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Mons. Sergio Gualberti: La voluntad mundana del poder promueve dictadores

En su Homilía dominical, Mons. Sergio Gualberti expresó que la voluntad mundana del poder promueve dictadores, luchas fratricidas y guerras. Por otro lado Jesús revela su ser Mesías y el misterio de su destino a sus discípulos, asimismo les anuncia la cruz, la muerte y la resurrección con el propósito de prepararlos para la misión.

En principio, los discípulos no entienden un Mesías sufriente pues esperaban un Mesías político y militar, pero Jesús les explica la verdadera grandeza en la comunidad y el sentido evangélico de la autoridad.

A pesar de ello, continua entre los discípulos, la discusión sobre la primacía en el reino político pero se dan cuenta que esta discusión no está en sintonía con el pensamiento de Jesús.

Jesus convoca a sus discípulos para enseñarles que el que quiere ser el primero debe hacerse servidor de todos y les reitera que si uno quiere ser primero no debe ser a costa de los demás, sino a favor de los demás.

Por otro lado Jesus profetizo que la voluntad mundana del poder promueve dictadores, luchas fratricidas donde uno domina y los demás son dominados y guerras, como testimonia la historia. Jesús reiteró que la rivalidad y el deseo de predominio entre hermanos, son causa de divisiones, envidias, odios y guerras, pero ponerse al servicio de los demás, es un remedio a la codicia y a la ambición, pues el servicio con entrega incondicional es el ejemplo de los santos.

El arzobispo hizo referencia a los Santos que serán canonizados el 14 de octubre, entre ellos la Boliviana Madre Nazaria Ignacia fundadora de la congregación de las Misioneras Cruzadas en Bolivia.

Finalmente el Arzobispo exhorto a los fieles a entender que toda autoridad está llamada a ponerse al servicio de los demás, tanto en la Iglesia como en la sociedad e hizo referencia a Jesús que se identificó con los niños de la sociedad hebraica antigua, porque no tenían derechos ni se los tomaba en cuenta. Al respecto señalo que Dios no se mide con el metro del poder sino acogiendo a los pobres, sanando a los humillados, solidarizándose con el prójimo. Finalmente el Arzobispo indico que Servir al marginado no es hacer un don, sino recibir el don por excelencia y animo al pueblo de Dios a no tener miedo de ser los primeros en el servicio.

Homilia de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada el domingo 23 de septiembre de 2018

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Jesus revela su ser Mesías y el misterio de su destino

Después de la confesión de Pedro en Cesárea de Filipo, como hemos escuchado en el evangelio del Domingo anterior, Jesús paso a paso va revelando a sus discípulos el sentido auténtico de su ser Mesías y el misterio de su persona y de su destino.

Jesus anuncia la cruz, la muerte y la resurrección para ser sus discípulos

Lo hace con tres anuncios acerca de lo que le espera en Jerusalén, la cruz, la muerte y la resurrección, y con tres instrucciones sobre las condiciones para ser sus discípulos. El evangelio de hoy corresponde al segundo de estos anuncios pronunciado por Jesús mientras camina por la región de Galilea, acompañado solamente por sus discípulos, con el propósito de prepararlos para la misión.

Los discípulos no entienden un Mesías sufriente, esperaban un Mesías político y militar

A pesar de que Él habla muy claro y sin tapujos sobre su suerte, “los discípulos no comprenden esto” y además “temen hacerle preguntas”. Ellos durante un largo tiempo han sido testigos presenciales del poder de Jesús sobre las fuerzas del mal, de su entrega generosa en favor de los últimos y marginados de la sociedad y han escuchado sus enseñanzas, pero interpretan todo esto desde su visión de Mesías como líder político y militar, por eso no logran entender ni pueden aceptar a un Mesías sufriente.

Jesus explica la verdadera grandeza en la comunidad y el sentido evangélico de la autoridad

Cuando llegan a la casa en Cafarnaúm, Jesús les pregunta: «¿De qué hablaban en el camino?». Seguramente Jesús había escuchado su conversación en el camino, pero él quiere que ellos mismos digan cual era el argumento de su discusión, para presentarles y aclararles cuál es la verdadera grandeza en la comunidad de los discípulos y cuál es el sentido evangélico de la autoridad.

Pero, “ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande”.

La discusión sobre la primacía en el reino político no está en sintonía con el pensamiento de Jesús

Mientras Jesús está empeñado a anunciarle el camino de dolor y muerte que le espera, ellos hablan de quien podría tener la primacía en el reino político que esperan y que cargo les tocaría a cada uno. Pero, el hecho de que ellos callan, indica que se dan cuenta que esa temática no está en sintonía con el pensamiento de Jesús. No obstante, Jesús tiene un gran interés en poder profundizar ese tema, por eso “se sentó y llamó a los Doce”. Jesús, en actitud de maestro, se sienta y convoca a su alrededor a los apóstoles, manifestando así la gran importancia de lo que está por decir.

El que quiere ser el primero debe hacerse servidor de todos

“Y les dijo: «Él que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos»”. Con estas palabras Jesús deja bien en claro que en la Iglesia el que quiere ser el primero debe hacerse el último de todos y el servidor de todos, siguiendo el ejemplo de Él que, siendo Hijo de Dios, se ha despojado de su divinidad para hacerse uno de nosotros y ponerse al servicio de todos.

Si uno quiere ser primero no debe ser a costa de los demás, sino a favor de los demás

Estas exigencias que Jesús pone para aquellos que quieren ser sus discípulos, pueden hacer surgir en nosotros una pregunta: ¿Es que Jesús condena, con estas palabras, el deseo de sobresalir, de hacer grandes cosas en la vida, de dar lo mejor de uno, y privilegia en cambio la dejadez, la mediocridad, la pasividad y el “no importismo”? Ciertamente no es esto lo que quiere decirnos Jesús, porque al afirmar: «Si uno quiere ser el primero…», da a entender que es posible querer ser el primero, pero presenta una vía nueva para realizarlo, diferente de la mentalidad y de los poderes del mundo: no a costa de los demás, sino a favor de los demás. Por eso añade: el primero «…sea el último de todos y el servidor de todos».

La voluntad mundana de el poder promueve dictadores, luchas fratricidas y guerras

Hay mucha diversidad entre una y la otra forma de sobresalir: la voluntad mundana de poder promueve una situación en la que uno se impone y los demás sirven; donde sólo uno sale vencedor y todos los demás derrotados y donde uno domina y los demás son dominados. De esta forma de entender el sobresalir y de ser el primero, han surgido dictadores, luchas fratricidas y guerras, como testimonia la historia.

La rivalidad y el deseo de predominio entre hermanos, son causa de divisiones, envidias, odios y guerras

Esta angustiosa pregunta se la plantea también Santiago en la segunda lectura que hemos escuchado: «¿De dónde provienen las luchas y las querellas entre ustedes?». Su respuesta está en total sintonía con la enseñanza de Jesús: «De las pasiones… Ustedes ambicionan, y si no consiguen, matan, envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra». La rivalidad y el deseo de predominio son las causas de las divisiones, envidias, odios, enfrentamientos y guerras.

Ponerse al servicio de los demás, un remedio a la codicia y a la ambición

Como remedio a la codicia y a la ambición, Jesús propone ponerse al servicio de los demás, sembrando justicia, amor y paz. En el servicio, todos nos beneficiamos de los talentos y capacidades de cada uno. Al sobresalir en el servicio, hacemos grandes a los demás y más que ensalzarnos por encima de los demás, nos elevamos todos juntos.

El servicio con entrega incondicional es el ejemplo de los santos que serán canonizados el 14 de octubre

Es el ejemplo de tantos santos que han seguido las huellas de Jesús como la Hermana Nazaria Ignacia, Mons. Oscar Arnulfo Romero y el Papa Pablo VI que serán canonizados el 14 de octubre en Roma. Es el testimonio también de tantas personas que, en el silencio y humildad, cada día sirven con entrega incondicional y desinteresada a los pobres, enfermos y descartados de la sociedad.

Toda autoridad está llamada a ponerse al servicio de los demás, tanto en la Iglesia como en la sociedad

Tanto en la Iglesia como en la sociedad toda autoridad está llamada a ponerse al servicio de todos los demás, de la comunidad y del pueblo, en particular de los necesitados y abandonados. Pero, esta vocación de servicio que hoy nos propone Jesús, no vale solo para las autoridades, sino para toda la comunidad eclesial y para todo cristiano.

Jesus se identificó con los niños de la sociedad hebraica antigua, porque no tenían derechos ni se los tomaba en cuenta

Luego Jesús corona su enseñanza con un gesto bien ilustrador: toma a un niño y lo pone en medio de los Doce: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, a mí me recibe”. En la sociedad hebraica y antigua en general, el niño no tenía derechos y no se lo tomaba en cuenta. Jesús al identificarse con él, indica que se identifica con todos los que son privados de derechos, de consideración y de estima en la sociedad.

Dios no se mide con el metro del poder sino acogiendo a los pobres, sanando a los humillados, solidarizándose con el prójimo

La lógica de las prioridades, de los roles y atenciones sociales, políticas y religiosas son volcados: Dios se identifica con un niño. La cercanía de Dios no se mide con el metro del poder o del cargo, sino con la acogida a los pobres, los débiles y los don nadie, con sanar las heridas de los humillados, con estrechar relaciones de solidaridad ayudándonos a llevar los pesos los unos de los otros.

Servir al marginado no es hacer un don, sino recibir el don por excelencia

La eminente dignidad del pequeño y la grandeza del siervo, es la revelación de Dios. Por eso, cuando acogemos y servimos a uno de estos hermanos marginados en nombre del Señor, no hacemos un don, sino que recibimos el don por excelencia: Jesucristo y Dios que lo ha mandado. Terminamos con unas palabras del salmo que nos animan a no tener miedo de ser los primeros en el servicio, porque “Dios es nuestra ayuda, el Señor nuestro apoyo verdadero”. Amén