Santa Cruz

Religiosas y religiosos condenan toda violencia y se comprometen a seguir trabajando en prevención de abusos

La Conferencia Boliviana de Religiosas y Religiosos (CBR), confirma la opción de la Iglesia por el cuidado de toda persona vulnerada en su dignidad y por toda criatura. A su vez manifiestan su preocupación por las recientes expresiones de protesta en relación a niña de 11 años de Yapacaní y la criatura que lleva en su vientre.

“Condenamos las diversas formas de violencia contra las mujeres ejercidas en la serie desmedida de feminicidios y todas las formas de abuso o acoso de que son víctimas”, expresa el pronunciamiento emitido este miércoles, 3 de noviembre.

Dicho pronunciamiento hace eco de la propuesta de los Obispos, manifestando su disponibilidad de “dialogar con quienes busquen parar esta escalada de violencia”.

En el cuarto punto del documento los religiosos y religiosas destacan su compromiso por continuar trabajando en la prevención de abusos y brindar acompañamiento a las víctimas “somos hermanas y hermanos y que nos afecta lo que le sucede a toda persona. Por ello, consideramos que es más oportuno acoger, escuchar y acompañar a las víctimas,  antes que intentar remediar un mal con otro que puede dejar secuelas severas”, remarca el pronunciamiento.

A quienes nos quieran leer y escuchar en estos momentos en Bolivia

Hemos leído en noticias y escuchado voces diversas en estos días sobre hechos que nos han dejado preocupadas-os y obligado a abrir nuestros canales de escucha y discernimiento para poder ofrecerles una palabra que desea ser honesta y con sentido de comunidad. Por ello ponemos a su consideración estas reflexiones:

  1. La semana pasada la secretaría de la Conferencia Episcopal Boliviana emitió el comunicado “En defensa de la vida  contra toda forma de violencia” en el que insta a proteger la vida y los derechos de la familia que fue víctima de graves hechos de violencia sexual. De modo preferente los “de la niña  como los del bebé que crece en su vientre… ya que ambos son víctimas de un acto criminal, que tiene una gravísima responsabilidad por la que se debe responder”. Estas son también nuestras palabras que confirman la opción por el cuidado de toda persona vulnerada en su dignidad y  por toda criatura en nuestra casa común.
  2. Nos han preocupado las recientes expresiones de protesta, por la palabra ofrecida como la comunidad eclesial en defensa de los derechos de la niña y la criatura que lleva en su vientre, en espacios eclesiales en diversos lugares de nuestra tierra. Como parte de la Iglesia en Bolivia comprendemos la diversidad de pareceres en la sociedad, eso mismo hemos encontrado en nuestro breve proceso de escucha sobre la situación actual. Entendemos bien que no todas ni todos podemos pensar y sentir del mismo modo.
  3. Condenamos las diversas formas de violencia contra las mujeres ejercidas en la serie desmedida de feminicidios y todas las formas de abuso o acoso de que son víctimas. En ese sentido, haciendo eco de la propuesta de nuestros hermanos Obispos en el Presidente de la Conferencia Episcopal, estamos dispuestas y dispuestos a dialogar con quienes busquen parar esta escalada de violencia y así mostrar nuestro compromiso en el cuidado de todas ellas desde su dignidad de hijas de Dios.
  4. Nos disponemos a seguir trabajando en la prevención de abusos y en el acompañamiento de las víctimas en todas las realidades de nuestra querida Bolivia. Este es el signo evidente de que somos hermanas y hermanos y que nos afecta lo que le sucede a toda persona. Por ello, consideramos que es más oportuno acoger, escuchar y acompañar a las víctimas,  antes que intentar remediar un mal con otro que puede dejar secuelas severas. Esperamos que el buen trato prime como signo del cuidado que nuestro buen Dios nos ofrece.

Agradecemos su atención a nuestras palabras y les invitamos a seguir juntos y juntas en el camino del cuidado mutuo, que este tiempo de pandemia nos ha obligado a recordar, con espíritu de diálogo, y con la vista y el corazón puesto en la construcción de una Bolivia y “comunidad planetaria que cuide toda la vida en la tierra”, según la contribución de las redes eclesiales latinoamericanas a la COP26 reforzada por el Papa Francisco.

Que la intercesión de San Martín de Porres OP, en su servicio humilde y sencillo por las criaturas más pequeñas de Dios, y de San Rupert Mayer SJ, en su escucha y cuidado a las víctimas de los campos de concentración en la segunda guerra mundial, alienten nuestra vida y servicio diario al Reino de Dios en la Iglesia.

Fraternalmente,
Junta Directiva Nacional.

La Paz, 3 de Noviembre de 2021, memoria de San Martín de Porres OP y San Rupert Mayer SJ