Internacional

Obispos latinoamericanos recibieron la carta pastoral sobre Ecología Integral del Celam

Los presidentes y secretarios generales de las conferencias episcopales que participaron del 13 al 16 de marzo en Bogotá (Colombia) de la reunión anual de los directivos del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), recibieron la carta pastoral sobre “Ecología Integral: discípulos misioneros custodios de la Casa Común, discernimiento a la luz de la encíclica Laudato si’”.

Por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) asistieron su presidente, monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro, y su secretario general, monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús.

La presentación estuvo a cargo del presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela y presidente de Cáritas Latinoamericana, monseñor José Luis Azuaje, obispo de Barinas; del secretario general del Celam, monseñor Juan Espinoza; el presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam, monseñor Gustavo Rodríguez, y el secretario de ese organismo, Elvy Monzant.

Monseñor Espinoza asegura en la presentación del documento que se parte de la convicción de que “no se conquistará un auténtico desarrollo, si se atenta contra la casa común, este Planeta Tierra que es creación de Dios”.

A través de la carta pastoral, los obispos latinoamericanos, en comunión con el papa Francisco, desean “entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común” y especialmente “sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”, lo cual implica “buscar juntos caminos de liberación” que conduzcan a la “verdadera sabiduría” y al planteamiento de “respuestas integrales”.

Los obispos subrayan que las cuestiones ambientales no pueden ser tratadas en modo aislado o fragmentario ni accesorio, sino que “se trata de una mirada a la raíz de la existencia humana”.

“No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán”, escriben.

De ahí que la ecología integral sea objeto de una necesaria conversión: “la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Nada lograremos si el cambio de sistemas económicos y modelos de producción no es el reflejo de un cambio de mentalidad, conciencia, hábitos y corazón”.

La carta denuncia el crecimiento de proyectos mineros y petrolíferos en todo el continente: “La tendencia es a explotar la mayor cantidad de material en el menor tiempo posible, ocasionando grandes impactos en los ecosistemas y afectando la vida de los pobladores de los territorios”. “Hacemos nuestras las preocupaciones de sacerdotes, religiosas, laicas y laicos de congregaciones, movimientos y diversas organizaciones que comparten la vida de las poblaciones aledañas a las actividades extractivas. Pues allí se percibe que el cambio climático está haciendo más compleja la gestión del agua, ya que está provocando sequías más severas, ha acelerado el retroceso glaciar y aumentaría el nivel del mar, entre otros impactos”.

En tal escenario, los prelados denuncian las violaciones a los derechos humanos, personales y colectivos, de las poblaciones indígenas u originarias, tradicionales y campesinas, principalmente las de la Amazonía, ocasionadas por empresas que realizan actividades extractivistas, sean agrícolas, forestales, mineras o energéticas, y condenan las situaciones de indiferencia generalizada, incluida la indiferencia de los medios de comunicación sobre las situaciones de injusticia social que viven las comunidades.

“La encíclica papal Laudato si’ nos hace un llamado a la Conversión Ecológica” se lee en los últimos párrafos. “Todos los bautizados y bautizadas debemos cambiar nuestros estilos de vida, los modos de producción y de consumo, para ser más coherentes con los valores del Evangelio. Una Iglesia en salida misionera, pobre para los pobres, es también una Iglesia que ama y protege la creación. Es una Iglesia que se sitúa y encarna en el territorio, que se reconoce como ‘casa y escuela de comunión’ y por eso mismo defiende la vida de la Creación, promueve las relaciones de hermandad entre todas las creaturas y enseña a vivir y convivir rompiendo la auto-referencialidad y promoviendo una sincera preocupación por el otro”.

Por todo lo dicho, los prelados instan a “cada conferencia episcopal de América Latina y todas las diócesis que consideren el establecimiento de una Comisión o Pastoral de Ecología Integral que ayude a la comunidad eclesial” al cuidado de la creación en forma activa, con la colaboración activa con las pastorales sociales en la dimensión social de la Evangelización.

Reunión de presidentes y secretarios
El primer día se reunieron, la presidencia del Celam con los obispos presidentes y secretarios ejecutivos de cada Departamento y Escuela. A lo largo de la jornada se hizo una revisión de los planes, programas y eventos a realizarse para 2018.

Asimismo, se revisaron los contenidos del trabajo realizado por los Departamentos y Escuelas, así como Presidencia y Secretaría General en vistas a coordinar con las conferencias episcopales por medio de los secretarios y presidentes de cada una de ellas.

El trabajo siguió el miércoles 14 de marzo con un taller sobre innovación preparado por la Universidad Javeriana de Colombia, en coordinación con Secretaria General.

El jueves 15 la reunión continuó con los temas y contenidos de lo que el Celam trabaja a nivel de Latinoamérica y el Caribe desde sus diversos organismos. Asimismo se entró en un tiempo de discernimiento y nueva búsqueda de la misión que corresponde al Celam, en el inicio de este tercer milenio y después de 63 años de vida recorrida.

El viernes 16 concluyó la Reunión de Coordinación, que es la penúltima de este cuatrienio, con temas operativos de comunión y colegialidad, que es la función principal del Celam.

Informes: www.celam.org.+

Fuente: AICA