Destacadas Santa Cruz

Los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios: Mons. Robert Flock

Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados no solo de justicia social

 

Los misericordiosos obtendrán misericordia

 

Los que tienen el corazón puro verán a Dios

 

Llegar a la santidad es la vocación común de todo ser humano

 

No hay santidad sin amistad con Dios

 

El proyecto de Santidad supone la cruz, el precio de la fidelidad a Dios en un mundo donde reina Satanás

 

Un cielo nuevo y una tierra nueva, requieren paciencia y humildad

 

 
 Homilía de Mons. Robert Flock
Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco
Solemnidad de Todos los Santos
1 de noviembre de 2022
Las Bienaventuranzas, camino de la santidad

 

Hay cada vez nuevos héroes de la fe que debemos reconocer y celebrar

Queridos hermanos,

Hoy celebramos la Solemnidad de Todos los Santos, pues no hay suficientes días en el año para que cada uno tengo su fecha, y con el paso del tiempo, hay cada vez nuevos héroes de la fe que debemos reconocer y celebrar. El Papa Francisco ha canonizado 911 santos en sus 9 años de pontificado, incluyendo a Madre Teresa de Calcuta, a Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, Oscar Romero, y a Nazaria Ignacia March Mesa, la primera santa de Bolivia, Fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

Nuestra primera lectura del Apocalipsis nos presenta la Comunión de los Santos en el cielo como: “una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: «¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del cordero!».”

Llegar a la santidad es la vocación común de todo ser humano

Llegar a la santidad es la vocación común de todo ser humano. Dios nos creó en su imagen y semejanza para este fin. Jesús murió en la cruz para quitar el pecado del mundo y hacer posible el regalo de la santidad. En gratitud por su sacrificio y por su don, no debemos contentarnos con nada menos.

Pero, ¿Qué significa ser santo?

No hay santidad sin amistad con Dios

A veces imaginamos a una persona apartada de las preocupaciones de la vida, dedicándose solo a la oración. La oración es, por supuesto, necesaria para la santidad, porque no hay santidad sin amistad con Dios, pero es importante comprender que nuestro santo Dios, no se escondió en el cielo, se hizo hombre en la persona de Jesús para vivir la santidad en medio de la historia.

Las bienaventuranzas son orientaciones concretas para un estilo de vida santa

Jesús, hoy, nos ofrece una definición de la Santidad con las Bienaventuranzas. Con ellas hizo un resumen de su predicación que empezó con el pedido de conversión. Las Bienaventuranzas apuntan a esta deseada conversión, con orientaciones concretas para un estilo de vida santa y las actitudes que lo sostienen. Las Bienaventuranzas también describe cómo vivió el mismo Jesús. El nos ofrece el mejor ejemplo de lo que significa cada uno. En este sentido, resalta la palabra “Dichosos”.

El proyecto de Santidad supone la cruz, el precio de la fidelidad a Dios en un mundo donde reina Satanás

Para Jesús, el camino de la santidad es un camino de alegría y gozo, aunque se tenga que enfrentar insultos, calumnias, persecuciones, como sufrió él mismo. Vivir el proyecto de Santidad supone la cruz, no porque se tiene algún pervertido deseo de sufrir, sino porque es el precio inevitable de la fidelidad a Dios en un mundo donde el mal existe y donde reina Satanás.

“Dichosos los pobres”, significa confiar en Dios y no en las riquezas

Felices los que tienen alma de pobres”; en San Lucas, simplemente: “Dichosos los pobres”. Significa confiar en Dios y no en las riquezas. Es el pobre quien suplica de manera sincera al Padre celestial: “Danos hoy nuestro pan de cada día”, y con humildad lo agradece por recibirlo, aunque sea también el fruto de su propio trabajo, para vivir con dignidad y proveer por su familia. Jesús, como niño lleno de gozo por recibir el cariño de sus papás, tomaba el pan en sus manos, daba gracias a Dios, y lo repartía a sus discípulos, porque tenía alma de pobre. Con la misma alma de pobre, se entregó a sí mismo como pan partido para la vida del mundo.

Felices los que lloran porque serán consolados

Felices los que lloran, porque serán consolados”. Parece una contradicción, pero llorar las tragedias de la vida, es interiorizar la verdad de nuestra condición humana, apartados de Dios y afligidos por toda clase de maldad. Jesús lloró por su querida Jerusalén, lloró por la muerte de su amigo Lázaro y lloró en el Jardín de Getsemaní por su propia muerte, en realidad lloraba por este Jardín de Edén convertido en “valle de lágrimas”. Y en el momento de mayor tristeza ofreció el consuelo del perdón divino, tres días después el gozo de la resurrección.

Un cielo nuevo y una tierra nueva, requieren paciencia y humildad

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.” Jesús aconsejaba acumular tesoro en el cielo, siendo el plan de Dios darnos un cielo nuevo y una tierra nueva, donde Dios será todo en todos. Esto requiere paciencia y humildad.

Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados no solo de justicia social

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.” No se trata solo de la justicia social, como representa la lucha por el censo, y la reforma de la administración de la justicia. Es un anhelo para la justicia divina que viene acompañado por su infinita misericordia. En la cruz, Jesús dijo: “Tengo sed”; combinado la sed de su cuerpo desangrando con la sed de su alma para el Reino de Dios y su Justicia, que asegura todos los demás bienes para la vida en abundancia.

Los misericordiosos obtendrán misericordia

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.” Jesús, en muchas ocasiones se conmovió de compasión por los enfermos, hambrientos y desconsolados, solo para ser tratado con la mayor crueldad. Sin embargo, en el camino al calvario no faltó la Verónica que limpió su cara, el Simón que alivió el peso de la cruz, un discípulo amado y su propia madre para acompañarle hasta el final, y un Dios Padre, que lo resucitó en gloria para toda la eternidad.

Los que tienen el corazón puro verán a Dios

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.” No dudo que, con su puro y sagrado corazón, Jesús veía a Dios Padre en todo momento. Quiere abrir nuestros ojos y eliminar nuestra ceguera espiritual. Semejante vista cambia todo.

Los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.”  Entre sus Apóstoles Jesús combinó Mateo, cobrador de impuestos, con Simón el Celote, normalmente enemigos, la derecha e izquierda de su tiempo. Los hizo amigos, hijos de Dios, hermanos en Cristo, Fratelli tutti.

Queridos hermanos en Cristo, así nos invita Jesús a buscar una santidad feliz.