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Mexicanos se consagran al Sacratísimo Corazón de Cristo Rey al finalizar el Año de la Fe

A los pies del cerro del Tepeyac se impone una nueva figura de Cristo Rey que mide seis metros de alto y pesa más de tonelada y media. De bronce imponente, ese monumento, que es más grande que la figura de Juan Pablo II, que se observa a unos metros, será coronado hoy en un acto encabezado por el arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, como parte de las actividades de la clausura del año de la fe que oficialmente será el domingo a las 12:00 horas en la Catedral del Distrito Federal.

La escultura representa legado de paz, amor y esperanza para el pueblo de México y sus futuras generaciones. Fue construida a iniciativa de laicos que presentaron el proyecto a la Arquidiócesis de México en el lado norponiente a las faldas del Tepeyac, donde ayer albañiles seguían realizando trabajos. Es obra del artista Francisco Cárdenas, quien también creó la estatua de Juan Pablo II.

“Para el católico Jesucristo es el centro de toda nuestra vida, es la fuente de nuestra vida, de nuestra espiritualidad. De tal manera que coronarlo como rey, es reconocer que él es Dios y que gobierna sobre todo el universo. Una expresión viva que utilizaba Jesús era: el reino de los cielos está aquí cerca. Y esta estatua, esta coronación y es una manera de decir: Señor, tú eres nuestro rey, nosotros somos tuyos, nos entregamos, nos consagramos aquí”, explicó Pedro Agustín Rivera Díaz, rector del Templo Expiatorio a Cristo Rey, en la antigua Basílica de Guadalupe.

La Arquidiócesis de México consideró que era adecuado enmarcar el acto en las actividades que darán fin al año de la fe, pero también para hacer eco de la constante invitación del papa Francisco para salir al encuentro y reavivar la unión, así como la fe de los católicos y de la humanidad.

Se pretende, dijo Rivera Díaz, hacer este acto en un ambiente festivo, que comenzará desde las cuatro de la tarde en el atrio de la Basílica, donde habrá música, algunas reflexiones, una eucarística y habrá la proyección de un video a través del cual el papa Francisco dará un mensaje.

Se quiso que fuera en el Tepeyac, porque para los católicos mexicanos y de otros países de América Latina, es de gran importancia el acontecimiento guadalupano.

“La virgen de Guadalupe llega a estas tierras a enseñarnos su amor y su amor es Jesucristo, la clausura del año de la fe hace que nos acojamos a este mensaje de la Virgen de Guadalupe, y con esto nosotros coronamos a su hijo Jesucristo como rey”, dijo Rivera Diaz.

De acuerdo con información de la Arquidiócesis de México, será un momento importante, durante la celebración de hoy, cuando el cardenal Rivera Carrera consagre a los mexicanos al Sacratísimo Corazón de Cristo Rey, tal como se hizo el 11 de enero de 1914.

En aquella ocasión, en una misa en la Catedral de la Ciudad de México, se realizó la consagración, y mientras el Arzobispo de México depositaba a los pies de la imagen las insignias reales, los jóvenes presentes empezaron a gritar: “¡Viva Cristo Rey!”.

Esta consagración se realizó con la fórmula de Consagración del Papa León XIII, aunque México renovó su consagración durante el Congreso Eucarístico de 1924 con una fórmula especial.

Luis Miguel Álvarez Pérez, uno de los promotores del acontecimiento que hoy se realizará, resaltó: “Nuestro país atraviesa por una situación difícil y la idea nace básicamente de la necesidad de muchas familias mexicanas de heredarles un mejor mundo a nuestros hijos. De dejar un legado de esperanza en un punto muy especial de encuentro con Cristo, como es la Villa de Guadalupe”.

La obra

La escultura de bronce mide seis metros de alto y presenta a Cristo de cuerpo entero, coronado como Rey, con su Sagrado Corazón expuesto, con el cetro en su mano izquierda y su mano derecha en señal de bendición, parado sobre un mundo.

Tendrá una entrada denominada “Camino de las Bienaventuranzas”, con 12 estaciones de cantera. La primera con una frase de Juan Pablo II como introducción a las Bienaventuranzas; la segunda dedicada al Sagrado Corazón de Jesús y la tercera al Inmaculado Corazón de María, para luego continuar con las nueve Bienaventuranzas. El pasillo remata en un atrio donde estará ubicada la escultura de Cristo Rey.

La celebración culminará con una procesión por el atrio del Santuario, con una réplica de la corona que impondrá Rivera Carrera a la escultura, para luego pronunciar la consagración al Sagrado Corazón de Cristo Rey y el juramento de fidelidad que se hizo en 1924.