Santa Cruz

#PapaenBolivia Mons. Aurelio Pesoa, Coordinador Nacional, entrevistado por El Deber

Es obispo hace un año y ha recibido la misión de ser el responsable de la visita del papa Francisco a Bolivia. Es un sacerdote franciscano, chiquitano y ahora vive en La Paz, como parte activa de la Conferencia Episcopal. Es franco a la hora de hablar de la Iglesia en este momento. Tampoco ahorra palabras a la hora de mencionar su esperanza de que la llegada del papa Francisco pueda ayudar a que mejoren las relaciones entre la Iglesia católica y el Gobierno. Cree que debe haber cooperación entre ambos, pero también la tolerancia necesaria para escuchar críticas.

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la Iglesia en este momento?
La Iglesia boliviana ha seguido germinando, tratando de tener presente el mensaje principal que es el evangelio. La principal tarea es la evangelización. Esto ha venido tomando fuerzas y se ha avanzado con el deseo de mantenerse firme en la fe.

Esa es una de las fortalezas. La debilidad es que muchas veces falta que el testimonio sea más evidente, no solo de la jerarquía o los eclesiásticos sino de la gente, mayor compromiso de solidaridad, de compasión. Creo que la venida del papa será un motivo para alentarnos.

El papa pidió que los sacerdotes huelan a oveja, ¿es así?
Lo hemos tenido en cuenta, porque fue una llamada de atención para ser una Iglesia en salida y no en espera. El mensaje del papa permitió mover a la Iglesia, porque quizás estábamos en espera y no en salida, estar más presentes en todos los momentos del caminar del pueblo de Dios.

¿Qué ejemplos hay de esa presencia?
Uno de los momentos ha sido el de las inundaciones en Beni y Pando, hemos respondido con solidaridad efectiva.

En el marco de las tensas relaciones con el Gobierno, varias autoridades sostienen que hay dos iglesias: la de los pobres y la jerarquía
Es una visión parcial. Toda institución necesita una estructura y alguien debe guiar esa estructura. Ha habido una pausa (en la relación con el Gobierno), que sirve para vernos mutuamente, porque por ejemplo en los lugares donde estamos, la Iglesia tiene obras y los que las han gestionado son los obispos.

Ha habido una pausa, esperamos que se termine, que se vea que no somos enemigos, sino somos hermanos, con modos distintos de actuar. Hay cosas que no podemos callarnos, eso es seguro, pero no significa que seamos enemigos. La llegada del papa será una oportunidad de crear condiciones para un acercamiento de colaboración mutua y sobre todo de entendimiento.

La Iglesia en todos los tiempos ha sido la que ha levantado la voz. El evangelio es el que nos urge a decir las cosas que no están bien. Por ejemplo el tema de las cárceles, que los encargados de la Pastoral Carcelaria han hecho conocer un análisis. Ahí uno dice, cómo podemos callarnos ante una situación así. Al Estado le corresponde ver el tema de la justicia, pero a nosotros poder dar a conocer lo que está sucediendo. Decir lo que pasa no significa que estoy en contra, sino ayudando a que se vea un aspecto. El evangelio es el que nos empuja a no quedarnos callados, porque callar sería traicionar el evangelio.

Al Gobierno no le gusta ese rol político de la Iglesia…
A la Iglesia se le dice que es de derecha, pero por ejemplo, yo he salido a protestar contra gobiernos dictatoriales. Es difícil aceptar que otro le diga cuál es el error y a veces eso causa conflicto. Por eso creo que esta pausa nos ayuda a mirar que también hay que estar en los conflictos.

¿Cómo se está viviendo dentro de la Iglesia la ausencia del cardenal Julio Terrazas en los preparativos para la llegada del papa?
El cardenal ha sido una figura y ese tipo de figuras no siempre son sucesivas. Hay figuras que aparecen cada cierto tiempo. Hay que caminar un poco para que aparezca otra figura. Nosotros tenemos un sentimiento muy humano. Nos hace falta alguien del carácter y el temple del cardenal. Un hombre de Dios, un hombre crítico y valiente. Es un referente para muchos sacerdotes y personas. Estas figuras aparecen, tienen su tiempo y hay que esperar para que vayan surgiendo las personas como el cardenal.

¿Se espera que el papa le dé un sacudón a la curia boliviana?
Esperamos que nos diga cómo seguir caminando como Iglesia, que nos oriente. Tiene una palabra para nosotros, que será muy positiva y que nos ayudará a corregir algunas dificultades.

¿Hay un ala conservadora y un ala progresista en el catolicismo?
Caminamos hacia un mismo objetivo, que es el Evangelio. Seguro que hay distintas modalidades. Por ejemplo, vivir en el altiplano es diferente que en el oriente. Pero en la fe somos únicos, solo que en el modo de responder somos distintos.

Se ha conocido que el papa rendirá homenaje al padre Luis Espinal, que fue asesinado poco antes del golpe de Luis García Meza. ¿Cuál es el mensaje?
En el periodo de las dictaduras, el papa vino un par de veces a La Paz y ahí conoció a Luis Espinal. Es un reconocimiento de que la Iglesia ha estado siempre en defensa de los más desfavorecidos en todos los tiempos. Será un hecho positivo si es que se concreta esta actividad, aunque todavía no hay nada oficial al respecto.

¿Por qué cree que está habiendo falta de vocaciones sacerdotales, como se ha explicado en varias oportunidades?
La Iglesia ha vivido una crisis vocacional que ha sido producto del avance de la ciencia y tecnología, que ha determinado que se vea lo material por encima de lo espiritual. Por otra parte, en las mismas familias se fue olvidando el tema espiritual y yo creo que la crisis viene ahí. Pienso que la venida del papa será un despertar al compromiso de la Iglesia. Seguramente será un sacudón a todos para dar una respuesta de servicio.

También es evidente que hay una proliferación de iglesias protestantes en el país
Sí, es un tema muy presente y que se va multiplicando en nuestro país. Los motivos pueden ser muchos. Yo creo que son razones emotivas, porque en una celebración se puede tener un entusiasmo único o una alegría pero la fe no se reduce a eso, sino a la perseverancia y el compromiso de vida que lleva a la solidaridad y caridad.