? En pocas palabras ¿mi testimonio de vida refleja lo que Jesús enseña en los evangelios?

Es bueno recordar la afirmación que el discípulo no nace “se hace”. Hablar de discípulo es lo mismo que hablar de un auténtico cristiano, ya que el discípulo es el que “sigue a Jesús”, y la identidad del cristiano es seguir a Jesús.

La fe en Jesús es un compromiso que exige la totalidad de la vida, seguir a Cristo compromete

Con frecuencia pensamos que somos seguidores de Jesús, “buenos católicos”, por el hecho de “hacer muchas cosas” buenas como: ir a misa, hacer o rezar una novena, dar misas, rezar el rosario, recibir los sacramentos, etc. Sin embargo, mi estilo de vida sigue siendo el mismo, no ha habido un cambio en mi modo de vivir, la fe en Jesús es un compromiso serio que exige la totalidad de la vida. Podríamos decir que llamarse cristiano es una cosa, que no lleva un compromiso, y otra, muy distinta, es seguir a Cristo, tomarlo como el único y verdadero maestro y hacerse humildemente su discípulo, eso compromete.

La gloria humana es pasajera, el afán de acumular riquezas y poder es enemigo de la vida cristiana

Quien quiera caminar junto al Señor y seguirlo debe llenar ciertas condiciones: 1.- quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser mi discípulo. 2.- Llevar la cruz, seguir el camino de Jesús, y cada día. 3.- Seguir a Jesús requiere ser constante y perseverante y tener espíritu de sacrificio. 3.- Seguir a Jesús es preferirlo a Él, sobre todas las cosas, y sobre nosotros mismos. Cristo tiene que aparecer como el principal de nuestras vidas. 4.- Nada puede competir con el seguimiento de Jesús. Porque el afán de acumular bienes, riquezas y poder, es el gran enemigo de la vida cristina. La gloria humana es pasajera.

Jesús no busca que la gente lo aclame, quiere una Iglesia que acepte su palabra y proclame su presencia salvadora.

3.- Una multitud seguía a Jesús porque los consolaba y obraba milagros. Pero lo que el Señor busca no es que la gente lo aclame, lo que quiere es una iglesia que acepte su palabra y proclame su presencia salvadora en el mundo. Jesús habla a la multitud y le comunica las exigencias que supone ser su discípulo.

La llamada a seguirle es un compromiso de vida, es decir, que ser discípulo de Jesús significa adoptar dos actitudes de vida: Seguir a Jesús a pesar de los obstáculos que pudieran aparecer, dejando la propia cultura, la raza, opción política, social, y asumir el camino de Jesús siendo fiel hasta el final de la vida.

Ser discípulo de Jesús no es fácil, pero tenemos al Espíritu Santo como guía de nuestras decisiones

4.- El evangelista Lucas ha comprendido que ser discípulo del Señor es comprometedor y lo da a conocer con dos cortas parábolas. 1.- antes de construir un edificio, se debe calcular para ver si se puede acabar el proyecto. 2.- indica que antes de emprender una guerra, un rey se sienta primero a analizar sobre la cantidad de soldados que tiene.

Ambos casos representan situaciones muy difíciles, que se las debe afrontar con seriedad y no a la ligera. De esta forma es como se debe asumir el ser discípulo de Jesús. Ciertamente las condiciones no son fáciles, pero tenemos al Espíritu Santo como la guía orientará nuestras decisiones.

Renunciar a nuestros intereses y dar paso a los intereses de Cristo para bien de todos, hará que su Espíritu habite en nosotros.

El Señor nos dice hoy cómo podemos responder a su llamado y seguimiento. El evangelio de hoy nos señala el precio para seguir a Cristo. Conviene rectificar la ruta de nuestro diario caminar. Las condiciones necesarias para el verdadero seguimiento de Cristo es la renuncia a los propios intereses y a nuestro propio yo. Cuando estemos dispuestos a dejar cualquier interés y conveniencia personal y dar paso a los intereses de Cristo para el bien de todos, entonces su Espíritu habitará en nosotros e iluminará nuestras decisiones.

¿Dejo actuar la sabiduría de Dios en mi vida? ¿Estoy dispuesto a dejarlo todo para seguir al Señor? Amén