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Mons. Sergio Gualberti: “Todos tenemos una conciencia, un corazón que escucha para ejercitar la gran dignidad humana de actuar con rectitud, obrar el bien y evitar el mal”.

“Jesús compara el Reino de Dios a un tesoro escondido y una perla preciosa”.

“El Reino es de Dios, pero dispuesto para nosotros, para nuestro bien y nuestra vida”.

“Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado de la tristeza, del vacío interior del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la Alegría”.

“Salomón escucha la palabra de Dios y gobierna a su pueblo no con criterios del mundo sino al servicio de la libertad, la justicia y la paz”.

“Hoy celebramos la Jornada Mundial de Oración por las víctimas de la trata y tráfico de personas, un crimen muy grave, lamentablemente presente en nuestro país”

“Señor, para mi vale más la palabra de tus labios que todo el oro y la plata”.

Homilía de Mons. Sergio Gualberti

Arzobispo Emérito de Santa Cruz

Julio 30 de 2022

Queridos hermanos y hermanas:

“El misterio del Reino de Dios es el designio de amor y de vida del Padre para la humanidad entera”.

Hoy el Evangelio nos habla de Jesús que anuncia el tema central y la gran novedad de su misión: El misterio del Reino de Dios es el designio de amor y de vida del Padre para la humanidad entera. Designio, plan que se va instaurando en el mundo paulatinamente y que crece en forma escondida y silenciosa a través de una acción liberadora del mal, de la pobreza, del hambre y el sufrimiento y que trae consuelo, fortaleza y esperanza hasta encontrar su plenitud con la venida del Señor al final de la historia.

“Jesús compara el Reino de Dios a un tesoro escondido y una perla preciosa”.

Jesús nos ha llamado a ser parte de este plan divino y nos ha enseñado a pedir este don a Dios, como consta en la oración del Padre Nuestro: “Venga a nosotros tu Reino”, además para que todos comprendiéramos y apreciáramos este don maravilloso, Jesús recurre a las parábolas, narraciones ejemplares que acabamos de escuchar en las que compara el reino de Dios a un Tesoro Escondido y a una perla preciosa.

“De escuchar estas dos palabras, nuestra imaginación e interés también se despierta: Tesoro, Perla Preciosa”.

Yo creo que tan solo de escuchar estas dos palabras, nuestra imaginación e interés también se despierta: Tesoro, Perla Preciosa. Así pasó dos hombres de la parábola, el asalariado que habiendo encontrado un tesoro enterrado en un campo y lleno de alegría vende todo lo que tiene y lo compra. Y lo mismo el negociante al descubrir la perla preciosa, los dos se han dado cuenta que esa era una ocasión única y extraordinaria para su bienestar, por eso no dudan en privarse de todo lo que poseen con tal de hacerse de los tesoros.

“Una multitud de Santos y Santas se han dejado atraer y conquistar por el tesoro escondido y la perla preciosa”.

En la historia de la Iglesia, tenemos el ejemplo de una multitud de Santos y Santas que se han dejado atraer y conquistar por el tesoro escondido y la perla preciosa por el Reino de Dios y que han tomado una decisión radical de dejarlo todo y dedicar su vida entera para anunciar y ser testigos de la buena noticia del Reino.

“El Reino es de Dios, pero dispuesto para nosotros, para nuestro bien y nuestra vida”.

Ellos distinguiendo entre lo que es secundario y lo que es esencial en la vida, se han liberado de las ataduras de los bienes perecederos y despojado de las certezas y seguridades mundanas para seguir a Cristo y vivir de acuerdo a las virtudes y los valores del Reino. Esos hermanos y hermanas han encontrado el Reino de Dios en la persona de Cristo. Él es el auténtico tesoro que ha colmado su sed de amor y de felicidad y les ha dado la valentía de dejarlo todo, familia, amistades, bienes y enfrentar sacrificios, incomprensiones y hasta el martirio. Ellos han entendido que el Reino es de Dios, pero dispuesto para nosotros, para nuestro bien y nuestra vida, por eso no han duda en vender todo con tal de ganar a Dios que es el Todo. La parábola anota un particular significativo, ese jornalero vendió todo lleno de alegría, es la dicha auténtica que brota en el corazón cuando se encuentra el sentido verdadero y pleno de la vida que brota justamente del Reino de Dios.

“Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado de la tristeza, del vacío interior del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la Alegría”.

Con mucho acierto el Papa Francisco en la exhortación apostólica sobre la nueva evangelización a puesto como título la Alegría del Evangelio, una alegría que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado de la tristeza, del vacío interior del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la Alegría, que lindo, siempre nace y renace la alegría y nos dice entonces que Jesucristo es el único camino y solo en Él la humanidad encuentra la alegría y la felicidad de la salvación.

“El tesoro de la sabiduría es un atributo del ser de Dios, Dios es sabio y es expresión también del Reino”.

También la primera lectura de hoy nos habla de un tesoro, el tesoro de la sabiduría es un atributo del Ser de Dios, Dios es sabio y es expresión también del Reino, tesoro que por su bondad Él ha querido compartir con nosotros. Es la sabiduría de mirar todo lo que somos, lo que tenemos, lo que vivimos con los ojos del Padre, la sabiduría de optar por Él y vivir nuestra fe como miembros activos del Pueblo de Dios y actuar en el mundo conforme a su voluntad, dispuestos a gastar toda nuestra vida por la buena noticia.

El texto nos ha contado como una noche el Señor se aparece en sueño a Salomón recién elegido Rey de Israel y le dice pídeme lo que quieras. Salomón con mucho realismo y humildad reconoce que el es solo un muchacho y que no está preparado para asumir la ardua tarea de gobernar un pueblo, por eso pide a Dios: Concede a tu servidor un corazón que escuche para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal.

“A Dios le agrada que Salomón no haya pedido la muerte de sus enemigos, ni riqueza, ni larga vida sino un corazón que escuche”.

A Dios le agrada que ese joven rey no haya pedido la muerte de sus enemigos, ni la riqueza, ni larga vida, sino que haya apuntado a lo esencial y lo más importante, un corazón que escuche. Corazón en la biblia no indica solo una parte de nuestro cuerpo, sino es el centro de la persona, la sede de las intensiones de los juicios de la voluntad. Es decir es la consciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad y que es capaz de discernir y de juzgar entre el bien y el mal.

 

“Salomón escucha la palabra de Dios y gobierna a su pueblo no con criterios del mundo sino al servicio de la libertad, la justicia y la paz”.

Salomón hace ese pedido movido por esa responsabilidad de guiar una nación entera, el pueblo de Israel que Dios había elegido para manifestar al mundo su designio de salvación, como rey en actitud dócil y paciente debe buscar estar siempre en sintonía con Dios y a la escucha de su palabra y así gobernar bien a su pueblo, no con los criterios del mundo que hemos escuchado antes, sino por los caminos del Señor al servicio de la libertad, de la justicia y de la paz.

“Salomón demuestra que Él ha entendido que el Pueblo no es suyo sino de Dios y que ha sido elegido para servirlo en justicia y equidad”.

Un corazón que escucha también al pueblo que comparte sus gozos y alegrías, sus tristezas y sufrimientos y que responde a sus necesidades y problemas, Salomón demuestra que Él ha entendido que el Pueblo no es suyo sino de Dios. Y que Él ha sido elegido para servirlo en justicia y equidad para defender a los pobres y marginados con miras al bien común y a una sociedad fraterna y en paz.

“Todos tenemos una conciencia, un corazón que escucha para ejercitar la gran dignidad humana de actuar con rectitud, obrar el bien y evitar el mal”.

Su ejemplo vale para cada uno de nosotros ya que todos tenemos una conciencia, un corazón que escucha para ejercitar la gran dignidad humana de actuar con rectitud, obrar el bien y evitar el mal. Esta conciencia recta presupone la capacidad de escuchar la voz de la verdad en un mundo de tantas mentiras y ser dóciles a sus indicaciones y las personas llamadas a tareas de gobierno tienen una responsabilidad ulterior y más grande, por eso tienen aún más necesidad de la ayuda de Dios y de tener ese corazón que escucha.

“Hoy celebramos la Jornada Mundial de Oración por las víctimas de la trata y tráfico de personas, un crimen muy grave, lamentablemente presente en nuestro país”

Y a la luz de este testimonio de Salomón, recuerdo que hoy celebramos la Jornada Mundial de Oración por las víctimas de la trata y tráfico de personas, un crimen muy grave, lamentablemente presente en nuestro país. El Papa Francisco nos dice que la trata de personas es violencia, una herida profunda en el cuerpo de la humanidad de toda la humanidad, no solo de esas víctimas y que todos juntos debemos luchar contra este delito cuyas víctimas son prioritariamente mujeres, niños, niñas adolescentes, para que los Derechos Humanos se expresen de forma específica en el respeto y reconocimiento de la dignidad de toda persona.

“Concede a cada uno de nosotros un corazón que escuche, seamos sabios porque la fuerza del mal está al acecho”.

Renovemos hoy hermanos y hermanas nuestra opción por el Reino de Dios, por el tesoro verdadero y asumamos el pedido de salomón: Concede a tu servidor, concede a cada uno de nosotros un corazón que escuche, seamos sabios porque la fuerza del mal está al acecho busca confundirnos y se opone a que el Reino de Dios se abra camino en el mundo.

“Señor, para mi vale más la palabra de tus labios que todo el oro y la plata”.

Terminamos con las palabras del Salmo, agradecidos por que hoy el Señor nos ha hecho conocer cual es el verdadero tesoro y la verdadera perla de nuestra vida. Mi suerte Señor es guardar tus palabras, porque para mi vale más la palabra de tus labios que todo el oro y la plata.

Amén.

 

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