Internacional

Entrevista: Personas de 40 años que tenían buena salud han comenzado a ingresar en terapia intensiva

El doctor Lorenzo Grazioli, médico especialista del hospital Juan XXIII de Bérgamo, el epicentro de la epidemia en Italia, pide «no tener miedo de limitar la sociabilidad»

Bérgamo es el epicentro de la pandemia del coronavirus en Italia. Es la provincia con más infectados del país y la mayoría de ellos pasan por el hospital Papa Juan XXIII, donde trabaja el doctor Lorenzo Grazioli, médico especialista de la unidad de anestesia y reanimación cardioquirúrgica. «La situación es muy difícil. Todos los sanitarios estamos con mucha presión, pero nadie da un paso tras. Hacemos un turno tras otro y hay incluso que viene a trabajar cuando le toca descansar. También han vuelto colegas que ya se habían jubilado. Es muy conmovedor lo que está pasando, pero nosotros solos no podemos. Somos capaces de salvar a un cierto número de personas, pero la gente tiene que quedarse en casa para que no haya tantos contagiados, porque no sabemos cuánto podremos aguantar más. Con su comportamiento salvan vidas».

En uno de sus escasos momentos de descanso de las últimas semanas, el doctor Grazioli atiende por teléfono a este diario para lanzar un mensaje a la población: sólo restringiendo al máximo los contactos personales se podrá salvar el sistema sanitario, que en Bérgamo está ya al borde de sus capacidades. Lo mismo ocurre en otras zonas de la región norteña de Lombardía, a la que pertenece esta rica provincia. «El riesgo de colapso es verdadero. El único modo de que los hospitales sobrevivan es que las personas permanezcan en sus viviendas», cuenta este médico de 41 años que confiesa que está afrontando la experiencia «más dura de su vida» y que espera «no tener que repetir nunca». Con 4.300 de los más de 35.700 contagiados del país, de los que 4.000 se han curado y casi 3.000 han fallecido, Bérgamo se ha convertido en la zona más golpeada por el coronavirus por encima de Brescia, Milán o Lodi. En esa última provincia fue donde surgió el foco inicial del coronavirus hace ya casi un mes, pero también donde antes se impusieron las restricciones a la movilidad de sus habitantes. Aquellas medidas han dado frutos y los contagios se han frenado.

Bérgamo, en cambio, está ahora con el agua al cuello, por lo que la Protección Civil ha decidido la construcción de un hospital de campo con la ayuda del Ejército con capacidad para 250 personas, lo que permitirá bajar la presión sobre la clínica Papa Juan XXIII. «Tenemos ingresados a unos 450 pacientes con coronavirus. Hemos tenido que aumentar los puestos en la Uci y reconvertir otras áreas porque nos llegan cada día muchísimos enfermos. Es gente que está mal. El 20% de los infectados por coronavirus que ingresan necesitan que los pongamos en terapia intensiva, donde se pasan de media unos 10 días. Sólo se le hace la prueba a quien tiene síntomas, pero la cifra de contagiados debe ser mucho más grande. Eso amplia el número de personas que puedan infectar a otros», advierte el doctor Grazioli. En Bérgamo son tantos los muertos por Covid-19 en las últimas semanas que tampoco las funerarias dan abasto. Hay una lista de espera de una semana para los enterramientos y las cremaciones. Los funerales, además, deben celebrarse sin público por el riesgo a que se produzcan nuevos contagios.

La pandemia también se está cebando con los médicos y enfermeros. Según los datos del Instituto Superior de la Sanidad, un organismo estatal, más del 9% de los contagiados por coronavirus son operadores sanitarios. «Hay colegas que han enfermado y alguno incluso que está en terapia intensiva», cuenta el especialista del hospital Papa Juan XXIII, donde hace unos días falleció el primer médico de cabecera por Covid-19. Se llamaba Mario Giovita y tenía 65 años. «De momento aguantamos porque ya funcionábamos como una red de hospitales en Lombardía, pero si llega otra gran ola de enfermos esa red podría ceder. Toda la provincia de Bérgamo está ya muy afectada y si ocurriera lo mismo en Milán, que tiene mucha más población, el problema sería muy gordo», advierte el doctor Grazioli, que utiliza un lenguaje bélico para hablar de la situación que afronta.

«Es como un tiempo de guerra. Nuestra potencia de fuego podría aumentar con más medios materiales y personales. Necesitamos más respiradores y sistemas de protección individual para los sanitarios. Y también ayuda humana, pero no es fácil. Hemos contratado a los alumnos que estaban en el último año de especialización. Y hará falta contratar a más médicos, pero por desgracia es una enfermedad muy compleja y la terapia intensiva exige cierta experiencia». El especialista recomienda a las autoridades españolas que «no tengan miedo de limitar la sociabilidad de la gente», pues «en el último siglo Europa no había vivido nunca una emergencia sanitaria así». Y deja una última advertencia: esta última semana está ingresando en la Uci por coronavirus «gente muy joven, de 40 ó 50 años y que están sanos».

Fuente: Hoy.es