Santa Cruz

Homilía de Mons. Estanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz

Homilía de Mons. Stanislaw Dowlaszewicz

Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

Basílica Menor de San Lorenzo, 22 de mayo de 2011

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Continuamos con el tiempo de pascua, ya es la quinta semana, hoy estamos escuchando este llamado a ofrecer sacrificios espirituales y agradables a Dios por Jesucristo.

Nace la pregunta ¿si tenemos que hacer algo extraordinario? Y la respuesta es que no, sino, todo lo que hacemos hagámoslo en comunión con Cristo y como lo hizo Él. Como comunidad de los creyentes nos hemos reunido esta mañana aquí en la Catedral, muchos compatriotas nuestros siguen esta celebración por los medios de comunicación, muchas personas se quedaron en sus hogares, los enfermos en los hospitales, o los trabajadores que se esfuerzan para ganar el pan de cada día en el campo, a todos ellos el saludo de Pascua que Cristo vive, Cristo ha resucitado.

Todos estamos reunidos aquí como iglesia y pedimos en este momento que todos tengamos fe, que tengamos nuevas fuerzas, que tengamos la perseverancia para realizar todos los días nuestras tareas, nuestras responsabilidades con el nuevo ardor, con la nueva dedicación para que nuestra vida, nuestro testimonio agrade a Dios.

INVITADOS A DAR TESTIMONIO COHERENTE DE NUESTRA FE

Muy queridos hermanos y hermanas, las lecturas bíblicas de este domingo nos ayudan a reflexionar y al mismo tiempo tomar las decisiones personales, para que en este tiempo de la misión permanente, seamos verdaderamente discípulos de Jesús, discípulos coherentes con la fe que profesamos, y al mismo tiempo discípulos atrayentes por el testimonio de vida que llevamos.

1º de mayo de este año, en Roma el Papa Benedicto XVI beatificó a su antecesor, el Papa Juan Pablo II, de nuevo durante la celebración, el papa Benedicto ha recordado lo que el Beato Juan Pablo II pronunció en el día de la inauguración de su pontificado: “No tengan miedo de abrir de par en par las puertas de su corazón a Cristo” y el mismo Beato antes de morir, tranquilo y sereno pronunció las palabras como la despedida, “Estoy listo, estoy contento déjenme regresar a la casa del padre, no tengan miedo de confiar en Él porque Él es el camino la verdad y la vida”.

Escuchando hoy el relato evangélico de este domingo miramos a Cristo que durante la última cena, también se despide de los suyos, los prepara para estos días de prueba, para estos días de dolor sufrimiento y muerte, pero lo hace serenamente y con toda calma. “No se inquieten, no pierdan la calma, me voy a prepararles un lugar”, para los discípulos es difícil aceptar esa verdad que Jesús los va a abandonar, pero el maestro, no comparte ni acepta sus preocupaciones, tampoco sus tristezas, por eso empieza a hablarles de una manera sencilla, hablar del corazón de la casa, de las habitaciones, les habla que tiene que ir, habla de todo eso lo que es la vida cotidiana de ellos.

CRISTO ES EL CAMINO, ÉL NOS LLEVA A LA CASA DEL PADRE, ÉL NOS LLEVA POR LA RUTA DEL AMOR.

En la boca de Cristo estas expresiones toman otra dimensión indican otra realidad, Él no se va definitivamente de este mundo, sino su presencia a partir de este momento va a tener otra dimensión, en adelante Cristo les explica que él solo va delante de ellos, el lugar a donde va es también el lugar preparado para ellos, “y cuando haya ido y les haya preparado un lugar volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo este esté estén también ustedes”. Meditando estas expresiones nos damos cuenta que aparece el tema del camino, Cristo es el camino, Él nos lleva a la casa el Padre, Él nos lleva por la ruta del amor.

En el mundo de hoy hay muchos caminos y el hombre permanentemente se encuentra en el cruce de estos caminos y siempre llega a una situación que debe elegir el camino correcto, el camino que siempre va a llevar a la meta feliz, entre tantos caminos cotidianos, Cristo nos enseña el camino único que es el mismo y quien se decide a seguirlo llegará felizmente a la casa del padre y en esa casa Él nos va a esperar.

Queridos hermanos toda la vida del Señor fue una manifestación maravillosa de cómo llegar hasta Dios, cómo entrar a su casa y cómo habitar en este hogar. La persona de Jesús es un ícono, es la imagen visible del padre invisible, del Dios tan cercano y accesible al que se puede llegar y por muchos caminos pero sin hacer las estrategias complicadas, sin ningún poder, se puede llegar a Él por los caminos en los que podían andar siempre los más pequeños, los enfermos, los pobres, los pecadores. Ya hoy día cuando miramos a Dios, ya no es un rostro que da miedo sino Dios se muestra y es lleno de amor, lleno de misericordia, el camino de Jesús es el camino de las bienaventuranzas, es el camino de la verdad, es el camino de la justicia, es el camino de la misericordia y la ternura, para nosotros Jesús hoy día no es solamente el camino, sino también caminante que nos acompaña en nuestra peregrinación todos los días. Jesús no se limita a señalarnos el otro camino, sino que nos abrazó en el suyo, y en ese abrazo nos ayudó a caminar gozando del perdón, gozando de paz de luz y de verdad.

Todos los sentimientos de Jesús son los sentimientos del padre, ya no podemos decir como Tomas en el Evangelio de hoy: “Señor no sabemos a dónde vas, cómo vamos a conocer el camino”. Alguien ha hecho el camino delante de nosotros y nosotros ya conocemos las huellas a seguir, ya no vamos sin rumbo ni horizonte, no estamos perdidos, conocemos el sentido, conocemos la meta de nuestro caminar, justo en Jesús sabemos de dónde venimos y a dónde vamos y estamos seguros que Él nunca nos engañará que siempre en el encontraremos la palabra, esa palabra auténtica y sincera.

CRISTO ES LA UNICA VERDAD QUE NOS LLEVA A LA VIDA ¡ESCUCHEMOSLO!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, los hermanos que nos siguen por los medios de comunicación, la liturgia de los últimos domingos de pascua, dirige nuestra mirada y atención a las palabras de Jesús que las ha pronunciado durante la última cena, esas palabras son como testamento que ha dejado Jesús a los suyos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” si, Jesús no solo es el camino, sino también el fin de este camino, la verdad que resulta sorprendente, esa palabra la verdad resulta también peligrosa, muchos de nosotros tienen miedo a escucharla, también Pilatos tuvo miedo cuando apareció frente a Jesús, también tenían miedo a la verdad Anás y Caifas, tenían miedo a la verdad los fariseos, a todos aquellos para quienes Cristo era persona incómoda, tenían miedo a la verdad a lo largo de la historia del mundo los dictadores, tenían miedo todos los politiqueros y las personas de mentiras cotidianas, la verdad. Y hoy no deja de asustar, sólo Cristo no tenía miedo a la verdad, por eso frente a Pilatos dijo con claridad, yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad todo el que es de la Verdad escucha mi voz. Tengo miedo a la verdad, también a esa muy pequeña que habla de mi mismo, no quiero escucharla no quiero aceptarla, porque si la acepto, eso exige la conversión de mi vida, algunos la quieren tapar, la quieren callar. Otros dicen que la verdead no existe y la esquivan o con una ironía imponen la suya a los demás diciendo que es la única verdad, pero para nosotros Cristo permanece como única verdad, esa verdad que nos lleva a la vida, Él es el verdadero camino de vida, ustedes serán mis verdaderos discípulos si guardan siempre mi palabra, entonces conocerán la verdad y la verdad los hará libres, puede ser que no somos libres como quisiéramos porque no queremos conocer la verdad, porque no hay vida en nosotros, o porque toda nuestra vida es una huida permanente a la verdad, también puede ser que a esa verdad le tenemos miedo y por eso hacemos todo para no escucharla, y al mismo tiempo si no la escuchamos, acallamos nuestra conciencia.

DEDICAR TIEMPO A LOS QUE NECESITAN ES COMO DEDICARSELO AL MISMO DIOS.

Queridos hermanos, el tiempo de Pascua es un tiempo apropiado para meditar y vivir los frutos de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Por eso la primera lectura y la segunda nos muestran los frutos preciosos de esta resurrección que es el crecimiento de la primera comunidad cristiana y como hemos escuchado en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, uno de los frutos también es la elección de los primeros diáconos, ministros que se dedicaban a la obra de caridad. Los apóstoles como han dicho podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la palabra.

Ministros de la caridad, hoy día como en aquel tiempo, tenemos que tener la misma sensibilidad para escuchar a la gente, esa gente que vive a nuestro alrededor, esa gente que necesita de nosotros. Para ayudar queridos hermanos, al otro, no se necesita mucho, solamente un palabra de cariño, una palabra de apoyo, una palabra de consuelo. El tiempo dedicado a la persona necesitada es como dedicar el tiempo al mismo Dios, si lo entendemos así nuestra vida será muy feliz.

Hermanas y hermanos en Cristo, ustedes en cambio son una estirpe elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. Esas últimas palabras de la segunda lectura de hoy, de la carta de San Pedro, nos hablan sobre el camino mío el camino personal, el camino de mi fe, desde la oscuridad vamos hacia la luz que es Cristo. El también es la piedra fundamental y sobre ella edificamos nuestra vida y nuestro futuro Él es el principio y el fin, Él es el camino verdad y vida, Cristo resucitado se pone en medio de nosotros y hoy día nos invita para que sigamos construyendo nuestra vida, nuestra felicidad sobre su evangelio, nos invita para que leamos todos los días su palabra, para que todos los días tengamos diálogo sincero con El ese diálogo que alimenta nuestra vida, “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”, el camino de la oscuridad hacia la luz, debe ser mi camino por que a lo largo de este camino puedo encontrar la luz y a través de esa luz, las huellas del señor.

EL VERDADERO CRISTIANO VA MAS ALLA DE LOS RITOS Y SE ENCUENTRA CON JESUS

Queridos Hermanos, ser cristiano significa creer en Jesús pero por encima de todo lo que es el catecismo, formula, credo, ley, rito. Lo realmente decisivo valioso y bonito, es el encuentro personal con Jesús y tenemos que ir descubriendo por experiencia personal la fuerza, la alegría, la luz y la libertad que se recibe de Él, sentir desde la propia experiencia que Jesús verdaderamente es el camino, verdad y vida. Sin embargo, ante mis dudas, mis inquietudes, nacen las preguntas, en base de las lecturas bíblicas de hoy. Cada uno de nosotros hoy en día debe responder personalmente, sin dejar para mañana, no debemos huir de esta respuesta. ¿Jesús es verdaderamente el camino para mi vida? ¿Jesús es verdaderamente la verdad central para mi vida? ¿Jesús es verdaderamente el único fin en mi vida?, ¿tengo que responder personalmente o puede ser que escucharemos de la boca de Jesús lo que ha escuchado Felipe, “Hace tanto tiempo que estoy contigo y ¿todavía no me conoces?”.

El que me ve a mí, ve al Padre, porque la única y verdadera imagen de Dios no es este Dios creado por nosotros, sino la imagen verdadera de nuestro Dios es su hijo Jesús vivo y resucitado. El dijo “yo soy el camino verdad y vida”.

Así sea…

Oficina de Prensa. Arzobispado de Santa Cruz.

Mayo 22, 2011

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