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Dicen creer en Dios, pero viven desde el odio, individualismo y egoísmo: Mons. Leigue

“No basta decir yo creo en Dios” Mons. Leigue cuestiona la violencia y la división social en Bolivia

Domingo 31 de mayo 2026.- En el domingo de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, jornada en la que también se celebró la Jornada Nacional de las Comunidades Eclesiales de Base, Mons. René Leigue Cesari, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, presidió la celebración eucarística en la Catedral Metropolitana. Concelebraron la Santa Misa el P. Hugo Ara, rector de la Catedral, y el P. Oswaldo Peña encargado del sacramento de la reconciliación.

Al iniciar su reflexión, Mons. Leigue expresó un saludo cordial “a todos los presentes, a los que nos siguen por las redes sociales, los medios de comunicación, los enfermitos, los del campo”, recordando también a quienes escuchan la celebración a nivel nacional.

La Trinidad, centro de la fe católica


Durante su predicación, Mons. René Leigue explicó que la Solemnidad de la Santísima Trinidad representa “el culmen de este misterio que celebramos”, luego de haber celebrado en semanas anteriores la Ascensión del Señor y Pentecostés. Señaló que la Trinidad constituye el centro de la fe católica y recordó que toda celebración y oración de la Iglesia se realiza “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

El Prelado afirmó que el misterio de un solo Dios en tres personas no puede ser comprendido plenamente desde la lógica humana, sino desde la fe. “El fundamento de nuestra fe está en la Santísima Trinidad”, expresó, recordando además el bautismo de Jesús en el Jordán como una manifestación clara del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La familia humana, reflejo de la Trinidad

El pastor señaló que la Santísima Trinidad muestra a Dios como comunidad y familia. Explicó que cada persona divina tiene una misión: Dios Padre creador, Dios Hijo redentor y Espíritu Santo santificador, pero todos forman una sola unidad perfecta.

El Arzobispo exhortó a vivir con humildad frente al misterio de Dios y advirtió sobre la tentación humana de querer sentirse todopoderoso. “Aquel que quiera sentirse el todopoderoso en la tierra es simplemente un humano; nunca se va a parecer a Dios”, expresó, subrayando que Dios es infinitamente más grande que cualquier pretensión humana de poder.

La Trinidad como modelo de convivencia

En otro momento de la homilía, Mons. René Leigue afirmó que la Trinidad debe convertirse en modelo de convivencia para las familias y para toda la sociedad boliviana. Explicó que en la Trinidad existe diálogo, comunión y trabajo compartido, y que esa misma actitud debe reflejarse en la vida cotidiana, no basta decir “yo creo en Dios” si las acciones personales van en sentido contrario al Evangelio.

En relación con el Evangelio del día, recordó que “Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único” y que Cristo no vino para condenar al mundo, sino para salvarlo. Por ello, cuestionó las divisiones, el odio y la incapacidad de perdonarse entre las personas, preguntándose: “Si Dios es amor y donde hay amor hay perdón, ¿por qué entre nosotros no nos perdonamos?”.

La Trinidad rompe el individualismo

Mons. Leigue reflexionó también sobre las contradicciones humanas frente a la fe. Señaló que muchas personas dicen creer en Dios, pero viven desde el odio, el individualismo y el egoísmo. “¿En qué Dios creemos?”, cuestionó durante la homilía.

“En Dios no hay individualismo”, afirmó, recordando que la Trinidad es una comunidad perfecta de amor y unidad. En ese sentido, llamó a los fieles a preguntarse si están construyendo una imagen de Dios centrada únicamente en intereses personales o una imagen de Dios como comunidad, armonía y perdón.

El bien común como camino cristiano

Finalmente, Mons. René Leigue exhortó a pensar no solo en las necesidades personales, sino también en las necesidades de los demás. Señaló que la verdadera fe conduce a buscar siempre el bien común y no únicamente el beneficio individual.

“No salvarme yo solo, sino ver la necesidad de los demás”, expresó, relacionando esta reflexión con la situación social que atraviesa el país. El Arzobispo manifestó preocupación por la violencia, las divisiones y el sufrimiento que viven muchas familias bolivianas, invitando a las autoridades y a toda la sociedad a trabajar por la paz, la reconciliación y el entendimiento mutuo.

Al concluir su homilía, Mons. René Leigue llamó a los fieles y a toda la sociedad boliviana a mirar a la Santísima Trinidad como ejemplo de unidad, amor, diálogo y reconciliación, recordando que la verdadera fe en Dios debe reflejarse en la búsqueda del bien común, la paz y el respeto entre todos.

Fuente: Oficina de Prensa, Arzobispado de Santa Cruz de la Sierra.

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