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Los obispos de las Antillas están junto a su gente tras los daños causados por el huracán Irma

Constatar los daños causados por los huracanes, confortar a las víctimas y organizar las ayudas: es lo que están haciendo las comunidades católicas de las Antillas en estos días, explicó a la Agencia Fides el padre J. Kaboré, Encargado de los Asuntos de la Nunciatura Apostólica de Puerto España, en Trinidad y Tobago. 

El padre Kaboré indicó a Fides que “de los recientes huracanes que golpearon las islas del Caribe, el peor ha sido Irma” y dijo que “el huracán María, que se está moviendo estos días aquí en Trinidad y Tobago, es más una tormenta tropical y parece que por el momento no está causando daños significativos”. 

“Nuestra nunciatura apostólica –dijo el padre Kaboré- está en constante contacto con las iglesias locales, en particular con los obispos de las islas más gravemente afectadas, entre ellos los de las diócesis de San Martín-San Bartolomé, de las Bahamas y de Antigua y Barbuda. Este último sector parece ser el más afectado”, e indicó a la Agencia Fides, que el administrador apostólico de la diócesis de Saint John’s-Basseterre, monseñor Llanos, les avisó que estaba visitando Tortola, Virgen Gorda y Anguila y que era difícil mantener el contacto con esas islas afectadas. 

Otro obispo que se comunicó con la Nunciatura de Puerto España para explicar la situación que estaban pasando fue monseñor Luigi Secco, obispo de Willemstad, quien dijo que “muchos grupos católicos, particularmente la Comunidad de Aguas Vivas en Puerto España, han estado particularmente activos en la ayuda a las víctimas”. 

Por otra parte los obispos de la región difundieron varios mensajes para expresar su solidaridad con las víctimas y pedir ayuda, en parte a la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, y también hicieron un pedido de una moratoria al Fondo Monetario Internacional en lo referente a la deuda externa. 

“Las islas de Tortola, Virgen Gorda y Anguila sufrieron daños grandes, continuó explicando el Encargado de los Asuntos de la Nunciatura- y se encuentran en una situación muy crítica. Creo que monseñor Llanos y su pueblo son los que más ayuda necesitan, porque Barbuda fue completamente destruida y las islas de Tortola, Virgin Gorda y Anguilla sufrieron daños ingentes. Me aseguraron que se mantendrán en contacto con la nunciatura apostólica, pero en este momento muchas islas están sin conexión” 

“Los obispos están junto a la gente, van a buscar a las familias y le llevan consuelo. Pido a todos que recen por esta región” concluyó el padre Kaboré. +