“Cada semana aparecen resultados de análisis con problemas de mercurio en nuestras cabezas”.
“En Rurrenabaque la situación se vuelve incompatible con la promoción turística, la gente dejará de venir para no contaminarse”.
“Cuando yo contamino un rio, cuando yo contamino la alimentación de la gente, no soy una persona que vive del amor”.
“Si empezamos a educar a las nuevas generaciones, a los políticos, a los administradores públicos y somos capaces nosotros de ser esta levadura, cambiaremos toda la masa”.
“Mi ganancia tiene que ser expresión de esta dimensión de la justicia, si mi ganancia genera solo interés personal a costa de la salud de los demás, eso no es cristiano”.
“Estamos llamados a construir en el bien de todos, porque mi bien está dentro del bien de todos”.
“No puedo decir que soy cristiano si no cuido del amor, si no cuido de la justicia, si no cuido del bien común, si no cuido del ambiente donde vivimos”.
“Pidamos al Señor esta capacidad de estar en la historia de todos los días con amor, justicia y bien común para que podamos vivir nuestra fe como levadura dentro de nuestra sociedad”.
Homilía de Mons. Eugenio Coter
Obispo del Vicariato Apostólico de Pando
Rurrenabaque 7 de julio de 2023
Link para escuchar la Homilía de Mons. Eugenio Coter
“Nosotros que vivimos a lo largo del río, constatamos que la minería no trae el desarrollo sino una serie de problemas que tocan el ambiente, nuestra salud y la salud de los niños”.
Afuera de la Iglesia, han visto que están colgados unos banners, hablan del desarrollo de la minería y del progreso que dejan a costa de la ganancia de unos cuantos. Lo sabemos bien nosotros que vivimos a lo largo del rio y que constatamos cómo estos son efectos que no traen el verdadero desarrollo que prometen, sino conllevan una serie de problemas que tocan el ambiente donde vivimos, de manera seria. Tocan nuestra salud y tocan la salud de los niños.
“Cada semana aparecen resultados de análisis con problemas de mercurio en nuestras cabezas”.
Lo sabemos bien porque casi cada semana aparecen resultados de análisis, -de gente que vivimos a lo largo del rio- con problemas del mercurio en nuestras cabezas. Y esto es una señal de llamada de atención ante toda la sociedad en general, porque estas situaciones se pueden cambiar si tomamos conciencia de los riesgos que tenemos y del ambiente que le dejamos a los niños que serán obligados -probablemente a futuro- a alejarse de aquí para buscar un entorno un poco mejor, un poco más sano.
“En Rurrenabaque la situación se vuelve incompatible con la promoción turística, la gente dejará de venir para no contaminarse”.
Y encima en el caso concreto donde estamos en Rurrenabaque, toda esta situación se vuelve incompatible con la promoción turística del lugar. Entonces la gente dejará de venir a conocer estos lugares porque en vez de ser lugar de atracción, serán lugares de los que hay que quedarse lejos para no contaminarse.
“Como Iglesia que participamos en este pre foro social pan amazónico queremos ayudar a tomar consciencia”.
Atención entonces, si queremos también como Iglesia que participamos en este pre foro social pan amazónico- queremos ayudar a tomar consciencia de esta situación, con esto les invito a darse tiempo saliendo del templo a mirar y reflexionar esto.
“Para hacer frente a la depredación de la amazonía ¿qué podemos hacer?”.
Y si alguien piensa que esto no tiene nada que ver con la palabra de Dios, le diré que está confundido, esto tiene que ver con la palabra de Dios, porque los cristianos estamos llamados a estar en el mundo como la levadura, vuelvo al tema, alguien dirá ¿qué podemos hacer frente a la depredación de la amazonia? Al fin no somos grandes empresarios, no somos grandes políticos, nosotros ¿Qué podemos hacer?
“Cuando yo contamino un rio, cuando yo contamino la alimentación de la gente, no soy una persona que vive del amor”.
Si sabemos estar dentro de esta situación con espíritu que busca el bien común, que busca los valores como actitud constante, nuestra, porque somos personas que creen en lo que Jesús ha enseñado y entonces creen en el amor y cuando yo contamino un rio, cuando yo contamino la alimentación de la gente, no soy una persona que vive del amor.
“Cuando yo hago mal mi trabajo, arruino la vida de los que dependerán de mi trabajo, no soy una persona que ama a los demás”.
Cuando yo hago mal mi trabajo, arruino la vida de los que dependerán de mi trabajo, no soy una persona que ama a los demás. Hago un ejemplo más tonto posible: Si yo soy un mecánico y arreglo mal los frenos del auto o de la moto de la persona porque estoy apurado para hacer mis cosas, el llega al cruce y frena y se va a chocar porque el freno no funciona, mi trabajo no ha expresado ningún amor a la vida de los demás.
“Se metemos en lo que hacemos amor, atención a los demás, pensar en el bien común, entonces estamos dentro de la vida”.
Entonces cuando entendemos que nuestra fe, nuestro amor tiene que traducirse en obras, y en obras que hacen a la vida de todos los días. Qué haremos frente a estos grandes problemas si empezamos a estar en las cosas de todos los días con esta capacidad de meter en lo que hacemos: amor, atención a los demás, pensar en el bien común, entonces estamos dentro de la vida, de los desafíos sociales, como levadura, como el que cambia las cosas concretas desde abajo.
Si empezamos a educar a las nuevas generaciones, a los políticos, a los administradores públicos y somos capaces nosotros de ser esta levadura, cambiaremos toda la masa.
Empezamos a ser distintos, empezamos a educar las nuevas generaciones a ser distintas y empezamos a ayudar que los políticos, que los administradores públicos con los cuales nos relacionamos, les pedimos que sean distintos. Si somos capaces nosotros de ser esta levadura de estar en los desafíos cotidianos, cambiaremos toda la masa.
La levadura es poca, pero tiene la fortaleza de cambiar toda la masa que hace que las cosas de verdad sean “comestibles”
La levadura es poca, pero tiene la fortaleza de cambiar toda la masa que hace que las cosas de verdad sean “comestibles” un pan sin levadura es un pedazo de madera. Un pan con levadura lo podemos comer, esto es entonces acoger esta invitación del evangelio en la parábola de la levadura, saber estar en las cosas de todos los días, siendo esta levadura.
“Mi ganancia tiene que ser expresión de esta dimensión de la justicia, si mi ganancia genera solo interés personal a costa de la salud de los demás, eso no es cristiano”.
Y en esta levadura tenemos el desafío de saber pensar en el bien común, en el bien de todos y esto es el gran desafío, no interesa mi ganancia nomás. Mi ganancia tiene que ser expresión de esta dimensión de la justicia, si mi ganancia es expresión de corrupción, si mi ganancia genera corrupción, si mi ganancia genera solo interés personal a costa de la salud de los demás, eso no es cristiano, esto no es aceptable en la vida de uno que es bautizado.
“Estamos desafiados a pensar que el bien mío, el bien de mi familia está en el bien de mi barrio, como en el bien de mi ciudad, como en el bien del entorno donde vivo”.
Y esto es importante que tomemos conciencia y que estamos desafiados a pensar que el bien mio, el bien de mi familia está en el bien de mi barrio, como en el bien de mi ciudad, como en el bien del entorno donde vivo. Pero si lo que yo busco arruina el entorno donde vivo, arruina mi ciudad, arruina mi barrio, ¿piensan que no arruinan nuestra familia? Ciertamente que la arruina, porque dejamos un entorno destruido o corrompido a las nuevas generaciones, piensan que crecerán sanos hasta que abramos los ojos.
“Estamos llamados a construir en el bien de todos, porque mi bien está dentro del bien de todos”.
Y entonces en esto de ser levadura en el mundo de hoy, estamos llamados a construir en el bien de todos, porque mi bien está dentro del bien de todos y si no hay un bien de todos, mi bien se vuelca en contra mía y no será tampoco para mi un bien, una ventaja.
“Dios perdona, el hombre a veces, la naturaleza nunca, si la pateo, nos patea”.
Son las discusiones que han acompañado estos días, al fondo la reflexión que se está llevando adelante que hoy concluiremos aquí en Rurrenabaque, preparando el foro del próximo año que será también aquí, pero esto toca la vida diaria de todos nosotros, eso no es algo que toca a los políticos, alguien que toca a otros, esto toca la vida nuestra, de todos nosotros ¿por qué? Porque aquí vivimos. Y por qué vivimos aquí en nuestro país, por qué vivimos aquí en la amazonia y si la pateamos -nos recuerda un viejo refrán que hemos cantado- el hecho de la misericordia de Dios en el Salmo, que Dios perdona, el hombre a veces, la naturaleza nunca, si la pateo, nos patea.
“No puedo decir que soy cristiano si no cuido del amor, si no cuido de la justicia, si no cuido del bien común, si no cuido del ambiente donde vivimos”.
Y esto es entonces saber tomar en cuenta el bien común, es tomar en cuenta los valores verdaderos que la fe nos invita a vivir, no puedo decir que soy cristiano si no cuido del amor, si no cuido de la justicia, si no cuido del bien común, si no cuido del ambiente donde vivimos, y donde los demás viven.
“No importa si somos pocos, la levadura siempre es menos que la masa, pero si eres capaz de ser de verdad levadura de una manera significativa cambiarás la masa”.
Y si soy capaz de todo esto, me vuelvo entonces en la sociedad uno que es pequeño, puede ser insignificante mas que se vuelve levadura y que cambia la historia, frente a esto, algunas veces me dicen, pero somos pocos ¿qué vamos a poder hacer? No importa si somos pocos, la levadura siempre es menos que la masa, pero si eres capaz de ser de verdad levadura de una manera significativa cambiarás la masa.
“Pidamos al Señor esta capacidad de estar en la historia de todos los días con amor, justicia y bien común para que podamos vivir nuestra fe como levadura dentro de nuestra sociedad”.
Es la segunda parábola que escuchamos hoy día en el Evangelio, lo he aplicado a las situaciones concretas, pidamos al Señor esta luz, esta capacidad de estar en la historia de todos los días, muy concretas con estas tres indicaciones: Amor, justicia, bien común para que podamos vivir nuestra fe como levadura dentro de nuestra sociedad.


