Santa Cruz

Mons. Braulio Sáez, 50 años de sacerdocio “El sacerdote es uno más del pueblo, al Servicio del pueblo”

El Obispo Auxiliar de Santa Cruz, Mons. Braulio Sáez, ha cumplido 50 años de vida sacerdotal. Con este motivo la Arquidiócesis de Santa Cruz se sumó al festejo con una Solemne celebración Eucarística de acción de gracias presidida por Mons. Sáez y concelebrada con el Arzobispo de Santa Cruz Mons. Sergio Gualberti y los Obispos auxiliares Mons. Estanislaw Dowlaszewicz y Mons. Rene Leigue. La Celebración contó con la participación del Padre Provincial de los Padres Carmelitas a cuya congregación religiosa pertenece el Obispo Sáez y la participación de sacerdotes, religiosos y religiosas.

Mons. Braulio Saez, preside la celebración.

En su Homilía, el Obispo Sáez expresó que es el Señor quien nos manda a predicar y anunciar el evangelio y a proclamar las maravillas del Señor. En ese contexto al celebrar su aniversario de Ministerio Sacerdotal indicó que “Cantaré las misericordias que el Señor ha hecho en mi vida a lo largo de estos 50 años”.

Mons. Braulio continuó su homilía testificando que después de haber conocido a Cristo, “50 años de sacerdocio son lo mejor que me ha podido suceder” y se maravilla por que “descubro en esta etapa de mi vida es mi pequeñez frente a la gran misericordia de Dios”.

A pesar de que han transcurrido 50 años de servicio siente que “me entra un cierto temor por no haber correspondido lo suficiente a la entrega y el servicio” que ha realizado con “Manos vacías, abiertas por las que pasa siempre la Gracia de Dios”, eso quiero y he querido ser siempre”.

Por otro lado Mons. Braulio recordó que desde los 10 u 11 años “quería darme por entero y consagrarme al Señor” y expresó que Dios se manifiesta en la sencillez, en la vida de cada día, en el amor de una familia que enfrenta la vida con valentía y remarcó que desde los 8 años ayudaba en la celebración de la Santa Misa como monaguillo.

Al rememorar su ordenación sacerdotal recordó el texto que definía su vida sacerdotal: “Sacado de entre los hombres, al servicio de los hombres” y apuntó que Dios elije al que Él quiere, sin mirar su condición social o cualidades humanas ya que el sacerdote es uno más del pueblo, al Servicio del pueblo

Al referirse a la Eucaristía, indicó que es central porque ahí está Cristo y se pone al servicio y como alimento de los hombres, en consecuencia la vocación implica radicalidad, servicio, cruz, entrega, gratuidad, desprendimiento y generosidad

Por otro lado animó a los Jóvenes que sienten el llamado a la vocación sacerdotal indicándoles que no tengan miedo, sean generosos, que surjan vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Les animó transmitiéndoles su “esperanza en Cristo, en la Iglesia, en este pueblo de Dios que acompaño en la fe”

Mons. Braulio expreso su gratitud en primer lugar “a mi familia donde me crie y a la familia del Carmelo que me acogió”. Continuó agradeciendo a los sacerdotes y a las personas “que han conformado mi sacerdocio y mi manera de ser” entre ellas a Mons. Sergio Gualberti y especialmente al Cardena Julio Terrazas a quien sirvió como obispo auxiliar en Oruro y en Santa Cruz.

Antes de concluir expresó su saludo a “Mi Iglesia de Oruro, mi primer amor episcopal” y mi amor del presente la Iglesia de Santa Cruz que hicieron posible la celebración de estos 50 años de sacerdocio.

HOMILÍA DE MONS. BRAULIO SAEZ

Obispo Auxiliar de Santa Cruz

Pronunciada en la Catedral de Santa Cruz

Abril 8 de 2018

  • El señor nos manda anunciar el evangelio y proclamar las maravillas del Señor
  • Cantaré las misericordias que el Señor ha hecho en mi vida a lo largo de estos 50 años
  • Después de haber conocido a Cristo, 50 años de sacerdocio son lo mejor que me ha podido suceder
  • Lo que descubro en esta etapa de mi vida es mi pequeñez frente a la gran misericordia de Dios
  • Me entra un cierto temor por no haber correspondido lo suficiente a la entrega y el servicio
  • Manos vacías, abiertas por las que pasa siempre la Gracia de Dios, eso quiero y he querido ser siempre
  • Desde los 10 u 11 años quería darme por entero y consagrarme al Señor
  • Dios se manifiesta en la sencillez, en la vida de cada día, en el amor de una familia que enfrenta la vida con valentía
  • Desde los 8 anos ayudaba en la celebración de la Santa Misa como monaguillo
  • “Sacado de entre los hombres, al servicio de los hombres”
  • Dios elije al que Él quiere, sin mirar su condición social o cualidades humanas
  • El sacerdote es uno más del pueblo, al Servicio del pueblo
  • La Eucaristía es central porque ahí está Cristo y se pone al servicio y como alimento de los hombres
  • La vocación implica radicalidad, servicio, cruz, entrega, gratuidad, desprendimiento y generosidad
  • Jóvenes, no tengan miedo, sean generosos, que surjan vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa
  • Tengo mucha esperanza en Cristo, en la Iglesia, en este pueblo de Dios que acompaño en la fe
  • Agradezco a mi familia donde me crie y a la familia del Carmelo que me acogió
  • Agradezco a los sacerdotes y a las personas que han conformado mi sacerdocio y mi manera de ser
  • Saludo a Mi Iglesia de Oruro, mi primer amor episcopal y mi amor del presente la Iglesia de Santa Cruz

El Señor nos manda anunciar el evangelio y proclamar las maravillas del Señor

Mis queridos hermanos y hermanas, que hermosas las lecturas que acabamos de proclamar, pienso que estas lecturas tienen que ser como el corazón de nuestra fe, en este día tan importante en que celebramos la Octava de la Pascua del Señor y también tiene que ser para nosotros ese mensaje que el Señor nos manda a predicar y anunciar el evangelio y a proclamar las maravillas del Señor.

Cantaré las misericordias que el Señor ha hecho en mi vida a lo largo de estos 50 años

En primer lugar quiero pedirle al Señor Arzobispo, mejor dicho darle muchísimas gracias a nuestro Arzobispo, Mons. Sergio que me permite celebrar este acontecimiento de los 50 años con cada uno de ustedes, con nuestra Iglesia de Santa Cruz. Y efectivamente seria muy bonito meterme de lleno a reflexionar lo que nos pide el Señor en este día de la pascua del Señor y las lecturas que hemos escuchado. Y me ha pedido también que sea breve pero que diga alguna cosa de lo que significa para mi estos 50 años. Lo que he escogido justamente este día que celebramos el día de la misericordia por voluntad del Santo Juan Pablo II “El día de la misericordia del Señor” pues este verso que me inspira: “Misericordias domini in aeternum cantabo” “Cantare las misericordias del Señor” y cantaré las misericordias que el Señor a hecho en mi vida a lo largo de estos años.

Después de haber conocido a Cristo, 50 años de sacerdocio son lo mejor que me ha podido suceder

Me uno a quienes se sienten deudores de dar testimonio de la misericordia que el Padre ha tenido conmigo, y puedo asegurarles que toda mi vida ha sido y es una manifestación de ese amor misericordioso que no tiene límites y como prueba de ello el haberme llamado a ser sacerdote. Su sacerdote desde hace 50 años, una vocación que me sobrepasa y que a esta altura de la vida puedo decirles que es lo mejor que me ha podido suceder después de haber conocido a Jesucristo y es El Jesús quien se fijó en mi para ser su testigo, su servidor y dispensador de su gracia.

Lo que descubro en esta etapa de mi vida es mi pequeñez frente a la gran misericordia de Dios

Después de 50 anos de sacerdote, hago mías las palabras de San Pablo “Se en quien he puesto mi confianza y estoy convencido de que puede custodiar el bien que me ha encomendado. San Agustín decía en uno de sus coloquios: “Cuanto mas te conozco a ti Señor mío mas me conozco a mi mismo. Y lo que descubro en esta etapa de mi vida es justamente mi pequeñez y la gran misericordia que Dios ha tenido para conmigo. Por eso en este día no es pertinente ni importante hacer una historia de estos 50 años y contarles lo que yo haya hecho, sino ponerme ante la mirada de Dios y dar gracias por lo que El ha realizado en mi vida, y a través mío, en tantas personas que se han cruzado en el camino. Y ciertamente no encuentro lugar para vanagloriarme.

Me entra un cierto temor por no haber correspondido lo suficiente a la entrega y el servicio

Cuando leo la parábola de los talentos, en el Evangelio de San Mateo en que narra como el rey reparte los talentos a uno le dio 5 a otro 2 a otro 1, a cada uno según su capacidad y se va de viaje a un país lejano. Les aseguro que me entra un cierto temor por no haber correspondido lo suficiente a la entrega y el servicio. Alguien ha dicho que el privilegio del cristiano es poder dar, infinitamente más de lo que posee. Ojalá que no haya enterrado o devaluado esos talentos que me encomendó el Señor.

Manos vacías, abiertas por las que pasa siempre la Gracia de Dios, eso quiero y he querido ser siempre

Por eso me pongo ante el buen Jesús que se fijo en mi para ser su ministro sacerdotal y episcopal y pedirle perdón por haber ocultado muchas veces el denario que me entrego para hacerlo fructificar.

Cuando entonamos el bello canto de las manos vacías, me veo retratado y quisiera hacer mías las bellas palabras de Bernanos que hablaba de “El dulce milagro de las manos vacías, a través de las cuales puede pasar el torrente de gracia de Dios, eso quiero y he querido ser siempre: Manos vacías, abiertas por las que pasa siempre la Gracia de Dios.

Desde los 10 u 11 años quería darme por entero y consagrarme al Señor

A lo largo de estos años, 50, muchos jóvenes me han preguntado: ¿Desde cuando es sacerdote y por qué eligió Ud. ser sacerdote?. Una pregunta que nunca me ha costado responder, por que la llevo en el alma y porque para mi es fundamental, porque es la esencia de mi vida. Mi vocación se va haciendo realidad desde muy niño, puedo asegurarles que desde los 10 u 11 años quería darme por entero y consagrarme al Señor. Dos fueron los factores que influyeron en mi decisión de ser Sacerdote: En primer lugar el amor, la fe y el ambiente transparente de religiosidad de mi familia, éramos 5 hermanos papá y mamá donde fui creciendo y descubriendo como es éste Dios que es Amor.

Dios se manifiesta en la sencillez, en la vida de cada día, en el amor de una familia que enfrenta la vida con valentía

Un Dios que se manifiesta en la sencillez, en la vida de cada día, en el amor de una familia capaz de enfrentar la vida con limitaciones, pero a la vez con la entereza y valentía para no dejarse acobardar por las dificultades y las adversidades. Una familia como diría el Papa Francisco, donde se vive la alegría del amor. Fue mi familia donde nací, donde crecí y donde mamé aquello que realmente ha dado sentido a mi vida.

Desde los 8 años ayudaba en la celebración de la Santa Misa como monaguillo

Asimismo también el modelo que encontré en el sacerdote de mi pueblo: Don Benito que fue para mi un referente maravilloso todos los días, pues desde los 8 años le ayudaba en la celebración de la Santa Misa como monaguillo. Lo que más me impresionaba era su modo de celebrar la Eucaristía, también su testimonio de vida entregada, coherente y siempre al servicio de los niños y de los jóvenes a quienes dedicaba muchas horas y días en la formación de la doctrina cristiana y les ayudaba en las tareas escolares.

“Sacado de entre los hombres, al servicio de los hombres”

Después de largos años de vida religiosa y de estudio en la querida familia del Carmelo Teresiano llegaría el momento de la ordenación sacerdotal, recuerdo que elegí un texto muy bello que definía toda mi vida de ser Sacerdote, “Sacado de entre los hombres, al servicio de los hombres, para ofrecer dones y sacrificio por los pecados” (Hb 5,1)

Dios elije al que Él quiere, sin mirar su condición social o cualidades humanas

Dios, queridos hermanos, nos desconcierta siempre porque se fija en el que El quiere, elige sin mirar su condición social o cualidades humanas. Llama porque nos necesita, la vocación es una manifestación de Dios pero también es un capricho de Dios porque nos necesita.

El sacerdote es uno más del pueblo, al Servicio del pueblo

El sacerdote es eso, uno más del pueblo al servicio del pueblo, un misterio inexplicable que nos configura con Cristo, sumo y eterno sacerdote del Padre, enviado al mundo para salvar a los hombres de la esclavitud del pecado, esta para perdonar, para llevar noticia buenas, para curar el corazón roto por tantas heridas, para consolar a los tristes, anunciar la buena noticia del reino y sobre todo para celebrar el sacramento del amor, la eucaristía que es fuente y cúlmen de toda la vida cristiana.

La Eucaristía es central porque ahí está Cristo y se pone al servicio y como alimento de los hombres

Desde muy niño, recuerdo que para mi la eucaristía era central. ¿Por qué? Porque ahí está Cristo y ahí se pone Cristo al servicio y como alimento de los hombres. Y ante este derroche de la gracia divina en mi vida, una pregunta que me hago siempre: ¿Cómo ser un buen administrador, transmisor y comunicador transparente de la insondable gracia de la Misericordia, para que pueda verse a través de mi persona al Dios escondido? A ese Dios que es Amigo y pastor que llevamos siempre dentro de nuestro corazón?

La vocación implica radicalidad, servicio, cruz, entrega, gratuidad, desprendimiento y generosidad

Queridos hermanos, la Iglesia esta viviendo tiempos de crisis vocacional, profundos, de verdad. Yo titularía más bien de “Crisis de Generosidad”. Lo que estamos viviendo es una verdadera “Crisis de Generosidad” los jóvenes de hoy tienen miedo de arriesgar, tienen miedo de opciones que comprometen toda la vida, tienen miedo de una vocación que humanamente no es rentable económicamente y que por lo contrario implica radicalidad, servicio, cruz, entrega, gratuidad y mucho amor y mucho desprendimiento y mucha generosidad.

Jóvenes, no tengan miedo, sean generosos, que surjan vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa

Por eso desde aquí desde estos espacios que nos brinda la Eucaristía, hago un llamado a los jóvenes para que no tengan miedo, para que sean generosos, para que en nuestra Iglesia de Santa Cruz de la Sierra surjan vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida religiosa. Que en las familias queridos hermanos haya generosidad y haya sobre todo mucho amor para que el Señor infunda la vocación en tantos jóvenes.

Tengo mucha esperanza en Cristo, en la Iglesia, en este pueblo de Dios que acompaño en la fe

Una de las actitudes que deberíamos tener todos ante el Señor resucitado en esta fiesta que estamos celebrando y que acá -ante ustedes- la hago mía, es la de seguir viviendo en confianza esperanzada. Sí queridos hermanos, tengo mucha esperanza en Cristo, tengo mucha esperanza en la Iglesia, tengo mucha esperanza en este pueblo de Dios que me corresponde acompañar en el camino de la fe. Y por eso hago mías las palabras del Apóstol San Pablo cuando dice: “Lo que quiero es conocer a Cristo y sentir en mi el poder de su resurrección, tomar parte en los sufrimientos, configurarme con su muerte, con la esperanza de alcanzar la resurrección de la muerte. Y también con el Apóstol Pablo quiero decir: “No es que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, yo sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo como Cristo me alcanzo a mi, un día hace 50 años.

Agradezco a mi familia donde me crié y a la familia del Carmelo que me acogió

Queridos hermanos esa es un poco la historia de mi vida, la historia de mi vocación. Al final quiero dar pues mis agradecimientos en primer lugar a mi familia que fue donde me crié y que están presentes en esta celebración de la Eucaristía, aunque ausentes. Quiero dar gracias también a la familia del Carmelo que fue la que me acogió. Están aquí mi comunidad de los padres carmelitas con los que vivo y con los que estoy gozando de esa paz en el convento.

Agradezco a los sacerdotes y a las personas que han conformado mi sacerdocio y mi manera de ser

Quiero también recordar sobre todo a nuestro Arzobispo Sergio que me acogió en esta Iglesia de Santa Cruz y particularmente quiero recordar a nuestro queridísimo Cardenal Julio que fue a quien serví también como Obispo Auxiliar en Oruro y después aquí en Santa Cruz. A los sacerdotes que me acompañan, a tantas personas que a lo largo de mi vida me han ido conformando mi sacerdocio y mi manera de ser, mi temperamento.

Saludo a Mi Iglesia de Oruro, mi primer amor episcopal y mi amor del presente la Iglesia de Santa Cruz

Y no podía olvidar queridos hermanos también aquí a mi Iglesia de Oruro y a su Obispo y pastor, al presbiterio, a la vida consagrada y a esa gente sencilla y maravillosa que se cobija bajo la protección de la Virgen del Socavón. Pero les digo, no se pongan celosos mis queridos amigos de Santa Cruz. Aquel, el de Oruro, fue mi primer amor Episcopal, ustedes son mi amor presente. Hoy quiero ofrecer esta Eucaristía por toda esa pléyade de personas amigas que han ido haciendo posible la celebración de estos 50 años de vida sacerdotal.

Muchísimas gracias a todos.