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Nuestro EDITORIAL: ¡Hasta prontito! #PapaenBolivia

Nos interesa más el análisis, la radiografía, el sentimiento y la emoción que se escondan detrás de los discursos, los gestos, las improvisaciones mágicas y las sonrisas de este Pontífice. 

Con esta despedida, en un lenguaje con estilo tan nuestro, tan sudamericano, terminaba el Papa Francisco su mensaje dirigido a los pueblos de Ecuador, Bolivia y Paraguay, ante su inminente viaje a estas tierras.

No perdió Francisco la oportunidad para manifestar su afecto y cercanía y para alegrarme con ustedes también. Tampoco la perdió para insistir en los temas de su preferencia: la alegría del Evangelio, la ternura y caricia de Dios a sus hijos más necesitados -ancianos, enfermos, encarcelados, pobres, víctimas del descarte- y la proximidad hacia el caído en el camino, al estilo del Buen Samaritano.

Durante estas semanas que han servido de preparación a tan esperado viaje, las redes sociales han abundado en comentarios mil a propósito del fenómeno Francisco. Y decimos bien -fenómeno- porque sólo así puede definirse a alguien que anima calificativos llenos de respeto, admiración y deseos de imitación. Su famosa primavera eclesial, aún en nuestro estrenado invierno, está haciendo desbordar nuevas esperanzas en muchos católicos desilusionados, y hasta tibios, que sufren el embate del laicismo imperante.

Y como no podía ser de otra manera este Pontífice, venido de lejos, también concita rechazos y descalificaciones. Los más briosos llegan, así parece, de jerarcas acomodados, instalados, que rezuman miedo hacia todo aquello que brille cambio y novedad.

Hemos leído verdaderas groserías, audaces críticas que destilan parcialidad y bronca, enojosos desafíos, con total ausencia de respeto y sin la menor intención de provocar un debate armónico y enriquecedor.

Lo cierto es que necesitaremos semanas, ya posteriores a su encuentro con el pueblo boliviano, para digerir y asimilar tanto mensaje, tanta alabanza, tanta crítica, tanta música, tanta bravata… ¡tanto lío!, aludiendo a ese su deseo que un día manifestó a las masas juveniles.

Por de pronto, nosotros, el Grupo Infodecom, nos estamos preparando para informar a nuestros lectores no tanto de los aspectos periodísticos de este viaje apostólico. Hay multitud de medios que lo harán con total profesionalidad. Nos interesa más el análisis, la radiografía, el sentimiento y la emoción que se escondan detrás de los discursos, los gestos, las improvisaciones mágicas y las sonrisas de este Pontífice.

Y seremos testigos respetuosos de las reacciones de nuestras gentes: silencios atentos, lágrimas inevitables, aplausos cariñosos, forcejeos que busquen la caricia del ilustre visitante. Haremos nuestras crónicas al hilo de las miles, o millones, de fotografías que en esos días intentarán captar las conmociones del momento.

Al final de su mensaje, Papa Francisco pide la intercesión de la Virgen Santa, de la Madre de América, y nos pide rezar por él. No dude, Santidad, que lo estamos haciendo. Y también, agradeciendo sus palabras, queremos decirle al corazón: ¡Hasta prontito!