Internacional

Crónicas Vaticanas: Rojo púrpura

“Sigo de cerca, con preocupación y dolor, la situación en Nicaragua, que involucra a personas e instituciones. Quiero expresar mi convicción y mi esperanza de que, a través de un diálogo abierto y sincero, se puedan seguir encontrando las bases para una convivencia respetuosa y pacífica. Pidamos al Señor, por intercesión de la Purísima, que inspire en los corazones de todos, una voluntad tan concreta.”
Estas fueron las palabras tan esperadas que el papa Francisco pronunció ayer domingo después de rezar el Ángelus. Y es que en días pasados, desde Roma, se veía con estupor cómo un obispo comunicador -porque por muchos años Rolando Álvarez fue el director de la oficina de comunicaciones de la iglesia nicaragüense-, estaba preso en su domicilio porque las fuerzas del orden no dejaban entrar ni salir a nadie; esa violencia terminó con la brusca irrupción de la policía en el obispado para trasladar con la fuerza al obispo de Matagalpa, algunos sacerdotes y otros acompañantes hasta la capital.
Horas después un rocambolesco comunicado de la Policía Nacional justificaba el allanamiento del edificio perteneciente a la Iglesia Católica de ese país.
El episodio fue uno más en la cadena de acciones contra la iglesia, pasando por la expulsión del representante del papa, el arresto de sacerdotes y la salida de las Hermanas de la Caridad. Por eso, cada palabra del papa fue un mensaje de esperanza para que la comunidad internacional también ponga su mirada en este país centroamericano.
En temas más locales, debemos decir que ya todo está listo para la creación de los nuevos cardenales este próximo sábado 27 de agosto, al día siguiente el Papa viajará a L’ Aquila para una visita pastoral de un día, y solo el martes 30 de agosto, celebrará la misa con los nuevos cardenales. Es decir que del 27 al 30 de agosto los purpurados podrán conocerse entre ellos, porque la pandemia ha imposibilitado encuentros y reuniones del colegio cardenalicio, además se han programado reuniones para conocer de cerca la nueva constitución apostólica con la que se ha reformado la curia vaticana.
Al propósito de cardenales, en las últimas horas el cardenal Angelo Becciu, que había sido destituido dos años atrás y que al momento se encuentra bajo proceso por una supuesta malversación de fondos, ha dado a conocer que el papa lo llamó por teléfono para invitarle a participar a la reunión del colegio cardenalicio. La noticia se ha difundido rápidamente en la prensa internacional, interpretando esa invitación como una restitución de las funciones y derechos cardenalicios, sin embargo, Vatican News -el órgano informativo del Vaticano- se ha apresurado a citar “Fuentes de la Santa Sede” que recuerdan que los derechos del cardenalicios “no se refieren a la participación en la vida de la Iglesia […] en el caso de los cardenales, esto puede incluir una invitación -a veces personal- a asistir a ciertas reuniones reservadas para ellos.” Seguramente, en las próximas semanas se aclarará esta situación.
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Finalmente, todas estas noticias color púrpura no tendrían que distraernos de la inmensa crueldad que todavía sufre el pueblo ucraniano y que el Papa no se cansa de recordar, en aras de un camino que conduzca a la paz; aunque desde Rusia se escucha decir: “Más vale un final de horror, que un horror sin final”. Que Dios nos ayude
Autor: Ariel Beramendi