Análisis Cochabamba

P. Jesús Osorno: Reinado de humanidad

Asistimos a un proceso de des-humanización total. La violencia familiar, la guerra, la exclusión, el hambre. Con vergüenza asistimos al ascenso de las minorías fascistas que decretan la destrucción a cuanto es diferente en todos los órdenes. Queremos un mundo invivible, intolerable, ininteligible. Hemos roto los principios básicos de la convivencia, de las relaciones humanas, la armonía con la Madre Tierra, hemos multiplicado las fronteras y creado más abismos. ¡Qué horror!

Jesús nace en un portal. Un puñado de seres vivientes lo acompaña, celebran su presencia, cantan lo sublime y hermoso de su llegada. Por lo general, son grupos humanos de estrato social marginal. Pero hay una excepción: Unos personajes exotéricos que dicen haber visto estrellas en el oriente, capaces de descifrar los secretos de lo divino en medio de nosotros. Su relato estremece a la cúpula del poder judío y romano.

Con la llegada de estos personajes se rompen las “estructuras caducas” de la religión, de la política, de los estándares sociales. Su lenguaje es la ‘novedad’, su actitud es la humildad, su ofrenda es la de su corazón, su cultura es la universalidad. Lo lejano y lo cercano se unen. Lo simple y lo sublime se confunden y se da una recreación de humanidad nueva cuando se postran ante un Niño en la majestad de su pequeñez infinita. De ahí se levantan hombres nuevos con mente y corazón nuevos.

El encuentro de Jesús con los “Magos de Oriente” representa “de manera simbólica que en Jesús, Dios se encarna en la humano”. Y no sólo en lo humano, sino hasta en lo más extraño e inimaginable. En el Niño de Belén están todas las culturas, todos los pueblos, todas las razas. Es la síntesis perfecta de humanidad. Pero una humanidad renovada, solidaria, fraterna. Humanidad que inaugura un nuevo estilo de relaciones en diálogo intercultural, interreligioso.

Cochabamba 06.01.19

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