Familia, ¡sé lo que eres! (San Juan Pablo II)
Queridas Hermanas y Hermanos
En este primer día del Año Nuevo dedicado a Santa María Madre de Dios quisiera transmitirles un abrazo lleno de Paz y Amor, especialmente a todas las familias llamadas a ser Iglesias domésticas (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2204).
La fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José, que hemos celebrado ayer, suscita en mí sentimientos de agradecimiento, porque en sus esperanzas, en sus ilusiones y también, en las dificultades que tuvieron que enfrentar, sobre todo, en su fe incondicional al proyecto de Dios, he visto reflejada muchas veces:
➢ A mi propia familia donde he crecido;
➢ A tantas familias encontradas en el camino vocacional, que me ayudaron a cantar y alabar a Dios, y perseverar en la formación religiosa inicial;
➢ A las familias que me acogieron en mi ministerio sacerdotal, los primeros cuatro años, en Polonia;
➢ En el camino misionero, que comencé en la parroquia de Santa Clara de El Fortín Libertad, en las familias de la Tercera Orden de San Francisco en Cochabamba, en las familias que me acompañaron en la parroquia de Santa Ana, en la Recoleta de Sucre;
➢ Y finalmente en las familias comprometidas de las parroquias de nuestro Vicariato, sin las cuales nuestra pastoral perdería el rostro de la fe, de la amistad, y de la solidaridad.
Pero estos sentimientos de gratitud, que me brotan desde la experiencia creyente, no ignoran las crisis que actualmente se viven en muchas de las familias a quienes somos enviados para llevar el anuncio del Evangelio. Crisis que provienen de diferentes frentes:
➢ El influjo de la tecnología, que silencia los diálogos profundos y los sustituye por mensajes rápidos, sin otro fin que la inmediatez,
➢ El consumismo, que despierta necesidades por encima del poder adquisitivo de las familias y termina en el fraude, la ansiedad frente al pago de los créditos, la violencia y la desesperación…
➢ Los llamados genéricamente “vicios”: el alcohol, la droga, la infidelidad provocada por alterar sentido humano de la sexualidad… Todos estos “vicios” causan heridas profundas que dificultan el perdón y la reconciliación.
➢ Las ideologías políticas que no valoran a la familia en sus programas de salud, educación, oportunidades laborales, protección y defensa de sus derechos, sentido de la dignidad de la persona por encima de cualquier fin partidista.
Podríamos seguir enumerando crisis en las familias y hacer un análisis de las causas y consecuencias, pero prefiero animar a construir entre todos una Pastoral Familiar, sólida y eficaz, sólo posible con el compromiso decidido de la comunidad parroquial.
Importancia de la Pastoral Familiar
Las directrices del Plan Nacional de la Pastoral familiar, trienio 2024 – 2026, viendo el contexto económico, social, educativo por el cual atraviesa la familia, nos motiva para que esta pastoral sea un renovado impulso a la pastoral del matrimonio y de la familia en las diferentes jurisdicciones (parroquias), para” hacer experimentar que el evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera” (AL 200).
Al mismo tiempo el documento subraya la importancia de la Pastoral en clave sinodal, donde se valora la necesidad del encuentro con el Señor que favorece el encuentro entre nosotros.
En segundo lugar, la importancia de escuchar con el corazón para acoger al otro sin prejuicios. Solamente donde se valora el encuentro se aprende a escuchar, discernir y actuar lo que verdaderamente el Señor espera de la familia (cfr. Plan Pastoral Familiar, #2).
Familia, camino de santidad
En este contexto de la fiesta de la Sagrada Familia, y al inicio del Año Nuevo 2024, agradezco a la Pastoral Familiar del Vicariato, el impulsar la vida familiar como “camino de santidad” en las parroquias.
Agradezco también por las dos familias en la vida consagrada con el carisma de la Sagrada Familia: Las Pequeñas Siervas de la Sagrada Familia, que trabajan en la parroquia de San Julián; y las Misioneras de la Sagrada Familia, que recién inician su labor misionera en la parroquia de María de los Ángeles en Urubichá.
Muchas felicidades, queridas hermanas, y con la ayuda de Jesús, María y José, trabajen con alegría para la Gloria de la Familia de Dios, y el bien auténtico de las familias.
Agradezco a los sacerdotes, a las comunidades de vida consagrada, a las autoridades todas, para que “la pastoral familiar en las parroquias sea un eje transversal en todas las actividades eclesiales, de manera que esta preocupación por la familia impregne todas y cada una de las actividades” (Plan Pastoral del Vicariato).
Santa María Madre de Dios y Madre de la humanidad, con Tu esposo San José supiste cuidar y hacer crecer esta vida nueva en su familia que brota del encuentro con Jesús, ayúdanos a caminar con él en esta Año Nuevo, a escucharlo, a cumplir su Palabra, y compartir con alegría esta experiencia del encuentro con Cristo con otras familias.
El Señor te bendigas y te guarde, Te muestre su rostro y tenga misericordia de ti. Te mire benignamente y te conceda la Paz.
Feliz y bendecido Año Nuevo 2024 para todos.
+Antonio Bonifacio Reimann Panic, OFM


