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Mons. René Leigue: “El bautismo, para nosotros, es hacer morir al pecado y nacer a la vida eterna”

Saludo del Arzobispo de Santa Cruz 

Saludo a todos ustedes, los presentes, y a los que nos siguen por las redes sociales y los medios de comunicación. También quiero saludarlos y desearles un buen año. 

Un nuevo inicio en la misión evangelizadora

“Estos días pasados estuve por el campo, y ahora ya me incorporo a la actividad de la arquidiócesis”

Estos días pasados estuve por el campo, y ahora ya me incorporo a la actividad de la arquidiócesis. Bueno, esta semana ya hemos estado en eso, ¿no? Pero, como es domingo, hoy empiezo mis actividades también junto a ustedes. 

El Bautismo de Jesús, un ejemplo que nos guía.

“Yo no soy el Mesías, yo he venido para preparar el camino del Mesías”

Hoy celebramos la fiesta del Bautismo de Jesús. Creo que es importante recordar esta fiesta y celebrarla porque, como hemos escuchado en la lectura, se menciona en el Evangelio. Hoy, como que Juan sigue en eso diciendo: “Yo no soy el Mesías, yo he venido para preparar el camino del Mesías”. Y aquí, en esta lectura de hoy, Juan le dice a Jesús: “Soy yo el que tiene que bautizarte a ti. ¿No soy, más bien, yo quien debe ser bautizado por ti?” 

Jesús nos enseña el camino a la vida en Dios en un contexto de exclusión.

“Se pone en la fila de todos los que venían a hacerse bautizar”

Juan parece resistirse, pero Jesús le dice que conviene hacerlo así. Es decir, si analizamos bien el bautismo de Jesús según la lectura, podríamos pensar que, siendo Dios, no necesita el bautismo. Sin embargo, Jesús se pone en la fila de todos los que venían a hacerse bautizar con Juan. ¿Para qué? Para decirnos: Así hay que hacerlo, así hay que entrar, formar parte de la vida cristiana, parte de la familia de Dios.
Eso fue lo que hizo Jesús: nos mostró cómo deberíamos ser parte de esa familia santa, herederos –como dice la segunda lectura– de la vida eterna.
Entonces, Juan bautizaba para el perdón de los pecados, para una conversión sincera y verdadera. Pero él mismo dice: “El que viene detrás de mí los bautizará en el Espíritu”. 

Nuestro bautismo: un llamado a la santidad.

“El significado del bautismo es ser parte de la familia santa de Dios”

Hoy podemos reflexionar sobre nuestro bautismo: ¿cómo lo hemos hecho? ¿De qué manera? ¿Cuál es el sentido de nuestro bautismo? El sentido del bautismo es lo que Jesús nos enseña: ser parte de la familia santa de Dios. Ese es el significado fundamental.
Por eso, no importa si el bautismo se realiza cuando se es mayor o pequeño, como lo hacemos los católicos. Aquí no hay discusión sobre a qué edad debe hacerse el bautismo. Porque el significado del bautismo es ser parte de la familia santa de Dios.
Entonces, cuando alguien dice: “Jesús fue bautizado grande, así que yo también voy a esperar para que mi hijo sea bautizado cuando crezca”, lo que estamos haciendo es impedirle ser parte de la familia de Dios desde temprano.

El bautismo como primer paso hacia una nueva vida.

“Es el primer sacramento que tenemos”

El bautismo es el nuevo nacimiento: el nacimiento a la vida cristiana, a la vida eterna, a una vida nueva como parte de la familia de Dios. Por eso es el primer sacramento que tenemos. Jesús nos da a entender que no es que Él necesitara el bautismo, sino que quiso mostrar que es algo que hay que hacer para formar parte de la familia de Dios. 

La Santísima Trinidad presente en el bautismo.

“Este es mi Hijo predilecto”

En el bautismo de Jesús también se manifiesta la Santísima Trinidad: Jesús, el Hijo, está en el agua; una voz se escucha del cielo que dice: “Este es mi Hijo predilecto”, y el Espíritu Santo, en forma de paloma, se posa sobre Jesús.
Esto nos muestra que nosotros también somos bautizados en nombre de la Santísima Trinidad. Por lo tanto, debemos tener presente nuestro bautismo porque es fundamental para nuestra vida de fe. 

Recordar el bautismo, un acto de fe consciente.

“Deberíamos recordar la fecha de nuestro bautismo porque es nuestro segundo nacimiento”

Tal vez ustedes no recuerden cuándo fueron bautizados, pero deberían saberlo. Así como recordamos la fecha de nuestro nacimiento, deberíamos recordar la fecha de nuestro bautismo porque es nuestro segundo nacimiento.
Cuando en las confirmaciones pregunto: “¿Cuándo fuiste bautizado?”, muchos no lo recuerdan. Dicen: “Es que fui bautizado pequeño”. Pero, ¿de quién es la responsabilidad de que lo sepamos? De nuestros padres. 

Educar en la fe: un compromiso de amor y responsabilidad en la transmisión de valores espirituales.

“¿Usted, como padre, madre, padrino o madrina, se compromete a educar a este niño en la fe que profesa?”

Ustedes, que son padres, abuelos o padrinos de bautismo, ¿recuerdan cuándo bautizaron a su hijo? Cuando se les pregunta: “¿Usted, como padre, madre, padrino o madrina, se compromete a educar a este niño en la fe que profesa?”, la respuesta siempre es: Sí.
Ese compromiso incluye recordarles a sus hijos cuándo fueron bautizados, así como les dicen cuándo nacieron. Cada año recordamos nuestro cumpleaños. Deberíamos hacer lo mismo con nuestro bautismo: recordarlo y celebrarlo, porque es nuestro segundo nacimiento. 

Celebrar el segundo nacimiento en comunidad.

“Es la fecha que marca nuestra vida espiritual”

A lo mejor no una celebración como se celebra el cumpleaños, pero, ¿no será que se puede decir: “Bueno, hoy es el segundo nacimiento, la fecha del segundo nacimiento, y hay que celebrarlo”? ¿De qué manera? Haciendo oración o diciéndole a su niño: “Vamos a misa, vamos a dar gracias a Dios porque hoy es la fecha de tu segundo nacimiento, tu bautismo. Vamos a ir a misa a dar gracias a Dios”. ¿No será que se puede hacer eso? Yo creo que sí. Deberíamos retomar esa fecha tan importante de nuestro bautismo, recordarlo siempre y dar gracias a Dios. Estar agradecidos con Dios porque es la fecha que marca nuestra vida espiritual, es la fecha en que iniciamos una nueva vida, es la fecha en que somos parte de esta familia cristiana, es la fecha en la cual de alguna manera asumimos nuestra responsabilidad como cristianos. 

El bautismo como testimonio de redención.

“El bautismo, para nosotros, es hacer morir al pecado y nacer a la vida eterna”

Jesús, en su bautismo, asume esa responsabilidad y nos muestra cómo hay que hacerlo. El bautismo de Jesús nos muestra que donde realmente se va a manifestar esto es en su pasión, muerte y resurrección. El bautismo, para nosotros, es hacer morir al pecado y nacer a la vida eterna. Jesús, en su pasión, también hace lo mismo: muere, hace morir al pecado, muere por nosotros, por nuestros pecados, por nuestras culpas. Él da su vida en la cruz, muere por nosotros, pero resucita a la vida eterna. Eso es el bautismo para Jesús, y para nosotros también debería ser lo mismo. Por eso es que hay una misión detrás de todo esto. Nosotros, a lo mejor pequeños, no lo vemos así, pero si los papás son conscientes de esta responsabilidad y de esta misión, entonces van poco a poco diciéndole a su hijo: “Esto es el compromiso que yo asumí y esto es lo que quiero que tú hagas, y esto es lo que deberías hacer”. 

“Educar desde la fe, incluso en la niñez.”

“Desde pequeñito, va aprendiendo a comportarse en la misa”

A veces se dice: “No, yo no llevo a mi niño a misa porque es molestoso”. ¿Qué niño no es molestoso? Todos son molestosos, pero desde ahí, desde pequeñito, va aprendiendo a comportarse en la misa. Va sabiendo qué hace en la misa. Si usted lo trae desde pequeño, le va enseñando cómo hay que comportarse ahí. Es lo mismo que hace cuando lleva, por ejemplo, a su niño al parque, ¿no? Usted le va guiando: “Aquí puedes correr, aquí no, porque aquí te vas a caer”. El niño va sabiendo y haciendo la diferencia. Entonces, ¿Por qué no en la Misa también? ¿Por qué no traer a los pequeños e ir poco a poco diciéndoles: “Esto significa esto, y aquí hay que comportarse de esta manera”? Poco a poco el niño va aprendiendo. 

Formar desde la infancia en la vida comunitaria.

“Si viene de pequeño, le gustará estar ahí”

Vemos niños ahora que vienen a las 7 de la mañana, un horario que no es para ellos. Las misas siempre están a las 9 o 10 de la mañana porque es cuando ya están despiertos, pero tráiganlos, tráiganlos a misa. No quedarse con eso que a veces, en la primera comunión, se dice: “¿Por qué será que mi niño no quiere quedarse en misa, o no quiere ir a misa, y peor aún, no quiere estar en la catequesis?”. ¿Por qué será? Si no lo ha traído antes, ¿cómo quiere que se quede después de 10 años? Si viene de pequeño, le gustará estar ahí, pero si no, se le va a costar. Entonces, es lo mismo. El compromiso de ustedes, los padres. Yo les invito a esto, porque lo que vemos y lo que yo veo es algo que no se está poniendo en práctica: ese compromiso que asumen como papás de educar, enseñar y guiar a su hijo en la fe que ustedes profesan. Ese es el compromiso que asumen ustedes, los padres. 

Compromiso de fe con convicción y testimonio para vivir una fe consciente.

“Hagámoslo por convicción, porque tengo fe”

Después, ¿por qué no se lo dicen a su hijo? No sé, no sé. Entonces, no hagamos las cosas solamente por tradición o porque “soy católico y tengo que hacerlo”. Hagámoslo por convicción, porque tengo fe, porque me comprometo a ser testimonio para mi hijo, para mi hija. Me comprometo a educarlo en la fe, a enseñarle, a decirle qué significa este sacramento. Si así lo hacemos, y a lo mejor así lo empiezan ahora, las cosas van a ser diferentes. 

Renovar el testimonio en la vida familiar.

“En casa a veces no se habla de este compromiso que se asume, después vienen todos los lamentos”

En la misma casa a veces no se habla de los sacramentos, no se habla de este compromiso que se asume, después vienen todos los lamentos: “¿Por qué será que mi hijo es así, mi hija es así? ¿Por qué será que no quiere ir a misa? ¿Por qué será que le cuesta hacer esto? ¿Por qué será?”. Tantas preguntas que los padres se hacen, y a lo mejor la causa está ahí: en el testimonio de ustedes y en esto de renovar su compromiso cada vez. 

Cada sacramento, una oportunidad para reafirmar nuestra fe.

“Cada sacramento tiene un compromiso”

Cada sacramento que se recibe es un compromiso. La confirmación es confirmar el bautismo personalmente; ya no lo harán los papás, sino el joven o la joven que dice: “Sí, yo ahora asumo lo que mis papás hicieron conmigo. Asumo yo mi responsabilidad”. ¿Se dan cuenta? Entonces, cada sacramento tiene un compromiso. Los invito a ustedes a que hoy también miren o recuerden su bautismo y den gracias a Dios por él, porque Dios los ha acogido como parte de la familia santa. 

Renovar el compromiso bautismal en unidad con Cristo.

“Que podamos ser verdaderamente cristianos católicos”

Esta fecha de hoy, este bautismo de Jesús nos hace también renovar nuestro compromiso con nuestro bautismo, nuestro ser cristianos y nuestro ser católicos. Que podamos ser verdaderamente cristianos católicos como lo proclamamos, pero que a lo mejor no siempre lo practicamos. Que podamos ser esos católicos y cristianos practicantes, conocedores de la vida de Dios, y que nosotros lo pongamos en práctica.
Que así sea.

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