¿Se pueden defender los derechos de alguien, sin amar a este alguien?
“¿Se puede hacer al fin el bien a los demás sin amar a las personas por la cual se hace el bien?”
“En el tiempo del cristianismo no había ventajas, no había al fin un retorno, por lo que entonces se intervenía con la solidaridad”
“Nuestra fe se construye sobre la dinámica del amor”
“Mi relación con Dios es una relación de verdad, de amor”
“¿hace cuánto que no dices a tus papás que los amas?”
“A veces no decimos a las personas que las amamos porque tenemos miedo de que esto implique una responsabilidad en el amar”
¿Tienes miedo de quién te dice te amo? Porque cuando te dicen te amo, también te obliga a tomar en cuenta esta relación de amor… La respuesta tendría que ser: “Yo también te amo”
“Por derecho no se ama, porque el amor jamás sella el derecho”
“Hasta a la política se le exige que sea capaz de amar, porque si no es capaz de amar no es capaz de servir”
Homilía de Mons. Eugenio Coter
Vicario Apostólico de Pando
Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación
29 de octubre de 2023
¿Se pueden defender los derechos de alguien, sin amar a este alguien?
¿Han escuchado acaso unos políticos hablar de amor? Nos lleva a decir ¿qué tiene que ver la política con el amor? Tiene que ver la política con servicio a la comunidad, pequeña, mediana o grande según el nivel y ¿cómo se puede servir si no amamos a las personas a que estamos llamados a servir? Y ¿cómo es posible amar si nunca lo manifestamos? Y si no se manifiesta ¿Existe el amor? Por que el amor tiene como su característica el manifestarse, entonces cuando escuchamos la política que habla de intereses, de poder, de mandar y nunca frente a nada habla de amor. Si habla de derechos, esto es importante, la política tiene que defender los derechos, pero una vez más ¿se pueden defender los derechos de alguien, sin amar a este alguien? Sí, por humanismo en términos generales porque el humanismo al fin empeña menos, pero si uno te dice que te ama tu sabes que ese de verdad te ama, se pone en juego hasta por sus derechos, pero si nunca escuchas decir que te ama, entonces empiezas a dudar, por qué está haciendo una cosa supuestamente en servicio, en bien de los demás.
“¿Se puede hacer al fin el bien a los demás sin amar a las personas por la cual se hace el bien?”
¿Se puede hacer al fin el bien a los demás sin amar a las personas por la cual se hace el bien? La realidad del cristianismo, lo recuerda San Pablo de hecho en la segunda lectura que escuchamos, ha sido una de las novedades esta: Insertar en las relaciones más allá de la familia, insertar la dinámica del amor en una comunidad encima que se reúne en torno a la fe, en torno a Dios.
“En el tiempo del cristianismo no había ventajas, no había al fin un retorno, por lo que entonces se intervenía con la solidaridad”
Esta ha sido la gran novedad, una novedad que en el mundo de aquel tiempo no se entendía ¿por qué los cristianos se ayudaban? eran personas de caridad, de solidaridad entre ellos. ¿Por qué -se preguntaban los políticos de aquel tiempo- los cristianos tienen mucho dinero? Entonces tienen tesoros escondidos y de ahí también vienen las persecuciones, para adueñarse del tesoro de los cristianos. ¿Por qué? Porque en una sociedad como esa, era incomprensible que entre personas no familiares tuvieran relaciones con solidaridad, con entrega más allá de las ventajas, porque se ayudaba sin mirar ningún interés y ninguna ventaja y en el tiempo de Jesús y en el tiempo del cristianismo no había ventajas, no había al fin un retorno, por lo que entonces se intervenía con la solidaridad.
“Nuestra fe se construye sobre la dinámica del amor”
Entonces se pensó que los cristianos tenían que tener mucho dinero hasta de sobra porque esto era la razón del porque se ayudaban Y esto ¿por qué? porque era inconcebible que la fe cristiana se construyera en la dinámica del amor. Pero es esto, nuestra fe se construye sobre la dinámica del amor, el amor es la expresión más sincera, más verdadera que encontramos dentro del camino de la fe.
“Mi relación con Dios es una relación de verdad, de amor”
Cuando escuchamos: “le preguntan a Jesús ¿cuáles eran las leyes, los mandamientos más importantes?” Eran 610 los mandamientos en el pueblo de Israel. Los fariseos los conocían de memoria, los expertos de escritura los conocían de memoria, entonces había discusiones entre las escuelas rabínicas de los maestros. ¿Cuáles eran los mandamientos más importantes? Jesús responde sobrepasando los mandamientos, la respuesta de Jesús es la respuesta de oración, la oración que cada Israelita hacía en la mañana y en la noche: “Escucha Israel, el Señor es tu Dios, amarás al Señor tu Dios” Es esta la respuesta, es una respuesta de oración que pasa más allá de los mandamientos y es esto en el corazón de la relación con Dios, en el cristianismo, es una relación de amor. Esto si quieren nos introduce en el evangelio de hoy, y aquí viene la reflexión que hace al corazón de todos, tenemos que asumir, mi relación con Dios es la de un súbdito, mi relación con Dios es la de uno que tiene miedo después, mi relación con Dios es una relación de verdad, de amor.
“¿hace cuánto que no dices a tus papás que los amas?”
¿El amor vive sin que se exprese? Está la otra pregunta que viene, entonces si el amor necesita expresarse, cuántas relaciones se enfrían ¿por qué? Porque no se dicen que se aman y a veces cuando hay adolescentes que en el diálogo personal en una orientación espiritual le hablan de la dificultad de relación o con compañeros, compañeras o con la familia y le pregunto ¿hace cuanto que no dices a tus papás que los amas?
“A veces no decimos a las personas que las amamos porque tenemos miedo de que esto implique una responsabilidad en el amar”
Se quedan sorprendidos y se dan cuenta que es demasiado tiempo que no se dicen que se aman, peor a veces entre esposos y esposas “¿Ha por que yo lo tengo que decir? Ya lo sabe” No funciona así, el amor necesita expresarse ¿ya lo sabe que lo amas? Dígalo, ¿qué problema tienes al decirlo? ¿Acaso tienes miedo? Si porque cuando le dices te amo te pones en juego, entonces muchas veces somos como un San Pedro cuando Jesús le dice: “¿Me amas tu más que todos los demás?” Pedro responde “Señor tu sabes que te quiero” ha bajado el tiro Pedro, es interesante entonces Jesús le vuelve a decir: “Pedro entonces tú me quieres” es Jesús que baja el tiro esta vez, es así, el amor exige y a veces no decimos a las personas que las amamos porque tenemos miedo de que esto implique una responsabilidad en el amar y entonces nos excusamos: “Ya lo sabe”
¿Tienes miedo de quién te dice te amo? Porque cuando te dicen te amo, también te obliga a tomar en cuenta esta relación de amor… La respuesta tendría que ser: “Yo también te amo”
El amor necesita expresarse, mira en tu corazón, tienes miedo de decir que amas, ¿tienes miedo de quién te dice te amo? Porque cuando te dicen te amo, también te obliga a tomar en cuenta esta relación de amor o le tienes que decir a mi no me interesas, sal de mis zapatos, o si no… Si aceptas que te digan: “Te amo” ¿Cuál es la respuesta? Tendría que ser: “yo también te amo”. Pero si lo dices ya estás en el baile otra vez y esto a veces nos da miedo, porque es interesante cuando a las parejas les digo: ¿por qué no se están casando? A veces si hay dificultad económica por que con el matrimonio va la fiesta y es importante también para las relaciones, pero muchas veces, sobre todo los hombres, con todo el respeto y el cariño para las mujeres, sobre todo los hombres te dicen: “Si me caso es que te sientes amarrado” ¿acaso el amor es un amarre?
“Por derecho no se ama, porque el amor jamás sella el derecho”
Tendrás que revisar tu manera de pensar y de sentir el amor, claro es que, si como dicen los expertos, la primera causa del divorcio es el matrimonio, ciertamente, pero es porque cuando te casas entras en la lógica que ya no necesitas cuidar el amor, ya lo tienes por derecho y ahí ya lo has destruido, porque por derecho no se ama, porque el amor jamás sella el derecho.
“Hasta a la política se le exige que sea capaz de amar, porque si no es capaz de amar no es capaz de servir”
Bien a veces de verdad todavía el evangelio hoy nos desafía a una reflexión que nos pide dar un paso más, crecer como personas, como comunidades, familiares, cristianas, como comunidad social, hasta a la política se le exige que sea capaz de amar, porque si no es capaz de amar no es capaz de servir, y si no es capaz de servir hasta la política es solo una cuestión de poderes y solo enfrentamiento.
El último detallito, hasta en la manera que trabajamos en nuestro trabajo, se entiende si lo hacemos por deber o lo hacemos por amor. Hasta en esto.


