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Reflexión dominical: El seguimiento de Jesús y la atención a los pobres

Joven rico. de H.Hoffmann

El evangelio invita al seguimiento radical de Jesús

En el evangelio de la vocación frustrada del rico que no quiso seguir a Jesús aparece la figura de Jesús como Evangelio, que debe motivar el seguimiento radical de todo discípulo. Fijándonos en este evangelio (Mc 10, 17-31) se pueden distinguir fácilmente tres partes: un rico religioso y cumplidor que quiere ganarse la vida eterna (Mc 10, 17-22), la constatación, por parte de Jesús, de la dificultad de los ricos para entrar en el Reino de Dios (Mc 10, 23-27), y las consecuencias de convertirse en auténticos discípulos de Jesús (Mc 10, 28-31). El hilo conductor de esta composición de escenas originariamente distintas es el tema del seguimiento. La invitación de Jesús a seguirle para entrar en la dinámica del Reino de Dios, como propuesta alternativa a los sistemas de valores vigentes en su época y en la nuestra, es una llamada cuya radicalidad reclama nuestra atención.

Cambio de perspectiva religiosa en el seguimiento de Jesús

La propuesta de Jesús afecta, en primer lugar, a la concepción de la vida religiosa, mostrando las consecuencias de una existencia centrada realmente en Dios, el único bueno y todopoderoso por excelencia. Cuando Jesús responde al que era rico, en el diálogo queda de manifiesto, desde la perspectiva de Jesús, la insuficiencia de toda religiosidad limitada al cumplimiento de los mandamientos y legitimada por las tradiciones recibidas del pasado, pero incapaz de corresponder a la novedad inédita de Jesús.

Las particularidades del evangelista Marcos

Hay muchas particularidades genuinas de Marcos en esta escena de las cuales se podrían destacar algunas: 1º) en la enumeración de los mandamientos destaca la inserción entre los ellos de una prohibición específica, “no defraudes” (Mc 10,19), 2º) el énfasis en la doble reacción de Jesús que “fijándose en él, lo amó” (Mc 10,21), 3º) la triple reiteración de la gran dificultad de los ricos para entrar en el Reino de Dios (Mc 10,23.24.25), 4º) el poder de Dios por encima de lo imposible (Mc 10,27), 5º) la recompensa sobreabundante en este mundo y en el futuro para los seguidores del Evangelio, con la nota de las persecuciones, ineludibles en el discipulado fiel (Mc 10,30). Teniéndolas en cuenta todas ellas resaltaremos lo más importante.

El amor de Jesús, principio del seguimiento misionero

El amor de Jesús que se fija en cada persona constituye el principio y la razón más profunda del cambio de vida en los que aceptan la llamada al seguimiento radical para la misión. Los imperativos de Jesús (Cuanto tienes véndelo y dalo a los pobres… y ven, sígueme) pueden ser creadores de una nueva vida, centrada en él, pues sólo con él y desde él se puede percibir la sabiduría de su palabra, con la cual vienen todos los bienes (cf. Sab 7,11). Y es que la llamada del Señor no es una mera propuesta de vida en la renuncia y en la abstinencia, cargada de aspectos negativos, sino que es una oferta positiva de vida nueva, para ir con él y siguiendo sus pasos, y ésa es ya la recompensa, ya que él es la fuente de la alegría y de la libertad. Esa nueva forma vida tiene su origen en su inmenso amor y en su mirada penetrante. Jesús no llama a nadie para amargarle la vida sino para vivir en el amor y en la amistad con él. Seguir a Jesús es entrar ya en el Reinado de Dios.

El Reinado de Dios concentra la vida en Dios como Señor

Además, la novedad de Jesús en la concepción del Reino de Dios reclama la concentración de la vida en Dios y sólo en Dios como único Señor, así como la renuncia a las posesiones y a la acumulación de bienes como centro de atención de la existencia. La entrada en la vida eterna y en el Reino requiere el seguimiento de Jesús, mediante el reconocimiento de su identidad y mediante la comunión con él, con su trayectoria y con su misión. En la respuesta al rico, que cumplía religiosamente los mandamientos prescritos en el Antiguo Testamento, Jesús dice que le falta una cosa, pero cuando lo explica no se trata de una sino de varias que van tan íntimamente asociadas, como paralelismos literarios, que en realidad constituyen una sola realidad.

La atención a los pobres, exigencia fundamental del discípulo misionero

Vender los bienes para darlo a los pobres es proclamar la entrega solidaria a los más necesitados como exigencia fundamental del discipulado. Por ello la opción por los pobres no es algo secundario en la vida cristiana ni un carisma específico de una determinada espiritualidad en el marco de la Iglesia, sino que se trata de una opción fundamental de todo cristiano en el seguimiento de Jesús. Así de radical es la opción prioritaria por los pobres en la llamada que Jesús hace. Esto es lo que ha sido constantemente ratificado en la Iglesia Latinoamericana con la “opción preferencial y evangélica por los pobres” presente en las conferencias del CELAM y consolidada de forma magistral por los papas posconciliares, particularmente por el Papa Francisco.

Cambio de mentalidad, centrado en los pobres

La verdadera conversión a Dios y a su Reino requiere un cambio de mentalidad que permita orientar la mirada y la atención hacia los más pobres de esta tierra, hasta convertirlos en el centro de nuestra perspectiva de la vida y situarlos en el primer plano de la preocupación de los cristianos, pues ellos han de ser los beneficiarios primeros de los bienes de que dispongamos. La renuncia a los propios bienes en favor de los pobres es condición ineludible para el seguimiento. Qué importante es escuchar hoy esta interpelación de Jesús, especialmente en la vieja Europa, donde las dificultades económicas siguen avanzando y va ganando terreno a pasos agigantados el empobrecimiento de masas sociales de la así llamada clase media.

Ruptura con el sistema del dinero a favor de los pobres

Tras la retirada del rico que rechazó la invitación de Jesús, el Señor constata y reitera la enorme dificultad de los ricos y opulentos para entrar en el Reino de Dios y acoger afectiva y efectivamente el mensaje del Evangelio. Hasta tres veces repite Jesús la incompatibilidad existente entre el Reino de Dios y la acumulación de riqueza. La propuesta de Jesús supone una auténtica conversión, un cambio de mentalidad, de conducta y de formas de vida, es una ruptura personal con el dinero y con el sistema de vida y de valores que éste configura. Mediante la donación de los bienes a los pobres la renuncia al dinero esa propuesta de Jesús se convierte en algo irreversible y definitivo. De este modo los seguidores de Jesús se identifican con su maestro, se convierten también en pobres y entran plenamente en el dinamismo del Reinado de Dios.

José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura