Internacional

Mons. Estanislao al Sinodo: Que los jóvenes salgan a evangelizar a los jóvenes y sus familias

El Responsable de Pastoral Juvenil en Bolivia subrayó que el anuncio -del Evangelio-  debe partir de la propia vida y cultura de los jóvenes.

Monseñor Estanislao sostuvo una de las primeras intervenciones programadas en el Sinodo de los Obispos dedicado a “La juventud, la fe y el discernimiento Vocacional”. En su intervención, habló de: “La crisis en la trasmisión de la fe en la familia” y reivindicó el valor que ésta tiene para los jóvenes como “punto de referencia privilegiado en el proceso de desarrollo integral de la persona y por tanto de la fe”. En ese sentido, propuso al Sínodo trabajar sobre la propuesta de los jóvenes evangelizadores de su familia y otros jóvenes.

Su intervención se realizó en la segunda jornada de trabajo del Sinodo que se inauguró ayer miércoles 3 de octubre y que se prolonga hasta el 28 del presente. De estas sesiones, que se realizan en el Aula del Sínodo del Vaticano, participa el Santo Padre Francisco durante toda la mañana, por la tarde los Padres Sinodales participan de reuniones temáticas, grupales y regionales.

Durante su alocución, Monseñor Estanislao reconoció que “En la realidad actual, marcada por la irrupción de las nuevas tecnologías, la difusión de una cultura post moderna donde predomina el relativismo moral y la creciente secularización, la situación ha cambiado considerablemente, las rupturas que se han dado son enormes, entre ellas, la ruptura en la trasmisión de la fe que desde siempre ha sido el espacio privilegiado de la familia”.

En ese sentido y a manera de propuesta para el Sinodo, aseguró que “Si los jóvenes evangelizan a los jóvenes desde los ámbitos donde estos se encuentran: colegios, universidad, deporte, nuevas tecnologías y desde la propia familia… entonces la evangelización se realzará en el propio contexto cultural y en el ambiente en el que ellos se desenvuelven”.

 Subrayó también que “Hay que dar mucha mayor atención pastoral a la familia y a sus problemas porque al hacerlo, estamos también poniendo atención a la fuente primera de donde los jóvenes beben su educación, sus valores y su fe”.

“Nuestras familias deben volver a ser el espacio donde los jóvenes se alimentan del amor, la confianza, el diálogo y el perdón y donde ellos mismos se convierten en evangelizadores de su propia familia anunciado a Cristo Resucitado. Así mismo, nuestras Parroquias y grupos juveniles precisan líderes jóvenes con valores humanos y cristianos, con amplia formación y vivencia desde la experiencia de Jesús que se sienten protagonistas y capaces de atraer a otros jóvenes” dijo en parte de su intervención.

Les dejamos el texto completo de las palabras que pronunció para el Sinodo y el Santo Padre Francisco:

SÍNODO DE LOS OBISPOS

LOS JOVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

– MONS. ESTANISLAO DOWLASZEWICZ OFM CONV.-

TEMA: CRISIS EN LA TRASMISIÓN DE LA FE EN LA FAMILIA (CAP. 1 N° 11)

Venerables hermanos en el Episcopado:

El Papa Francisco desde el inicio de su pontificado ha tenido una predilección muy especial por los jóvenes, nos lo demostró en el encuentro de Rio de Janeiro donde nos decía: “cuando aislamos a los jóvenes, cometemos una injusticia; les quitamos su pertenencia. Los jóvenes tienen una pertenencia, una pertenencia a una familia, a una patria, a una cultura, a una fe» (Viaje apostólico a Río de Janeiro 22 de julio de 2013).

El Papa subrayaba en aquel entonces “pertenencia a una familia y pertenencia a una fe”. En la realidad actual, marcada por la irrupción de las nuevas tecnologías, la difusión de una cultura post moderna donde predomina el relativismo moral y la creciente secularización, la situación ha cambiado considerablemente, las rupturas que se han dado son enormes, entre ellas, la ruptura en la trasmisión de la fe que desde siempre ha sido el espacio privilegiado de la familia.

El Instrumentum Laboris al respecto es interesante y nos da pie para buscar respuestas que la Iglesia debe ofrecer para responder a la crisis que viven muchos jóvenes a la hora de confrontar el proceso de fe de sus padres con el que viven ellos hoy en día.

En el capítulo I, N° 11 se nos dice que “la familia continúa y representa un punto de    referencia privilegiado en el proceso de desarrollo integral de la persona y por tanto de la fe.   Los jóvenes también subrayan cómo las dificultades, las divisiones y las fragilidades de las familias son fuente de sufrimiento para muchos de ellos.

Al profundizar los desafíos que nos plantea el Documento Instrumentum Laboris me detendré en tres aspectos importantes: Visión – Misión y Acciones concretas.

VISIÓN.-

Si los jóvenes evangelizan a los jóvenes desde los ámbitos donde estos se encuentran: colegios, universidad, deporte, nuevas tecnologías y desde la propia familia… entonces la evangelización se realzará en el propio contexto cultural y en el ambiente en el que ellos se desenvuelven.

Desde América Latina en el V CAM realizado en la Arquidiócesis de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en julio pasado, se pedía como prioridad: “Evangelizar la familia, clave de la transformación social y cultural. Hay que dar mucha mayor atención pastoral a la familia y a sus problemas porque al hacerlo, estamos también poniendo atención a la fuente primera de donde los jóvenes beben su educación, sus valores y su fe. Tomando como modelo la familia de Nazaret, las familias cristianas deben ser comunidades de vida y de amor desde donde los jóvenes pueden experimentar la vivencia madura del amor como entrega total a las personas necesitadas desde la propia familia.

MISIÓN.- Como Iglesia, debemos asumir la realidad de que hoy la mayoría de los jóvenes no están en las Parroquias y que no perciben en ellas el rostro juvenil y fascinante de Jesús. Por eso, como Jesús, Nosotros Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, toda nuestra comunidad eclesial, debe salir al encuentro de los jóvenes allí donde ellos se encuentran, con valentía, parresía y a la vez con ternura.

Esto supone abrir las Parroquias y las Instituciones eclesiales a los jóvenes, de tal manera que sean lugares de encuentro y que sientan la Parroquia como “su casa”, pero a la vez que sientan la calidez que tenía Jesús con aquellos a quienes se acercaba. El anuncio debe partir desde la vida y desde allí contagiar a los jóvenes con el mensaje de salvación de Jesús, que tiene que ser Buena Noticia que invita a soñar en ideales grandes y a transformar la realidad, propiciando la vida plena a la que aspira la juventud de hoy. Esto no excluye la radicalidad del mensaje de Jesús, la cruz, la utopía y la santidad de vida.

ACCION. Todo lo dicho anteriormente puede ser muy bello y hasta utópico si es que no ponemos los medios necesarios y urgentes para pasar de la teoría a la práctica y si no tenemos un objetivo claro.

Nuestras familias deben volver a ser el espacio donde los jóvenes se alimentan del amor, la confianza, el diálogo y el perdón y donde ellos mismos se convierten en evangelizadores de su propia familia anunciado a Cristo Resucitado. Así mismo, nuestras Parroquias y grupos juveniles precisan líderes jóvenes con valores humanos y cristianos, con amplia formación y vivencia desde la experiencia de Jesús que se sienten protagonistas y capaces de atraer a otros jóvenes.

Frente a la crisis de fe que viven tantos jóvenes, sabemos que hay muchos otros que se sienten capaces de emprender caminos nuevos y convertirse en evangelizadores de otros jóvenes, sólo esperan que desde la Iglesia les acompañemos y les empujemos a la aventura que Jesús propuso a sus discípulos: “El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. El que quiera salvar su vida, la perderá; quien la pierda por mí y la Buena Noticia, la salvará” (Mc 8, 34-35).

Mons. Estanislao Dowlaszewicz

Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra- Bolivia

Responsable por la Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal de Bolivia.

 

Fuente: Campanas – Iglesia Santa Cruz