InicioArchivoMons. Stanislaw Dowlaszewicz "No a la desigualdad social, que siempre engendra violencia."

Mons. Stanislaw Dowlaszewicz “No a la desigualdad social, que siempre engendra violencia.”

LA DISTRACCIÓN DE LAS PALABRAS VACIAS Y EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA DE DIOS

LA BUSQUEDA SINCERA DE LA VIDA ETERNA A TRAVES DE CRISTO

LA DIFICULTAD DE ROMPER CON LO MATERIAL EN UN MUNDO DE ACUMULACIÓN

LA TRAMPA DEL BIENESTAR ECONÓMICO QUE IMPIDE LA VERDADERA LIBERTAD

EL PESO DE LA RIQUEZA EN LA HUMANIDAD QUE RECHAZA LA TRANSFORMACIÓN

LA FALSA SEGURIDAD DE LA RIQUEZA EN UNA SOCIEDAD MATERIALISTA

LA INJUSTICIA DE LA ACUMULACIÓN DESMEDIDA DE RIQUEZA

EL LLAMADO DEL PAPA FRANCISCO A LA JUSTICIA SOCIAL

LA NECESIDAD DE RENUNCIAR AL APEGO AL DINERO PARA UNA VIDA PLENA

LA CONTRADICCIÓN DE ACUMULAR RIQUEZA EN UNA SOCIEDAD DE DESIGUALDAD

MANTENER EL FOCO EN LA VIDA ETERNA JUNTO A CRISTO

Homilía de Mons. Stanislaw Dowlaszewicz

Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra – Bolivia

Octubre 13 de 2024

LA COMUNIDAD DE FE EN LA ERA DE LA DIGITALIZACION

“El momento importante de la celebración es la proclamación de la palabra de Dios”

Queridos hermanos y hermanas, el primer día de la semana empezamos aquí, en la catedral, con la celebración de la santa misa, y también con todos nuestros hermanos que siguen esta celebración a través de esta transmisión y a través de las plataformas digitales. Hoy celebramos el vigésimo octavo domingo del tiempo ordinario y el momento importante de la celebración es la proclamación de la palabra de Dios.

LA DISTRACCIÓN DE LAS PALABRAS VACIAS Y EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA DE DIOS

“A lo mejor preferimos oír otras palabras, quizás más atractivas, menos comprometidas, pero que no dan la felicidad ni la sabiduría.”

Es posible que, tantas veces, no escuchemos esa palabra desde el corazón y por eso no nos lleva a ningún cambio personal ni a un cambio de vida. A lo mejor preferimos oír otras palabras, quizás más atractivas, menos comprometidas, pero que no dan la felicidad ni la sabiduría. La palabra que hemos escuchado hoy nos presenta una enseñanza extraordinaria. Escuchamos en la primera lectura que es más valiosa que las piedras preciosas y que el oro, que es como un puñado de arena en comparación con ella.

SUPERAR LA BONDAD SUPERFICIAL PARA ALCANZAR LA VERDADERA FE

“Jesús invita a ir más allá de la bondad, invita a una relación de amistad con él que se va profundizando a lo largo de la vida.”

Este es un mensaje extraordinario porque nos invita a aprender a contar nuestros días con la sabiduría de nuestro corazón, como decíamos y hemos rezado en el salmo de meditación. El evangelio proclamado este domingo nos acaba de señalar la novedad de la fe cristiana. La fe es una experiencia personal, es el encuentro y seguimiento de Jesús, en quien el discípulo deposita toda su confianza. No es suficiente ser bueno para ser cristiano. Jesús invita a ir más allá de la bondad, invita a una relación de amistad con él que se va profundizando a lo largo de la vida y que ofrece criterios para cultivar tanto la relación filial con Dios como también la relación fraterna y solidaria con los demás.

LA BUSQUEDA SINCERA DE LA VIDA ETERNA A TRAVES DE CRISTO

“Cada uno de nosotros quiere ir al cielo y alcanzar la vida eterna. Entonces, ¿cómo hacer esto? ¿Qué camino debo elegir?”

Antes de que Jesús se ponga en camino, un desconocido se acerca a él corriendo. Al parecer tiene prisa para resolver su problema: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”, pregunta. No le preocupan los problemas de esta vida, es rico, tiene todo, todo lo tiene resuelto. Somos muy parecidos al joven del evangelio de hoy. Cada uno de nosotros quiere ir al cielo y alcanzar la vida eterna. Entonces, ¿cómo hacer esto? ¿Qué camino debo elegir?

RESPUESTAS CLARAS ANTE LA CONFUSIÓN MORAL DE LA HUMANIDAD

“Tú conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás… y honrarás a tu padre y a tu madre.”

Hay muchas preguntas e intentos de respuestas que nacen en nuestras cabezas. No hay necesidad de preocuparse buscando una leve respuesta. La respuesta la escuchamos en el evangelio de hoy: “Tú conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no mentirás, no levantarás falso testimonio, no engañarás y honrarás a tu padre y a tu madre”. Estas son las señales que debemos seguir para llegar al cielo. El joven responderá a Jesús: “Todas estas cosas las he observado desde mi juventud”.

LA DIFICULTAD DE ROMPER CON LO MATERIAL EN UN MUNDO DE ACUMULACIÓN

“Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres y luego ven y sígueme.”

Jesús se le quedó, se le queda mirando con cariño, como dice el evangelio. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Y Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano y le hace una propuesta sorprendente: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres y luego ven y sígueme”.

LA TRAMPA DEL BIENESTAR ECONÓMICO QUE IMPIDE LA VERDADERA LIBERTAD

“Solo compartiendo lo suyo con los necesitados podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.”

El joven rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero, y Jesús le pide que renuncie a sus riquezas y las ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto. El hombre se siente incapaz. Necesita bienestar, no tiene fuerza para vivir sin su riqueza; su dinero está por encima de todo, por eso renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo, entusiasmado hacia él, y ahora se aleja triste. Y no conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

EL PESO DE LA RIQUEZA EN LA HUMANIDAD QUE RECHAZA LA TRANSFORMACIÓN

“El joven, por sentirse incapaz de abandonar sus seguridades, y Jesús, por haber recibido una vez más una respuesta negativa.”

En esta impactante escena, queridos hermanos, tanto el joven rico como Jesús han pasado de la alegría a la decepción. El joven, por sentirse incapaz de abandonar sus seguridades, y Jesús, por haber recibido una vez más una respuesta negativa por parte del joven, que representa esa parte enorme de la humanidad de ayer y de hoy que sigue confiando su futuro, su felicidad en las riquezas, en el tener y el poseer.

EL DESAFIO DE CONFRONTAR LA COMODIDAD CON EL LLAMADO A LA ACCIÓN

“¿Qué más me falta para seguir de verdad a Jesús?”

¡Qué difícil es entrar en el reino de Dios para los que ponen su confianza en el dinero! Las palabras del evangelio de hoy probablemente en este punto nos lleven a reflexionar sobre nuestra propia vida. ¿Cómo observo los mandamientos de Dios? ¿Cómo es mi vida? Como joven, podemos decir aquí y ahora: “¿He observado todas estas cosas desde que era joven?” Pero también puede surgir otra pregunta: ¿Qué más me falta para seguir de verdad a Jesús? Y como el joven, escuchamos las palabras de Jesús: “Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo. Entonces ven y sígueme”.

LA FALSA SEGURIDAD DE LA RIQUEZA EN UNA SOCIEDAD MATERIALISTA

“La salvación, la felicidad, el futuro del hombre no están garantizados solo por la economía.”

Y aquí surge el problema tanto para el joven como para nosotros. El joven se fue triste porque tenía muchos bienes. Le resultó difícil separarse de eso. Quizás estaba acostumbrado a llevar una vida buena. Pero Jesús estaba interesado en enseñar que la salvación, la felicidad, el futuro del hombre no están garantizados solo por la economía. Las posesiones, las riquezas, todo eso tiene su sentido cuando se distribuyen equitativamente.

LA INJUSTICIA DE LA ACUMULACIÓN DESMEDIDA DE RIQUEZA

“El tesoro en el cielo se adquiere con la generosidad, con la solidaridad y la justicia.”

Jesús no condena la riqueza ni al rico, sino la acumulación de las mismas en manos de unos pocos. El tesoro en el cielo se adquiere con la generosidad, con la solidaridad y la justicia. Compartir con los empobrecidos es compartir con el mismo Jesús. Hizo reflexionar al joven rico, quien cayó en la cuenta sobre en quién había puesto su confianza y en qué estaba compartiendo su futuro y felicidad: en acumular riqueza.

EL LLAMADO DEL PAPA FRANCISCO A LA JUSTICIA SOCIAL

“No a la desigualdad social, que siempre engendra violencia.”

El Papa Francisco, en la exhortación *Evangelii Gaudium* (Alegría del Evangelio), apunta a algunos de los desafíos del mundo moderno, del mundo globalizado y, al mismo tiempo, insensible, para el cual es ordinario tener derecho al consumo y al bienestar, y eso lo expresa a través de algunas objeciones cuando escribe: “No para la economía de la exclusión, que favorece solo a los ricos y empuja a los marginados de la sociedad a ser más pobres. No para la nueva idolatría del dinero, que es la negación del ser humano. Por dinero que quiere gobernar sin piedad en lugar de servir”, dice el Papa Francisco. “No a la desigualdad social, que siempre engendra violencia. No a la corrupción, que está tan arraigada en muchos países, en los ámbitos gubernamentales, entre los empresarios y en las instituciones”.

LA NECESIDAD DE RENUNCIAR AL APEGO AL DINERO PARA UNA VIDA PLENA

“El dinero se convierte muchas veces en un determinante de nuestras relaciones, de nuestro estatus.”

Y muchas veces, nosotros, ¿cómo se ve todo en nuestras vidas? ¿No tenemos muchas cosas a las que nos sería difícil renunciar? No tenemos riqueza material, ¿dinero al cual estamos apegados? El dinero se convierte muchas veces en un determinante de nuestras relaciones, de nuestro estatus, de nuestra posición social. Así como de la forma en que percibimos a los demás.

LA LIBERACIÓN DEL APEGO MATERIAL PARA ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos.”

Queridos hermanos, la riqueza no define nuestra humanidad ni nuestra empatía. Jesús no condena a los ricos ni sus riquezas. Jesús no condena la riqueza en sí, sino el apego a ella. Dice lo difícil que es para los ricos entrar en el reino de los cielos. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”. No es la riqueza en sí, sino cómo nosotros nos relacionamos con ella. Liberarnos del apego excesivo a los bienes materiales nos permite permanecer abiertos, serviciales y alegres en la vida.

LA CONTRADICCIÓN DE ACUMULAR RIQUEZA EN UNA SOCIEDAD DE DESIGUALDAD

“Cuanto más ayudemos a los necesitados, más acceso tendremos a la felicidad eterna en el cielo.”

La riqueza en sí no es mala porque también es el regalo de Dios. Sin embargo, todos también deberían estar ahí para ayudar a los demás. Cuanto más ayudemos a los necesitados, más acceso tendremos a la felicidad eterna en el cielo. Y la lógica del evangelio nos dice que más nos preocupemos por acumular tesoros en el cielo y no en la tierra.

MANTENER EL FOCO EN LA VIDA ETERNA JUNTO A CRISTO

“No debemos permitir que la prosperidad material oscurezca el objetivo más importante de nuestras vidas.”

Queridos hermanos, cada uno de nosotros tiene algo que compartir. La riqueza no tiene que ser solamente material. Vale la pena recordar que no debemos permitir que la prosperidad material oscurezca el objetivo más importante de nuestras vidas. Y este objetivo es el camino al cielo, para estar con nuestro salvador Jesucristo. Amén.

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