Internacional

Misa de Inauguración de la JMJ 2013 en Rio de Janeiro

(Rio de Janeiro – Brasil) Más de 500.000 jóvenes de todo el mundo asistieron hoy en la playa de Copacabana de Río de Janeiro a la misa de apertura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ 2013) , en la que fueron recordadas las palabras de Juan Pablo II: «América se tu misma, fiel a Cristo» y resiste «ante quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza».

Misa sin el Santo Padre

El papa Francisco, quien llegó la víspera a Brasil, no asistió a la misa pero envió un mensaje que fue leído antes de la celebración en el que pidió a los jóvenes seguir el ejemplo de Cristo y convertirse en misioneros. “Vayan, hagan discípulos”, escribió Francisco en su cuenta Twitter.

Hoy, el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, de cuyo dicasterio dependen lasJMJ, y el arzobispo de Río de Janeiro, Orami Joao Tempesta, abrieron la cita mundial con una misa multitudinaria en la playa de Copacabana, en una tarde desapacible, lluviosa y con viento, que no desalentó a los ciento de miles de jóvenesque han convertido la ciudad en el centro mundial de la Iglesia.

Temor a las manifestaciones

Entre los peregrinos persistía sin embargo la inquietud de que las manifestaciones sociales pudieran perturbar la ceremonia, tal como ocurrió tras la llegada del papa a Rio. Los manifestantes denunciaban el costo de esta visita papal que se eleva a cerca de 40 millones de euros.

Bernardinho, un peregrino procedente de Ángola, estima normal que “en un acontecimiento de esta magnitud, haya personas que deseen aprovechar para crear situaciones desagradables. Sabíamos que protestas como las del lunes podrían ocurrir. Aunque bueno, por el momento, todo parece bajo control”.

En medio del fervor y entonando canciones religiosas, centenares de miles de jóvenes se dispersaron en calma. La próxima cita es el jueves, ésta vez sí con presencia del papa, también en Copacabana. Este miércoles, entre tanto, Francisco celebrará una misa en el famoso Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, la virgen negra patrona de este país.