Destacadas Santa Cruz

El Pueblo pide una solución rápida y constitucional al conflicto por el censo, respeto por la vida, paz, no amenazas ni confrontaciones con heridos y muertos Mons. Gualberti

Jesús no se rodea de ministros, sirvientes y soldados, sino se agacha a lavar los pies de los demás

 

 Trabajar por la paz implica liberar el corazón de odio, rencor, violencia y dejar caer de las manos las armas fratricidas

 

 Jesús el Rey vino a servir al género humano, pero no con un poder mundano que se vuelve autocrático, autoritario y despótico

 

Jesús no ostenta poder ni fuerza, sirve, perdona, sana, libera, se entrega a la muerte en cruz para traer salvación al mundo entero

 

Dios no pide sacrificios al hombre, se sacrifica por amor entregándonos a su Hijo único

 

La historia del mundo ya no está sometida al albedrío humano sino a la potestad amorosa de Dios

 

Cristo vino a instaurar el reino de la verdad, vida, justicia, amor y paz necesaria y urgente en nuestro país
Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Arzobispo Emérito de Santa Cruz
Solemnidad de Jesucristo Nuestro Rey
20 de noviembre de 2022

 Jesucristo Rey del Universo, es el referente certero para la vida de todo cristiano

Con esta solemnidad de Cristo Rey, culminación del año litúrgico, la Iglesia expresa su fe en Jesucristo el Rey del Universo, el Salvador de la humanidad y Señor de la historia, el único al que debemos dar nuestra adhesión total y ante el cual nos arrodillamos, el referente certero e indefectible para la vida de todo cristiano.

Los jefes judíos se burlan de Jesús de Nazareth Rey de los Judíos pero no se dan cuenta que dicen una gran verdad

El título de Rey es el motivo que llevó Jesús a la condena a muerte y aparece clavado en la cruz: Jesús de Nazareth Rey de los Judíos. Ante ese rey crucificado los jefes judíos y sus verdugos se burlaban de Él: ”Ha salvado a otros: ¡qué se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido”. Pero, justo cuando esas autoridades se burlan de Jesús, no se dan cuenta que están diciendo una gran verdad.

Jesús no ostenta poder ni fuerza, sirve, perdona, sana, libera, se entrega a la muerte en cruz para traer salvación al mundo entero

Sí, Jesús es rey, pero el ejerce su poder no con la  ostentación de fuerza como los poderosos del mundo, él reina poniéndose al servicio de los demás, en especial de los pobres y marginados: perdona a los pecadores, libera a los poseídos por los espíritus malos, sana de toda clase de enfermedades y sobre todo se entrega libremente a la muerte en cruz para traer la salvación al mundo entero. Toda su vida ha sido un don. Así lo testimonió San Pedro: Jesús “pasó su vida haciendo el bien”.

Dios no pide sacrificios al hombre, se sacrifica por amor entregándonos a su Hijo único

Esta es la novedad que trajo Cristo, la imagen viviente del Dios verdadero, el Dios que no pide sacrificios al hombre, sino que él se sacrifica  por amor, entregándonos a su Hijo único. Cristo es el rey para los demás y no para sí, el rostro visible del Padre misericordioso que no quiere nuestra muerte sino nuestra vida plena conforme a nuestra  dignidad de hijos de Dios: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”.

La incomprensión de la realeza divina de Cristo, se refleja también en las palabras desafiantes de uno de los dos ladrones crucificados junto a Él: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro ladrón lo increpa: “Nosotros sufrimos la muerte justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo”.

En Cristo Rey solo hay misericordia, amor, perdón y sacrificio por la humanidad

Este es el secreto del crucificado: Él es verdadero rey, el inocente en quien no hay ninguna maldad, nada de odio, resentimientos o violencia; en Él solo hay misericordia, amor y perdón y que lo mueven a sacrificarse por la humanidad.

Jesús abre al ladrón arrepentido un horizonte de esperanza más allá de sus expectativas

Para el ladrón arrepentido, el hecho de que Jesús no ha hecho ningún mal, es más que suficiente para que se anime a abrirle su corazón y pedirle ser parte del reino: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino». La respuesta de Jesús abre al ladrón un horizonte de esperanza que va mucho más allá de todas sus expectativas: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso». Esta es la buena notica: no la liberación del patíbulo de la cruz, sino el anuncio del inicio de un futuro nuevo y distinto para ese condenado a muerte y para toda la humanidad.

La historia del mundo, ya no está sometida al albedrío humano sino a la potestad amorosa de Dios

Jesús, al instaurar el nuevo reino de vida, misericordia, amor, justicia y paz, ha cambiado para siempre la historia del mundo que ya no está sometida al albedrio humano, sino a la potestad amorosa de Dios. Es la gran verdad que Jesús nos han revelado: Dios es el Padre de bondad y misericordia que tan solo quiere el bien y la vida para todos. En Él nada es perdido definitivamente ni tampoco hay nadie que no pueda esperar. Solo pide que reconozcamos con humildad nuestra condición de pecadores y le abramos nuestro corazón como lo hizo el segundo ladrón.

El Reinado de Dios va brotando en nuestra historia como pequeña semilla en silencio, humildad y sencillez

Este hecho, nos indica que, a pesar de nuestros pecados y resistencias, el Reinado de Dios, puesto en marcha por Jesús, va brotando en nuestra historia, hacia la plenitud de la gloria divina, como pequeña semilla en el silencio, la humildad y la sencillez. Jesús mismo lo afirma ante Pilato: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos… yo soy rey y… he venido al mundo para dar testimonio de la verdad“.

Jesús el Rey vino a servir al género humano, pero no con un poder mundano que se vuelve autocrático, autoritario y despótico

!Sí!, Jesús es rey de todo el género humano y no sólo de los Judíos, rey que no ha venido a dominar, como los poderíos  mundanos, sino a servir: “Saben que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos y los grandes las oprimen con su poder”. En el mundo, el ejercicio del poder fácilmente se vuelve autocrático, autoritario y despótico, un poder al servicio de los propios intereses personales o de partido, en vez que del bien común.

Jesús no se rodea de ministros, sirvientes y soldados, sino se agacha a lavar los pies de los demás

Cristo no es un rey sentado en un trono resplandeciente y atemorizante, rodeado por ministros, sirvientes y soldados, sino un rey que se agacha a lavar los pies de los demás, un rey al servicio de los últimos de la sociedad, un rey clavado en la cruz como esclavo abandonado, dolorido e insultado. Esto es lo que él aclara a los discípulos enredados en una discusión para definir quién era el más importante entre ellos: “Yo no he venido para ser servido, sino para servir y dar mi vida en rescate por todos”.

Cristo vino a instaurar el reino de la verdad, vida, justicia, amor y paz necesaria y urgente en nuestro país

Cristo vino a instaurar, por las sendas de nuestra historia, el reino del Padre, el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, los bienes que nunca caducan. El Reino eterno y universal para todos los pueblos y naciones

El Reino de la justicia, el amor y la paz; las rocas firmes sobre las cuales de construyen relaciones pacíficas y duraderas con Dios y el prójimo.

El reino de paz, no cualquier paz, la paz don de Dios para que todos sus hijos vivan unidos en fraternidad y solidaridad. Esta es la paz necesaria y urgente en nuestro país, el don a pedir a Dios con nuestra oración sincera, pero también la que todos tenemos que acoger y por la cual todos tenemos que trabajar.

Trabajar por la paz implica liberar el corazón de odio, rencor, violencia y dejar caer de las manos las armas fratricidas

Esto implica, en primer lugar, romper con el mal, liberar el corazón de los sentimientos de odio y rencor, dejar a un lado palabras y gestos que inciten a la violencia y dejar caer de las manos las armas fratricidas.

El Pueblo pide una solución rápida y constitucional al conflicto por el censo, respeto por la vida, paz, no amenazas ni confrontaciones con heridos y muertos

Todos, cada cual, de acuerdo a su responsabilidad y oficio, tenemos que ser constructores de paz, con miras al bien común. En particular, las autoridades y las instituciones del Estado escuchen el clamor general de un pueblo sufrido y cansado que pide una solución rápida y constitucional al conflicto por el censo, el respeto de la vida y la convivencia en paz y no amenazas, grupos de choque y confrontaciones con sus secuelas de dolores, heridos y muertos.

Elevemos nuestras oraciones Jesucristo, el Rey para las víctimas de los enfrentamientos y sus familiares, y para que la paz se inscriba en los corazones de todos los que vivimos en este País. Amén