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Formación en los seminarios: Primer gran consenso del Sínodo sobre la Sinodalidad

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Se destaca el clima de fraternidad y ambiente alegre

“La promoción de una cultura de la sinodalidad implica la renovación de los actuales planes de estudio de los seminarios”.
El punto de llegada debe ser que al final del proceso formativo, los nuevos sacerdotes sean multiplicadores de una eclesialidad que tenga como fundamento la sinodalidad y así fomentar procesos eclesiales de comunión, participación y misión en todos los miembros del pueblo de Dios.
Una Iglesia que debe dejar para atrás ciertas costumbres que no están en línea con el Evangelio.

El Sínodo sobre la Sinodalidad celebró su primera Congregación General el viernes 6 de octubre en presencia del Papa Francisco. Es cierto que la apertura, el pasado miércoles por la tarde, adoptó esta modalidad, pero hoy ha sido el primer día en el que los miembros del Sínodo han puesto en común las reflexiones compartidas en los círculos menores, en las comunidades para el discernimiento, y el primer gran tema de consenso es la formación en los seminarios. Este es el sentir general de la gran mayoría de los presentes en la primera sesión de la Asamblea Sinodal, que se celebra en el Vaticano del 4 al 29 de octubre.

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Una preocupación del Papa Francisco

La formación en los seminarios es una de las mayores preocupaciones del Papa Francisco. En noviembre de 2022, en un encuentro con los participantes en el Curso para Rectores y Formadores de Seminarios de América Latina, insistió en situarla “en el centro de la evangelización”, que “tenga un carácter eminentemente comunitario“, que las casas de formación sean “verdaderas comunidades cristianas” y que sea una “formación de calidad”.

El Instrumentum laboris, base de los trabajos de los miembros de la Asamblea sinodal, afirma que “la promoción de una cultura de la sinodalidad implica la renovación de los actuales planes de estudio de los seminarios“, subrayando que “la formación a una espiritualidad sinodal está en el centro de la renovación de la Iglesia”. Esto implica, dice el texto, la necesidad de “una renovación de los programas de los seminarios, para que sean más sinodales y estén más en contacto con todo el Pueblo de Dios”.

Esta cuestión aparece en las preguntas recogidas en el Instrumentum laboris, en las que se piden orientaciones para reformar los programas de formación, buscando una relación más estrecha entre la formación y los procesos pastorales. El Instrumentum laboris pregunta sobre las líneas a seguir con vistas a que los seminaristas “crezcan en un estilo de ejercicio de la autoridad propio de una Iglesia sinodal“.

Seminaristas con vida comunitaria y entre los más pobres

Son elementos que aparecieron en la discusión sobre las comunidades para el discernimiento espiritual, insistiendo en la participación de los seminaristas en la vida comunitaria y en que tengan experiencias con los más pobres. El objetivo es que los futuros sacerdotes sean animadores de la vida eclesial desde su experiencia, vida misionera y testimonio de vida sinodal, haciendo hincapié en el necesario desarrollo de una mística de la sinodalidad, de una Iglesia en salida, de una formación enraizada en las realidades de las que proceden los seminaristas.

El punto de llegada debe ser que al final del proceso formativo, los nuevos sacerdotes sean multiplicadores de una eclesialidad que tenga como fundamento la sinodalidad y así fomentar procesos eclesiales de comunión, participación y misión en todos los miembros del pueblo de Dios, superando así uno de los grandes pecados de la Iglesia según Francisco: el clericalismo, algo que obstaculiza la sinodalidad.

Dicasterio para la Comunicación
Disparidad de temas

La primera sesión de la Asamblea Sinodal, en la que se consideran de gran importancia los momentos de silencio tras las intervenciones, se está desarrollando en un clima de fraternidad, en un ambiente alegre, según ha compartido el Dicasterio para la Comunicación del Vaticano en el briefing con los periodistas acreditados, y se está viviendo como una oportunidad para compartir experiencias de diferentes contextos. Los 18 círculos menores que han compartido hasta ahora, de los 35 en los que está dividida la Asamblea, han planteado otros temas: la importancia de la participación de la mujer en la Iglesia, el reconocimiento del papel de los jóvenes, la escucha, el silencio y la oración como momento de discernimiento.

Otros temas que surgieron en la Congregación General fueron el papel de los ministerios ordenados en una Iglesia sinodal, la importancia de la liturgia dominical, estar con los pobres y ser una Iglesia pobre, una Iglesia acogedora, especialmente con los emigrantes, donde el obispo tiene que asumir un papel de acompañamiento. El reto es el surgimiento de una nueva Iglesia que sea familia, donde el poder se transforme en servicio, donde se asuma que la sinodalidad forma parte del ADN de la Iglesia. Para ello es necesario revisar la estructura de la Iglesia, la estructura de las curias, el Derecho Canónico, la predicación, qué cambiar para ser una Iglesia acogedora.

Una Iglesia que debe dejar para atrás ciertas costumbres que no están en línea con el Evangelio. Una Iglesia que tiene el reto de estar presente en el mundo virtual, en las redes sociales, un espacio en el que mucha gente vive habitualmente. Una Iglesia samaritana, que no es de perfectos, que ama a todos sus hijos y especialmente a los que viven al margen de la sociedad. Una Iglesia extrovertida, donde los pastores son paternales y maternales al mismo tiempo, para llegar al corazón de todos.

 

[Fuente: Religión Digital]