El Arzobispo de Sucre y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, en su homilía del domingo XIX durante el año, exhorta al pueblo de Dios a cuidarnos los unos a los otros puesto que todos estamos acompañando este proceso de la pandemia. El Covid-19, con casi 90.000 contagios, más de 3.000 muertos y casi 15.000 recuperados, es una experiencia dura y los que más sufren son los pobres que en nuestro país son la mayoría. También manifiesta su molestia ante la falta de justicia por el fraude electoral del pasado año.
Asegura que para afrontar una adversidad lo primero que hace falta es la calma de espíritu. Pidamos a Dios que, con su presencia y protección, nos conceda la serenidad que necesitamos todos los bolivianos.
“En esta realidad social es más duro vivir la pandemia. La enfermedad debe llegar en un ambiente de serenidad no de pánico ni turbulencia, no de desesperación. Jesús nos dice: tranquilícense, soy yo, no teman”, agregó ante la tensión social que vive el país.
“Estamos afligidos porque sube la tensión social en el país. Hay anuncios de diálogo, pero no podemos engañarnos: no se puede poner condiciones para un encuentro. El diálogo es para descubrir juntos cuál es la causa de los bloqueos. Veamos si los problemas en Bolivia son las elecciones, pero hablemos con la verdad, porque parece pura apariencia”.
“¿Cuándo se va a arreglar este engaño que ha vivido el pueblo boliviano? ¿Por qué no somos capaces de hablar con la verdad…? Siempre ocultando cosas, siempre aparentando cosas, cuando el verdadero problema es otro. Hay procesos sin resultados. Si el sistema judicial no funciona en Bolivia seguiremos arrastrando problemas, pero no reales. Son problemas de apariencia porque la verdad ahora para los bolivianos es afrontar la pandemia, pero aclarando lo que se vivió en octubre. Si hubo fraude y se comprobó el fraude, hay culpables y si no se arregla seguiremos en la penumbra”.
“Un diálogo no se establece para bautizar caprichos sino para descubrir la verdad. Vamos a rezar para que este diálogo se lleve adelante, pero sin mentiras ni caprichos” (Mons. Ricardo Centellas).
La celebración tuvo lugar en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, puesto que la Catedral Metropolitana está siendo refaccionada. Una misa dedicada también a los 9 días de fallecimiento de la señora madre de nuestro Arzobispo, Dña. Juana Guzmán Vda. de Centellas Q.D.D.G.
[Fuente: CENACOM]


