Santa Cruz

Mons. Sergio Gualberti: “Iglesia pide capacidad de verdadera conversión y una verdadera actitud cristiana entre hermanos” 10-03-2013

El primer paso de la conversión es una confrontación personal con la conciencia reconociendo la debilidad y fallas propiamente humanas, lo dijo el arzobispo coadjutor de Santa Cruz en su alocución del cuarto domingo de cuaresma.
Monseñor Gualberti también alertó sobre la sociedad machista que predomina en Bolivia que tiene como consecuencia la violencia en contra de la mujer y la excesiva desconfianza y susceptibilidad que hay entre bolivianos.
Refirió también el inicio del conclave y pidió oración por los cardenales que elegirán al próximo sucesor de Pedro.

El conclave comenzará el martes 12 de marzo por tanto al inicio de su alocución se pidió a la comunidad intensificar las oraciones por el cardenal Terrazas y el resto de cardenales que tienen la tarea de elegir al nuevo sucesor de Pedro, que guíe la iglesia en el desafiante compromiso de anunciar el evangelio en el mundo de hoy.

El que vive en Cristo es una nueva criatura. Con estas palabras de San Pablo el arzobispo coadjutor de Santa Cruz dijo que la tarea de la iglesia, de la evangelización y en particular el camino de la cuaresma es la conversión, ser nuevas creaturas y vivir en Jesucristo.

Parafraseando el evangelio de la jornada remarcó que el relato presenta una novedad en el paradigma de las relaciones con Dios y los hermanos, una propuesta de nuevas relaciones con Dios, considerar que El nos ama y acoger su palabra.

“El afán de aventura, libertad y emancipación que busca el hijo menor hace que salga de la seguridad de su casa donde gozaba de una buena vida; dejamos la casa del Padre porque desconocemos muchas veces su amor y nos pesa aceptar su palabra y hacer su voluntad, queremos vivir a nuestro gusto y antojo ser libres y sin padre”.

Continuando su reflexión describe como el hijo luego de despilfarrar el dinero se queda sin nada, no solo pierde sus bienes también pierde su dignidad de persona y la libertad que tanto buscaba sin embargo tiene la valentía de reaccionar y regresar a casa.

Resaltando el valor de la conversión señaló que el primer paso de esta actitud es la confrontación personal con la conciencia reconociendo la debilidad y miseria propiamente humanas.

“La conversión la reconciliación es volver a la casa del Padre, aceptar la voluntad y la palabra de Dios, esto no significa renunciar a nuestra libertad sino más bien vivirla en plenitud teniendo como único limite el amor de Dios”.

Llama la atención en la parábola la actitud del padre que recibe al hijo con amor, le devuelve la dignidad perdida y los derechos de hijo, no le hace ningún reproche. Con este relato Jesús presenta a un Dios que solo sabe amar y quiere amar a sus hijos.

También en su alocución se observa la actitud del hijo mayor que presenta la parábola, este reclama al padre su acción y se niega entrar a la casa. El hijo mayor muestra la ausencia de sentimientos propios de los hermanos.

Se recordó que los gozos las esperanzas las tristezas y angustias de los hermanos deben ser compartidos porque un verdadero hermano “sabe compartir los momentos lindos y difíciles del hermanos, ser solidarios y reconciliarnos entre nosotros”.

En ese sentido Monseñor Gualberti observó que la sociedad boliviana está marcada por el machismo que es carente del amor del Padre. Llamó la atención sobre la realidad familiar donde son las madres las que llevan la poderosa tarea del cuidado de los hijos y como recompensa de su entrega a menudo son blanco y víctima de la violencia del varón.

Dijo que las relaciones humanas actuales se basan en una excesiva susceptibilidad donde se mira al otro desde el amor ofendido el rencor siempre latente para vengarse sobre la premisa de que aquel que se equivoca tiene que pagar, sobre la marginación al que es diverso o sospechoso, sobre el hecho de que no es concebible dar el primer paso a los que se han equivocado la incapacidad de conceder o pedir perdón incluso en dentro de la propia familia.