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“Es libre quién ama” Mons. Tito Solari, Premio Libertad 2012

El Premio Libertad Juan Javier Zeballos Gutiérrez, otorgado por la Asociación Nacional de La Prensa, se “va a constituir para mí en un nuevo desafío… desde mi vocación para los jóvenes”, dijo anoche el arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, en un acto en el Club Social en el que recibió su premio y el homenaje de personalidades cochabambinas.

Solari fue el elegido en la sexta versión del premio que entrega anualmente la ANP a una personalidad que haya luchado por valores sociales como la libertad y la democracia en el país, según explicó el presidente de esta entidad, Marco Dipp.

En este caso se tomó en cuenta la labor del prelado en sus intervenciones como mediador en las convulsiones sociales de la ‘guerra del agua’ y ‘enero negro’, además de la labor del sacerdote en pro de los jóvenes, la educación y la lucha contra la drogadicción.

Solari resaltó los méritos de los anteriores galardonados desde 2007, año en que se instituyó el premio: el cardenal Julio Terrazas, el periodista Alfonso Prudencio ‘Paulovich’, el sacerdote y periodista José Gramunt de Moragas, el periodista y director del diario         EL DEBER, Pedro Rivero Mercado, y la investigadora y comunicadora social Carmen Beatriz Ruiz Parada.

“A mí me toca hacer lo mismo desde mi vocación con los jóvenes. ¿Quiénes mejor que ellos anhelan y sueñan libertad?”, dijo, en su alocución.

El arzobispo expresó su preocupación por jóvenes que han dejado la familia y que creen que libertad es hacer lo que ellos quieren, por lo que en los colegios “precisamos maestros que sean auténticos padres y madres, que remplacen a tantos papás y mamás”, dijo.

En este sentido, el arzobispo agregó que es importante hacer tomar conciencia a los hijos que es vital que aprendan a cultivar la libertad y no dejarse llevar por la moda o falsos conceptos de libertad.

Solari acabó su alocución con la sentencia de que “es libre quien ama”. También narró como anécdota la vez en que a sus 16 años, su padre, que se oponía a que él siguiera una vida sacerdotal, finalmente cedió porque había entendido que había criado a su hijo en libertad. “Lo que estimula y mueve la libertad es el amor, mientras que la verdad la ilumina y la dirige. Por lo tanto podemos deducir que la libertad es el fruto del amor y de la verdad”, agregó el arzobispo.

En la ocasión se difundió también un documental que hacía referencia a la vida pastoral de Solari, italiano nacido en familia religiosa y que renunció a una vida próspera por la vida sacerdotal. También se recordó su tarea en Bolivia, desde su llegada en 1974, pasando por su ordenación como arzobispo en 1998.

Se destacó, además, su trayectoria durante su vida pastoral así como en el campo de la educación desde la Comisión para la Educación de la Conferencia Episcopal Boliviana.

En el acto estuvieron presentes personalidades cochabambinas, políticos, empresarios, autoridades religiosas, periodistas y propietarios de medios de comunicación.

El premio es un “humilde, pero justo reconocimiento a su vasta labor al servicio de la paz, la justicia y la verdad, que son la esencia de las libertades humanas, así como su compromiso de vida con nuestro país, con su gente y con los más desprotegidos”, dijo el titular de la ANP, Marco Dipp.

Agregó que pese a que la libertad y la justicia se ven constantemente amenazadas, alegra saber que hay personas que dedican su vida a la defensa de los valores humanos.

Homenaje a Juan Javier Zeballos

Durante el acto de premiación al monseñor Tito Solari, anoche también se rindió especial homenaje a Juan Javier Zeballos Gutiérrez, exdirector de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP),  fallecido en octubre de 2011.
Durante el acto se dio lectura a la resolución del 23 de marzo pasado de la ANP, ocasión en la que esta entidad por unanimidad decidió dar el nombre de su exdirector al Premio Libertad, de forma permanente, en mérito a su destacada trayectoria profesional, su ética intachable y haber sido “defensor consecuente de los principios de libertad de información, opinión y expresión”, según explicó el presidente de la ANP, Marco Dipp.
“Es un merecido homenaje a quien gastó sus últimos días por la libertad de prensa y de expresión”, agregó. Como testimonio de esta decisión, se entregó a la viuda, Patricia Ibáñez, el pergamino de la resolución y una estatuilla que se entrega a los galardonados con el premio.
El homenaje póstumo “hace que sea más llevadera su ausencia, todavía difícil de aceptar”. “Como decía una de mis hijas, la libertad hoy lleva su nombre”, dijo emocionada Patricia Ibáñez.